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Historia de las misiones tripuladas a la Luna

Publicado 12 Sep 2012 – 08:00 AM EDT | Actualizado 2 Abr 2018 – 09:15 AM EDT
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En un artículo anterior realizamos una breve reseña de cómo fue el comienzo de los viajes exploratorios a la Luna, sus éxitos y sus fracasos. Todo comenzó en el marco de la Guerra Fría, con una carrera en muchos sentidos, en este caso en el sentido espacial, por parte de los dos grandes sistemas económicos del mundo de aquel entonces: el capitalismo y el comunismo.

Esos primeros viajes fueron solamente realizados por sondas y naves no tripuladas. Y pese a los fracasos ocurridos, el salto cualitativo fue inmenso y los éxitos no tardaron en hacerse ver. En el caso de las naves no tripuladas, la primera misión que pudo cumplir con su objetivo fue Luna 2, proveniente de la URSS. Pero, ¿qué ocurrió desde ese entonces hasta que el primer hombre pisó la Luna?

Antecedentes

Como era de esperarse, el objetivo principal era el de enviar una misión tripulada, pero dado que nunca lo habían hecho sólo podían especular sobre lo que podía ocurrir. Luego de terribles experimentos fallidos (como el de la perra Laika, una perra callejera que fue enviada a morir al espacio) finalmente se decidió enviar al primer ser humano. Y, nuevamente, fueron los rusos los primeros en dar el paso.

Efectivamente, fue en 1961 cuando el piloto de aviación Yuri Gagarin quien, a la edad de 27 años, se convirtió en el primer ser humano en escapar a la atmósfera terrestre y sobrevolar el espacio en un vehículo. Él no tenía el control sobre la nave, sino que ésta era controlada desde la Tierra, ya que el objetivo primordial no solamente era enviar un ser humano al espacio, sino también traerlo de vuelta.

Misiones tripuladas al espacio

El mismo año en que la misión Volstok 1 llevó a Yuri Gagarin al espacio, ocurrieron tres misiones más que también llevaban tripulación: dos provenientes de los Estados Unidos (el programa Mercury) y otra de la URSS ( Volstok 2). Hay que recordar que la carrera espacial no respondía a intereses científicos sino más bien políticos y bélicos.

Luego se sucedieron otras misiones orbitales, llevadas a cabo con éxito. Pero, naturalmente, se buscaba todavía más, se buscaba un contacto directo con la Luna y obviamente el poder descender en superficie lunar.

Un pequeño paso para el hombre...

En el año 1960 Estados Unidos comenzó a desarrollar su célebre programa Apolo. Todos conocemos muchas historias sobre los Apolo, y con razón, pues protagonizaron hechos muy interesantes.

La misión Apolo 8 fue la primera que logró enviar seres humanos a la Luna. Efectivamente, el astronauta James Lovell fue uno de los primeros hombres en ver la Luna con sus propios ojos. La misión tenía como objetivo que una tripulación sobrevolara la Luna, y lo logró. James Lovell era uno de los tres tripulantes de aquella histórica nave, pero no por eso sería recordado. Su sueño de pisar la Luna nunca se hizo realidad: estuvo a punto de hacerlo en la misión Apolo 13, pero ésta fracasó y apenas los astronautas pudieron volver al planeta con vida.

Y finalmente llegó la misión que todos esperaban. El Apolo 11, comandada por el recientemente fallecido Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna. Su objetivo primordial era el alunizaje y la toma de imágenes. Neil Armstrong y Buzz Aldrin permanecieron dos horas fuera del vehículo, mientras los esperaba Michael Collins, el tercer tripulante que no descendió nunca de la nave.

Hasta hoy se siguen enviando misiones a la Luna y otros astronautas han pisado el suelo lunar. Pero nada de eso hubiera ocurrido sin todas las misiones previas, tanto las que lograron su cometido como las que no. Y desde aquel pequeño paso para el hombre, como decía Neil Armstrong, es notable observar el gran salto que ha dado la humanidad.

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