Mike Pence ha sido el soldado más fiel del presidente Donald Trump, al respaldar obedientemente al imprevisible líder en una situación caótica detrás de otra.
Pero ahora el vicepresidente Mike Pence se encuentra en la situación más precaria de su mandato al aprestarse a presidir en el Congreso el recuento de votos del Colegio Electoral, la última instancia de los vanos intentos de Trump de anular la victoria del demócrata Joe Biden en la elección de noviembre.
Sentado en la tribuna de la Cámara de Representantes, Pence atestiguará la formalización de la derrota electoral de Trump —y la suya— a medida que se certifican los votos electorales de los estados. Al cabo del recuento, tendrá la tarea de anunciar quiénes han obtenido la mayoría de votos a presidente y vice.
Pero Pence, cuya función prevista es en gran medida un formalismo, se encuentra bajo una presión intensa del presidente y su legión de seguidores que quieren que aproveche la oportunidad para contrariar la voluntad del electorado en un puñado de estados cruciales disputados.
La senadora Kelly Loeffler, republicana por Georgia, habla mientras el presidente Donald Trump escucha durante un mitin de campaña en apoyo de los candidatos al Senado, la senadora Kelly Loeffler, republicana por Georgia, y David Perdue en Dalton, Georgia, el lunes 4 de enero de 2021. (Foto AP / Brynn Anderson)
Imagen Brynn Anderson/AP
“Espero que Mike Pence cumpla con nosotros, tengo que decirlo”, dijo Trump el lunes por la noche en un acto en Georgia para dos elecciones de desempate al Senado.
“Claro que si no cumple, no lo estimaré tanto”, dijo Trump entre las risas de los asistentes. Pence, añadió, “tendrá mucho para decir al respecto. Y ustedes saben que dice las cosas como son”.
Pence se ha reunido durante horas con el presidente, sus colaboradores y funcionarios del Senado. Su oficina se negó a hablar de sus planes de cara al recuento del miércoles. Pero allegados al vicepresidente destacaron su respeto por las instituciones, anticiparon que actuará de acuerdo con el estado de derecho y se atendrá a la Constitución.
“Creo que enfocará esto como constitucionalista y se preguntará ‘¿cuál es mi papel en la Constitución como presidente del Senado?'”, vaticinó David McIntosh, presidente de un instituto de estudios conservador y amigo de Pence.
“Permitirá que cualquiera que proponga una objeción pueda hablar, pero luego se atendrá a lo que resuelva la mayoría del Senado”.