Familias detenidas en el
centro migratorio de Dilley reportaron mal olor, sabor inusual y problemas de salud que atribuyeron al agua que consumieron. Aunque la empresa administradora aseguró que el suministro es sometido a pruebas periódicas, una revisión de documentos oficiales no mostró resultados específicos correspondientes al
centro de detención.
Salen a la luz abusos y detenciones prolongadas de niños en centro de Dilley