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¿Funcionan las cábalas y las supersticiones?

Publicado 12 Jul 2014 – 04:00 PM EDT | Actualizado 14 Mar 2018 – 09:48 AM EDT
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Se termina, señoras y señores. Este domingo es la gran final del Mundial de Fútbol y como todos sabemos, la gente se pone como loca, sobre todo con el tema de las cábalas y las supersticiones. Una remera vieja y sucia, una gorra, una persona, una palabra, un dicho, una posición determinada para mirar el encuentro o lo que sea...

Quizá tú no, pero de seguro conoces a alguien que tiene una cábala o que cree en una superstición en particular y justamente, entre las tantas locuras del fútbol, esto es moneda común. La forma en la que estas cosas nacen son de lo más interesantes y curiosas, sobre todo entretenidas, pero ¿por qué lo siguen haciendo? ¿Por qué se mantienen durante tanto tiempo? ¿Será que las cábalas funcionan? ¿Y entonces por qué se insiste tanto en ello? Busquemos una posible respuesta.

Malinowski y la superstición

¿Qué es una cábala o una superstición? Bueno, comencemos por conocer a un señor muy especial: Bronisław Malinowski. Nacido en 1884, en Cracovia, hoy ciudad polaca, Bronisław Kasper Malinowski fue un gigante en el campo de la antropología social, considerado como uno de los fundadores en esta ciencia, pero por sobre todas las cosas, fue un agudo observador del ser humano.

En 1914, Malinowski fue el primer hombre blanco en pisar las remotas tierras del archipiélago de las islas Trobriand, Papúa Nueva Guinea. Allí observó durante un largo tiempo a estas culturas prácticamente aisladas del resto del mundo, estudió el comportamiento de sus pocos habitantes y entre otras tantas cosas, dio cuenta de comportamiento muy peculiar, analizando la superstición desde las ciencias, quizá por primera vez, desde las ciencias.

Malinowski notó que los patrones de comportamiento en los isleños cambiaban y se volvían ilógicos bajo determinadas circunstancias. Los pescadores, por ejemplo, se comportaban según lo planificado y sin ningún comportamiento extraño cuando lo hacían en aguas calmas o muy cerca de la costa, pero cuando debían navegar más de la cuenta, enfrentarse a los peligros de la mar o alejarse de las zonas seguras de pesca, se comportaban diferente, mostrando claros signos de regirse por la superstición.

Los pescadores participaban de rituales o imploraban el éxito de un modo atípico, se volvían muy supersticiosos. En otras palabras, como Malinowski pudo notar: un bajo sentido de control producía una alta necesidad de la superstición. Uno, en efecto, sustituía al otro.

Superstición en el deporte...

En sus trabajos, Malinowski también dejó en claro que la superstición está presente en diversos deportes. No nos hace falta hacer demasiadas aclaraciones, pero en el fútbol la superstición no es algo extraño, ¿o sí?

¿Cuántas veces has visto a los futbolistas, por ejemplo, rezar antes de entrar al campo de juego, pisar el campo de forma extraña o decirle a sus compañeros una frase casi mística, como si existiera un destino?

Por ejemplo, en 1950, año en el que se disputó el último Mundial de Brasil, Obdulio Varela dijo a sus compañeros: « Los de afuera son de palo». Lo hizo, más precisamente, en la final: entre Uruguay y el anfitrión. Uruguay fue el campeón aquel día y aún hoy, con todo el tiempo que ha pasado, esa frase sigue siendo prácticamente un emblema ritualista e iterable que sale a la luz, una y mil veces, en los partidos más difíciles. 

Es solo uno de tantos ejemplos, algunos miran al cielo, otros utilizan alguna prenda especial que llevan debajo, otros hasta se tatúan una palabra, una frase o algo similar para hacer frente, para tener apoyo y confianza en ese momento tan especial. Por supuesto, siempre son comportamientos extraños, ritualistas y de cierto modo, ilógicos.

¿Funcionan? Depende desde donde lo veamos. Obviamente que no, no en realidad. Es decir que la realidad de las cosas no se verá modificada por seguir una superstición al pie de la letra o no hacerlo, el espacio tiempo no cambiará en ninguno de los casos, pero para el individuo, es muy probable que sí lo haga durante el transcurso de la instancia.

La superstición existe porque el ser humano la crea como si de un consuelo ante la adversidad se tratase. Mientras no tengamos el control de una situación, siempre existe la posibilidad, reconfortante, consoladora y auxiliadora que brinda la superstición.

Es precisamente en los momentos de vulnerabilidad del ser humano en los que la superstición aparece, cuando se ha hecho todo lo que está en nuestras manos, todo lo que está a nuestro alcance y el asunto no cambia para nada.

Aquí es cuando la superstición se vuelve casi que una fuerza irresistible a la que el individuo siente que necesita acudir.

A fin de cuentas, ¿ está mal ser supersticioso? Obviamente, ni yo, ni el gran Malinowski ni tú, somos quién para decidirlo.

¿Tiene sentido? No, no lo tiene en realidad, pero aún así, yo creo que podemos entenderlo... ¿tú? Al menos ya no juzgaría a mi abuelo, padre o amigo cuando en el próximo partido se ponga como loco con su ritual...

¿Qué dices? ¿Qué te pareció la cuestión y qué aportes podrías dejarnos tú? 

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