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No era la serpiente, las plumas de Quetzalcóatl son el secreto para ser un dios

Publicado 1 Sep 2020 – 05:32 PM EDT | Actualizado 1 Sep 2020 – 05:32 PM EDT
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Quetzalcóatl fue una de las deidades más importantes en la cultura prehispánica y su nombre tenía un significado especial para los mesoamericanos.

Quetzalcóatl era una divinidad venerada en las civilizaciones del México antiguo, entre ellas la olmeca, tolteca, maya y mexica o azteca.

La deidad era tan importante que los antiguos pobladores de Mesoamérica construyeron una pirámide en Teotihuacán dedicada a Quetzalcóatl que data del siglo II d.C.

Según la leyenda, Quetzalcóatl llegó a la zona maya en el sureste de México, fue reconocido como un jefe guerrero y conquistó la ciudad de Chichen Itzá. Los mayas lo nombraron Kukulcán y también construyeron un templo con su nombre.

El nombre original es una combinación de las palabras en náhuatl quetzal, un ave de llamativo plumaje y cóatl, que significa serpiente, lo cual formaba la serpiente emplumada.

De esta manera, la figura de Quetzalcóatl representaba al humano en una serpiente con sus limitaciones físicas y en el ave con las creencias espirituales.

En la cultura mesoamericana, la serpiente estaba asociada con los poderes de la tierra y la fertilidad. Además, era un reptil que representaba el rayo y la lluvia, por lo que Quetzalcóatl estaba relacionado a la renovación y abundancia de la vida vegetal de los indígenas.

Las aves también estaban asociadas a las fuerzas fecundadoras del cielo; sin embargo, Quetzalcóatl no tenía plumas de un pájaro común, sino de quetzal, considerada el ave más bella de la selva tropical.

Las plumas de quetzal son largas, coloridas y brillantes, por lo que estaban vinculadas a la riqueza y la magnificencia de la nobleza azteca.

Cuando los gobernantes eran coronados, el plumaje del quetzal era una de la indumentaria más llamativa pues era símbolo de esplendor.

La fusión de la serpiente y el quetzal representaba la abundancia en la tierra y la fecundación en el cielo. De esta manera, las culturas estaban protegidas por la deidad y no les faltaría sustento.

La piel rugosa de la serpiente representaba las hojas del maíz y las plumas del quetzal eran el florecimiento vegetal en el cambio de estación, aunado al cambio de piel del reptil.

Quetzalcóatl es reconocido por ser la Serpiente Emplumada y su imagen está atribuida al reptil; sin embargo, las plumas de quetzal eran importantes porque representaban la renovación y el esplendor de la deidad.

En el caso de la cultura maya que lo llamó Kukulcán, el nombre tenía el mismo significado pues provenía de k'u uk'um que quería decir pluma y kaan que se traducía como serpiente.

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