El petróleo venezolano: la riqueza que Trump desea explotar, pero con retos institucionales por vencer

Donald Trump convoca a las petroleras estadounidenses a la Casa Blanca mientras intenta avanzar en su proyecto de "arreglar" la industria petrolera venezolana y explotar sus vastas riquezas, en medio de la poco menos que asombrosa coordinación que parece estar andando entre el gobierno de la "presidenta encargada" de Venezuela, Delcy Rodríguez, y EEUU tras el derrocamiento de Nicolás Maduro.

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Por:
Ernesto Tovar
Video ¿Puede EEUU procesar el petróleo venezolano? Estos son los desafíos de la propuesta de Trump

Este viernes se espera que acudan a la Casa Blanca ejecutivos de empresas petroleras estadounidenses, convocadas por la administración Trump para discutir las intenciones del mandatario respecto a la industria petrolera venezolana.

Se prevé que en la reunión se trate el tema central sobre cómo revitalizar la disminuida actividad petrolera venezolana, uno de los objetivos que anunció Trump luego de que EEUU derrocó al régimen de Nicolas Maduro, tras capturarlo en Caracas junto con su esposa y trasladarlos a Nueva York, donde están siendo juzgados por presunto narcotráfico.

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Cualquier plan de Trump sobre los hidrocarburos venezolanos, según la Casa Blanca, contará con la cooperación —o imposición de demandas, según la óptica— del gobierno que encabeza la "presidenta encargada" venezolana Delcy Rodríguez, quien hasta la semana pasada ejerció como vicepresidenta de Maduro, pero que a las pocas horas de tomar el poder dijo estar lista para desarrollar una agenda de trabajo y cooperación con Estados Unidos.

La Casa Blanca dijo el miércoles que este encuentro "es solo una reunión para discutir, obviamente, la inmensa oportunidad que se les presenta a estas compañías petroleras en este momento" respecto a Venezuela.

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Pero lo que puede ser una oportunidad de participar en la actividad petrolera del país con las mayores reservas de crudo del mundo, también implica una serie de desafíos que pueden generar dudas entre las empresas petroleras y los inversionistas, explican académicos y fuentes del sector consultadas por Univision Noticias.

El economista Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América latina del Instituto Baker de la Universidad de Rice, publicó un artículo donde explica que "los obstáculos reales para las inversiones no se hallan bajo tierra sino encima. Son de naturaleza política, regulatoria e institucional".

Similar opinión ofrece a Univision Noticias una fuente de una firma de análisis del mercado petrolero latinoamericano con sede en EEUU, que prefiere al anonimato por la sensibilidad de la situación: "El riesgo para invertir en Venezuela no ha cambiado, porque hay temas legales importantes a nivel institucional".

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Explica que la actual Ley Orgánica de Hidrocaburos venezolana, dictada por el chavismo y que rige toda la actividad en el país, "restringe mucho la inversión y reduce el atractivo".

Monaldi recuerda que en el cuarto de siglo del chavismo, este renegó de los acuerdos alcanzados con los inversionistas extranjeros. "El nacionalismo de los recursos ha retringido el papel de las firmas foráneas, resquebrajando la confianza y desalentando las inversiones de largo plazo".

Y mientras el chavismo actuaba de forma hostil con las empresas extranjeras, su mala administración, desinversión y corrupción en la petrolera estatal Pdvsa —la principal del país— condujeron a que la producción venezolana pasara de un histórico 3.1 millones de barriles por día en 1997, antes de la llegada al poder de Hugo Chávez, hasta apenas 570,000 barriles en 2020, con Maduro en el mando.

A este derrumbe también colaboraron las sanciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos desde 2017, que restringieron la capacidad del país y de Pdvsa de usar el sistema financiero estadounidense, relacionarse con empresas occidentales o vender el crudo y sus derivados en EEUU, país que durante décadas fue su cliente natural y llegó a recibir hasta 1.77 milllones de barriles de petróleo venezolano por día en la década de 1990.

El panorama petrolero actual en Venezuela

Con los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, y principalmente por decisiones políticas del chavismo, Pdvsa, que ha sido el motor de la economía venezolana y del país durante décadas, perdió productividad, acumuló fallas y accidentes por falta de mantenimiento en instalaciones como refinerías, y perdió mercados naturales como EEUU en beneficio de China.

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También despidió a decenas de miles de empleados con años de formación y experticia por oponerse a Hugo Chávez, hizo crecer su nómina sin justificación, se endeudó por decenas de miles de millones de dólares por servir como instrumento político para el chavismo, y finalmente agotó todo su músculo financiero y productivo por la mala gerencia crónica.

Hoy Venezuela produce entre 850,000 y 900,000 barriles diarios, y depende del desempeño de la estadounidense Chevron y la china CNPC para extraer cerca de un tercio de ese total.

También necesita usar una llamada 'flota fantasma' de barcos petroleros que ocultan su ubicación y usan banderas falsas, entre otras medidas, para intentar exportar su petróleo evadiendo las sanciones impuestas contra el régimen chavista.

Al mercadear su petróleo en estas redes clandestinas, Venezuela ha estado obligada a ofrecer su petróleo con importantes descuentos de precio en los mercados asiáticos.

Esta flota fantasma, además, debe lidiar con el embargo petrolero desplegado por EEUU desde diciembre pasado, y que ya ha capturado 5 tanqueros sancionados, el último este viernes.

Con Pdvsa en una difícil situación financiera, la empresa venezolana no tiene forma de invertir los al menos 100,000 millones de dólares que estiman algunos expertos se requerirían durante una década para llevar la producción venezolana a unos 4 o 5 milones de barriles por día.

"Por lo tanto, cualquier aumento significativo de la producción tendría que ser impulsado en gran medida por empresas extranjeras", asegura Monaldi.

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Sin embargo, para que esta ocurra, el académico dice que varias condiciones deben darse: una relación estable y sólida de Venezuela con EEUU y Europa, el levantamiento de las sanciones petroleras, y la percepción para los inversionistas extranjeros de que existe "un grado mínimo de estabilidad política y, lo que es más importante, un consenso duradero entre los líderes políticos del país a favor de reabrir el sector petrolero a la participación extranjera".

Bajo posible control de EEUU

Una de las justificaciones de Trump para actuar contra el gobierno de Maduro fue que Venezuela, "robó" activos petroleros de EEUU, aunque sin clarificar a qué se refiere. Y con base a esto, apunta que las empresas estadounidenses vuelvan al país sudamericano, en el que estuvieron desde principios del siglo pasado.

Históricamente Venezuela nacionalizó los activos de las empresas petroleras extranjeras durante el boom petrolero de la década de 1970, pagando compensaciones a empresas como Exxon, Mobil y Gulf Oil.

A esto siguió una apertura al sector privado durante la década de 1990. Pero esto duró poco, pues en la década de 2000, por orden del entonces presidente Hugo Chávez, Venezuela nacionalizó grandes grupos de operaciones petroleras, activos y empresas del sector petrolero, pero esta vez sin reconocer pagos o deudas pendientes, en casos que aún están pendientes por pagarse, como la indemnmización cercana a $10,000 millones en favor de ConocoPhillips.

Este alejamiento del sector privado generó una serie de problemas con distintos grados de complejidad.

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"Para invertir hay temas muy importantes por resolver. Están las empresas que tienen deudas por cobrar, temas técnicos como la disponibilidad de taladros de perforación, de diluyentes, que es crítico para cualquier aumento de producción. Son puntos que tienen que cubrir", describe el analista consultado por Univisión Noticias.

Otro asunto son las sanciones petroleras. El gobierno de Trump anunció este miércoles que levantará algunas "selectivamente" para permitir que Venezuela pueda transportar y vender su petróleo "en mercados globales".

"La gran oportunidad es para que las empresas que ya están en Venezuela si EEUU les entrega licencias" para operar dentro de las sanciones, "y para los comercializadores (traders) que pueden hacer negocios allí, pero hasta cierto punto".

Entre las empresas extranjeras en territorio venezolano se cuentan además de Chevron, la española Repsol, la italiana Eni y la francesa Maurel & Prom.

Señales claras de confianza

Monaldi considera en su artículo que "algunos argumentan que el alivio de las sanciones por sí solo podría generar una rápida afluencia de inversiones. En realidad, el alivio de las sanciones es necesario, pero no suficiente".

En su opinión, de no haber firmes protecciones legales, continuidad en las políticas públicas y legitimidad política —un punto clave cuando en Venezuela hay un gobierno "encargado" y de origen discutible por la legitimidad electoral— no se pueden materializar inversiones de gran escala con largos horizontes y plazos de desarrollo.

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De no abordarse estos condicionantes, explica el académico, Venezuela podría solo atraer inversiones de corto alcance, que buscan retornos en áreas que no requieran mayor compromiso o riesgo.

Las empresas también necesitan garantías de que los activos no serán confiscados de nuevo por un futuro gobierno, afirmó Daniel Sternoff, investigador principal del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia.

"Es necesario partir de una estabilidad política básica antes de que las empresas se interesen en realizar ese tipo de inversiones", señaló Sternoff. "Tenemos más preguntas que respuestas sobre cuál será el futuro gobierno de Venezuela", dijo a AP.

Una de las acreedoras de Venezuela, ConocoPhillips, dijo a través de un vocero que la empresa está monitoreando los acontecimientos en Venezuela y sus posibles implicaciones para el suministro y la estabilidad energética mundial. "Sería prematuro especular sobre cualquier actividad comercial o inversión futura", afirmó.

Incógnitas con socios como China o Rusia

En la actual producción de Venezuela se incluyen unos 100,000 barriles diarios de la china CNPC, una cantidad nada despreciable para las actuales condiciones del país, a las puertas de una crisis hiperinflacionaria y sediento de divisas.

Por el lado ruso, hay empresas mixtas conformadas con la rusa Roszarubezhneft, empresa que heredó los activos en Venezuela de Rosneft, la estatal rusa sancionada por Estados Unidos en 2020. Apenas en noviembre pasado el parlamento venezolano, controlado por el chavismo, prorrogó por 15 años las operaciones de las empresas donde están los rusos, reportó entonces AFP.

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Empresas como estas operan en Venezuela dentro del alineamiento político del chavismo con países como Rusia o China. Pero existe la incógnita sobre cómo gestionará esa relación el gobierno de Delcy Rodríguez, cuando hay reportes en medios estadounidenses que indican que la Casa Blanca le ha exigido cortar lazos con esos países, u otros aliados de Caracas como Irán o Cuba, que en conjunto son rivales de Estados Unidos.

Un reporte de ABC News de este martes señala que la administración Trump ha exigido excluir a China, Rusia, Irán o Cuba del área petrolera, romper los lazos económicos con estos países, y aceptar que Venezuela sea socia exclusivamente de Estados Unidos para comercializar el crudo pesado.

China expresó sus quejas a la presión de Trump, señalando que las exigencias a Venezuela de que priorice a EEUU en la venta de sus recursos es un acto de intimidación, según una declaración distribuida por el gobierno venezolano.

Con información de AP y AFP

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