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Rodríguez nos trae este testimonio de solidaridad y son importantes y no están solos. Ella es la hermana.
Rose con una religiosa que trabaja con migrantes en la méxico. Cada persona necesita un cambio de corazón, un corazón más compasivo.
Cuenta que su misión es acompañar a familias, mujeres y niños que buscan asilo, brindándoles apoyo humanitario, espiritual y emocional. Son personas buenas, personas que han sacrificado mucho.
Colaboran albergues, distribuye ayuda básica y acompaña a menores migrantes en tribunales de inmigración. No podemos volver resolver todo, pero podemos ofrecer un momento de comunión.
Y como cada miércoles desde hace casi un año, su día se inicia con una misa en esta iglesia de harlingen, texas. Después conduce hacia el sitio donde decenas de inmigrantes esperan su turno ante un juez.
Rosario revisa su bolso, saca un rosario que ella misma elaboró y que siempre la acompaña. La hermana rose llega hasta la corte de inmigración en harlingen para hablar con las personas, las acompaña, las escucha y les recuerda que no están solos en un proceso que puede ser muy difícil.
Es bueno que exista gente como ella, porque en momentos como estos para nosotros pues es nerviosismo . Este no sabemos qué va a pasar.
Te puede dar un poquito de tranquilidad, de paz, de hablar con alguien que se dedica a ayudar a la gente, y pues se agradece. Vengo para acompañar ustedes.
Ella nos dice que ha visto a niños y adolescentes obligados a representar su propio caso. Yo digo ustedes son muy valientes, tienen una sonrisa grande porque es verdad.
Asegura que aunque no puede cambiar el sistema, sí puede estar presente para orar por ellos. Yo rezo por los niños, los