Las primeras horas después de un terremoto suelen convertirse en una carrera contra el tiempo. En la capital del Valle del Cauca, mientras la luz del día permite avanzar entre toneladas de concreto y las noches obligan a los rescatistas a continuar trabajando con el escaso brillo de las linternas, cada sonido puede cambiar el rumbo de una búsqueda y cada murmullo es una esperanza de vida.
Entre los escombros, aún se escuchan voces: las historias de los sobrevivientes del terremoto en Colombia
Una mujer que permaneció atrapada entre los restos de una estructura y un bebé de meses forman parte de las historias que han marcado las labores de rescate en Cali, mientras los equipos continúan buscando señales de vida entre los escombros.
Un llanto, una voz, una señal detrás de un muro. Así han transcurrido las horas tras el sismo de magnitud 7.4 que sacudió Colombia a las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto y que dejó una estela de destrucción, personas desaparecidas, heridas y atrapadas.
En medio de la tragedia, tres rescates han devuelto algo de esperanza. Y detrás de cada uno hay una historia distinta: un hombre encontrado durante la madrugada, una mujer a la que los equipos todavía intentaban sacar de los escombros y un bebé cuyo llanto guió a los socorristas hasta él.
Carlos: una señal entre el concreto
Eran aproximadamente las 3:57 de la madrugada de este martes cuando los equipos de Búsqueda y Rescate Urbano de los Bomberos de Bogotá lograron llegar hasta un hombre atrapado entre los restos de una estructura en Cali. Se trataba de Carlos Esteban Rebolledo, de 35 años.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, informó que el rescate fue posible después de una jornada de trabajo continuo de los equipos de emergencia que se desplazaron desde la capital para apoyar las labores en la ciudad.
Rebolledo fue rescatado con vida. Presentaba algunas lesiones leves y recibió atención médica. Su estado fue reportado como estable y fuera de peligro.
El momento del rescate quedó registrado en un video compartido por Galán, quien destacó el trabajo conjunto de quienes participan en las operaciones y recordó que cada minuto cuenta.
Para los voluntarios y los cuerpos de emergencia, sin embargo, la jornada no terminó con el rescate de Carlos Esteban Rebolledo. Entre los restos de edificios aún había personas que esperaban que llegara la ayuda hasta ellas.
Diana: silencio para escucharla
En otro punto de Cali, los rescatistas saben que hay alguien al otro lado de los escombros. Su nombre es Diana Troncoso.
El alcalde de la ciudad, Alejandro Eder, informó durante las primeras horas del día que los equipos estaban cerca de lograr su rescate y pidió mantener las oraciones por ella y por las demás personas que permanecen desaparecidas.
Los rescatistas lograron darle agua y trabajaron para liberarla. Aparentemente, una de sus piernas estaba atrapada entre los restos de la estructura. Su edad y su nombre completo aún no se han dado a conocer.
La operación exigía paciencia. Los equipos pidieron silencio para poder escucharla. En medio del ruido de la maquinaria, de los movimientos del concreto y del trabajo de decenas de personas, cualquier sonido podía convertirse en una pista.
Después de horas de espera entre los escombros, Diana fue rescatada con vida la tarde de este martes y trasladada a un hospital para recibir atención médica.
Sus padres recibieron la noticia que habían esperado por horas: su hija estaba viva. Volver a escuchar su voz puso fin, por un momento, a la incertidumbre que había acompañado la búsqueda.
El llanto que guio
a los rescatistas
La primera de estas historias ocurrió el lunes. En medio de los restos de un edificio residencial de cinco pisos que colapsó completamente, vecinos, voluntarios y equipos de emergencia de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres trabajaban para retirar toneladas de concreto.
Entonces escucharon el llanto; era el de un bebé de entre dos y seis meses. Ese llanto permitió orientar las labores de excavación. Los equipos continuaron removiendo los restos hasta llegar al menor. Su madre también fue localizada y rescatada con vida en el mismo lugar.
Los reportes indican que, durante el colapso, la mujer protegió a su hijo con su propio cuerpo. Sirvió como escudo mientras los muros del edificio caían.
Ella resultó lesionada por el impacto, pero tanto la madre como el bebé fueron trasladados a centros asistenciales, reportados estables y fuera de peligro.
La escena de los socorristas entregando al bebé sano y salvo a su padre, mientras alrededor se mezclaban las lágrimas y el alivio, quedó registrada en un video que de inmediato se hizo popular en redes sociales. Por unos instantes, entre el concreto destruido, una familia volvía a estar reunida.
Una familia que todavía espera
Mientras algunos rescates han terminado con sobrevivientes, otras familias continúan esperando junto a los puntos de búsqueda.
Entre ellas está la del periodista colombiano Carlos Aponte, de Grupo Caracol, quien este martes busca a su madre, su padre y su sobrina de 10 años, atrapados bajo los escombros en uno de los puntos más críticos del sur de Cali.
“Tenemos la esperanza de que mi mamá, mi papá y mi sobrinita estén vivos”, expresó el periodista, esperanzado por la posibilidad de encontrarlos con vida.
Aponte describió a los familiares para facilitar su identificación. Su sobrina tiene 10 años, tez blanca y cabello castaño. Su padre es un hombre de tez trigueña, mientras que su madre tiene 62 años, tez blanca y cabello castaño.
Durante la emisión de este martes, los equipos de rescate lograron identificar sonidos en el lugar donde quedó atrapada. Después, escucharon la voz de una mujer.
Los rescatistas trabajan ahora para determinar si se trata de la madre de Carlos y llegar hasta ella. La búsqueda continúa sin descanso.
Cuando cae la noche, las linternas toman el relevo
En el valle, el tiempo transcurre entre la esperanza y la urgencia. Las labores de rescate no se han detenido, pero las condiciones complican el trabajo. No hay conexión a internet, y los equipos deben aprovechar al máximo las horas de luz para avanzar entre los escombros.
Los rescatistas siguen removiendo estructuras, escuchando señales y tratando de llegar hasta quienes permanecen atrapados. Cada persona localizada con vida representa una nueva oportunidad y cada sonido detrás del concreto puede salvar otra vida.
Por ahora, el balance de muertos y heridos sigue sin estar completamente cerrado. Hay más de 250 personas muertas y más de 1,500 heridas, según la información disponible, pero las cifras pueden mientras avanzan las horas.


