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Ver para creer: en esta región de Indonesia los vivos conviven con los muertos

Publicado 2 Mar 2018 – 03:31 PM EST | Actualizado 14 Mar 2018 – 09:48 AM EDT
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Los Toraja son un grupo étnico que habita en la zona central de Sulawesi, una de las islas más grande de Indonesia, quienes a diferencia del mundo Occidental, consideran a la muerte como un proceso natural, pudiendo llegar a convivir con sus familiares difuntos por años.

Ellos creen que el alma no abandona el cuerpo cuando muere, sino que es un proceso paulatino en el que el alma está presente en el cuerpo sin vida, la cual se va despidiendo poco a poco. De esta manera, al difunto se lo llama makula (persona enferma) y sus familiares deben vestirlo, llevarle bebida, comida y hasta conversar con él.

El makula, entonces, permanece en su casa por semanas o incluso años, a la espera de algún familiar que se encuentra lejos y quiera ir a despedirlo hasta el momento del funeral, el ritual más importante del ciclo de la vida para los Toroja, ya que es cuando se preparara el regreso al Puya, el mundo secreto de los ancestros o la tierra de las almas.

El funeral es todo un gran evento, donde para honrar al muerto, sacrifican gallos, cerdos y búfalos (dependiendo de la importancia de la persona, dependerá el número de búfalos sacrificados). Consideran que los cuerpos sin vida de los animales se mantienen junto con el cuerpo del difunto y lo ayudarán en su viaje hacia Puya.

También comen los  búfalos, siendo los funerales, una de las pocas oportunidades que tienen los Toraja de comer carne (principalmente comen arroz), razón por la que atraen a miles de personas de distintas partes de la isla.

Luego introducen el cuerpo en el ataúd acompañado de algunos recuerdos y lo llevan hasta el acantilado, donde lo introducen en una cueva o en un agujero tallado en la roca.

Cuando muere un bebé o un niño al que no le han salido los dientes, el ritual es distinto: ellos realizan un nicho en un árbol, donde introducen el cuerpo y lo tapan a la espera de que sea absorbido por el árbol y vuelva a la naturaleza.

Y al ser muy delgada la línea entre el mundo de los vivos y el de los muertos, es usual también que los Toraja años después del funeral, saquen a sus familiares de las tumbas para bañarlos, vestirlos y darles de comer. Incluso también les hablan.

Su particular forma de ver la vida y la muerte vuelve a este pueblo único y atrae cada a año a miles y miles de turistas y antropólgos de todo el mundo, con la esperanza de ser invitados al gran evento del funeral. ¿Qué opinas? ¿Asistirías?

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