Así han sido las últimas 50 horas de Wilber Garcés: entre el hospital, el aislamiento y la esperanza de una audiencia

La defensa del venezolano reconstruyó las horas posteriores al incidente ocurrido en Austin y describió una serie de traslados, cambios en su atención y restricciones de comunicación mientras permanece bajo custodia de ICE.

Video Wilber Garcés y tiroteo de ICE: DHS se pronuncia sobre bala en el cuerpo del inmigrante y habla sobre atención médica

El 20 de septiembre, Wilber Rafael Garcés Pérez recibió un disparo por la espalda durante un incidente en Austin, Texas, en el que estuvo involucrado un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas ( ICE).

En las siguientes 48 horas, el joven venezolano de 28 años pasó del hospital al centro de detención de Pearsall y, después, nuevamente al hospital.

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La bala permaneció alojada en su cuerpo; una complicación en el movimiento de su brazo provocó un nuevo traslado y, cerca de la medianoche, volvió a quedar bajo custodia. Este martes 22 de septiembre, Kate Lincoln-Goldfinch, su abogada, contó cómo transcurrieron esas horas.

Cuando el joven venezolano fue dado de alta, después de una estancia médica de pocas horas, la bala todavía permanecía alojada en su cuerpo.

Wilber salió el domingo del hospital con la herida aún presente y, según su relato, con un dolor severo. En lugar de continuar su recuperación en un hospital, fue trasladado nuevamente a custodia de ICE y llevado al centro de detención de Pearsall.

Una llamada con la prensa le costó sus privilegios

Para Wilber, el lunes 21 de septiembre transcurrió bajo custodia. Todavía tenía una tableta que utilizaba para comunicarse con el exterior. Ese día, durante una conferencia de prensa, llamó a su esposa y pidió hablar con la prensa, un momento en el que su voz pudo salir del centro de detención y llegar al exterior.

Pero, según lo que Wilber Garcés relató después a Lincoln-Goldfinch, tras hablar públicamente, los guardias del centro de detención de ICE le quitaron la tableta por la fuerza y le retiraron sus privilegios de comunicación.

Después fue trasladado de la enfermería a una habitación aislada. Allí había una cama plana que no podía ajustarse como una cama médica.

El joven permanecía herido, con la bala todavía alojada en su cuerpo y con dolor. Pero ahora también estaba aislado y sin el dispositivo que utilizaba para comunicarse.

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El diagnóstico: un brazo paralizado y una fractura en la clavícula

Las horas continuaron hasta que apareció un nuevo problema. Wilber Garcés comenzó a experimentar una incapacidad para mover su brazo. Alrededor de las 5:00 de la tarde del 21 de septiembre, fue trasladado nuevamente al hospital.

Según contó a su abogada, el traslado se realizó mientras llevaba las manos esposadas, los tobillos encadenados y una cadena alrededor de la cintura. Wilber también aseguró que fue tratado con rudeza durante el trayecto.

En el hospital, finalmente pudo hablar directamente con los médicos sobre su atención. Recibió morfina intravenosa para controlar el dolor y se conocieron nuevos detalles sobre las lesiones provocadas por el disparo.

La bala le había fracturado la clavícula. Además, presentaba una hinchazón significativa y utilizaba un cabestrillo.

Pero todavía quedaba una incógnita: los médicos no habían establecido la causa ni la extensión de la pérdida de movimiento que había experimentado en el brazo.

La segunda visita al hospital terminó cerca de la medianoche. Wilber fue dado de alta y trasladado nuevamente al centro de detención de ICE en Pearsall. Después de recibir morfina intravenosa en el hospital, regresó bajo custodia.

Una vez allí, según lo que relató a su abogada, el tratamiento para el dolor quedó limitado a Tylenol e ibuprofeno. También volvió a la habitación aislada.

La cama seguía siendo plana y la tableta que había utilizado para comunicarse continuaba sin serle devuelta. Para entonces, habían pasado aproximadamente dos días desde el disparo.

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Del hospital a Pearsall, una vez más

La mañana de este martes 22 de septiembre, Lincoln-Goldfinch tenía previsto visitar a Wilber en el hospital. La visita tuvo que cancelarse porque él ya había sido trasladado nuevamente a Pearsall.

De alguna manera, la abogada terminó reuniéndose con él por videollamada. Fue durante esa conversación cuando Wilber pudo contarle directamente cómo habían transcurrido las horas posteriores al disparo, hasta cuando perdió movilidad en el brazo.

A partir de ese relato, la abogada comenzó a exigir cambios inmediatos en las condiciones en las que permanece detenido.

El equipo legal de Wilber reclama que le sean restituidos de inmediato sus privilegios de comunicación, que se le proporcione una cama médica adecuada y que reciba atención médica suficiente.

Pero hay una petición que concentra la posición de su defensa: la liberación inmediata de Wilber. Su caso federal continúa pendiente y hay una audiencia programada para la próxima semana; mientras tanto, este mismo 22 de septiembre, un juez ordenó frenar su deportación.

Después de 48 horas

Desde aquel disparo del 20 de septiembre, la historia de Wilber ha estado marcada por traslados y esperas.

Este martes, desde el centro de detención, Wilber Garcés permanece aislado, sin atención médica adecuada y sin la tableta que utilizaba para comunicarse.

Después de dos días que comenzaron con un disparo y continuaron entre hospitales y custodia, Wilber sigue esperando en Pearsall. Afuera, su abogada reclama atención médica adecuada, comunicación con el exterior y su liberación; dentro, él espera el siguiente paso de un proceso que todavía está abierto.

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La policía de Austin publica imágenes de las cámaras corporales

La jefa de policía de Austin, Lisa Davis, declaró el martes por la tarde que un detective fuera de servicio reportó el incidente tras presenciar y grabar varias camionetas SUV negras rodeando un Toyota Corolla azul oscuro. Según Davis, entre diez y quince minutos después, el detective grabó un video donde se escuchan tres disparos y sirenas.

El Departamento de Seguridad Nacional, que supervisa el ICE, no respondió de inmediato el martes a las preguntas sobre si el agente federal que disparó a Garces Pérez llevaba una cámara corporal. Davis dijo que desconocía si los agentes federales presentes en el lugar llevaban cámaras corporales.

ICE ha anunciado que sus agentes de campo en todo el país contarán con cámaras corporales para finales de septiembre.

Davis declaró que hubo una persecución que atravesó algunos barrios periféricos y terminó en una calle lateral a unos 200 metros del lugar donde Pérez fue finalmente baleado. Los videos de las cámaras corporales publicados por la policía de Austin no muestran lo que precedió al tiroteo. Las imágenes de la cámara corporal comienzan con un agente acercándose al auto de Garces Pérez después del tiroteo e interactuando con agentes federales en el lugar.

Los videos están parcialmente silenciados y Garces Pérez habla en español con los agentes. También hay policías estatales en el lugar. Un agente pregunta a uno de los agentes federales si Garces Pérez está arrestado y le responden que sí.

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El lunes, Pérez llamó a una conferencia de prensa y les dijo a los periodistas que no había recibido analgésicos y que había dormido en el suelo. El Departamento de Servicios Humanos (DHS) declaró el martes que Garces Pérez estaba recibiendo atención médica las 24 horas, incluyendo analgésicos, y que había dormido en una cama.

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