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En Marte también hay auroras boreales y podrían explicar por qué no hay agua en estado líquido

Publicado 23 Dic 2019 – 04:52 PM EST | Actualizado 23 Dic 2019 – 04:52 PM EST
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Marte, nuestro vecino más cercano en el Sistema Solar, ha llamado la atención de la comunidad científica por estar a una distancia del Sol en la cual la vida es viable.

Gracias al descubrimiento de agua congelada a unos cuantos metros bajo la superficie, algunos científicos consideran que la vida en el Planeta Rojo es posible, por lo que han invertido una gran cantidad de tiempo y recursos en revelar los misterios que guarda.

Uno de estos misterios son las auroras polares, presentes en todos los planetas de nuestro sistema pero con diferentes explicaciones.

En Marte, una reciente misión de la nave Maven de la NASA descubrió un nuevo tipo de aurora, que ahora sabemos es una de las más comunes en el Planeta Rojo.

La aurora se conoce como protónica y tiene las características necesarias para apoyar a los científicos en el rastreo de la pérdida de agua de la atmósfera de Marte.

En nuestro planeta, las auroras se ven como halos de luz de diferentes colores en el cielo nocturno, cerca de las regiones polares. Lo curioso es que en Marte ocurren a plena luz del día y emiten luz ultravioleta, por lo que son invisibles para el ojo humano.

A pesar de esa dificultad, estas auroras son fácilmente detectables por el instrumento Imaging UltraViolet Spectrograph (IUVS) en la nave espacial MAVEN, cuya misión es descubrir la razón por la cual Marte perdió gran parte de su atmósfera y agua.

La pérdida de estas dos características transformaron a Marte en un planeta frío, seco e inhóspito, siendo que alguna vez pudo tener las condiciones para albergar vida.

Debido a que la aurora protónica se genera por el hidrógeno del agua marciana que se pierde en el espacio, podría usarse para rastrear el agua perdida.

Andrea Hughes, de la Universidad de Florida y una de las principales autoras del estudio , explica que su equipo descubrió que los periodos de mayor escape atmosférico corresponden con aumentos en la ocurrencia e intensidad de las auroras.

El estudio en donde se compilan todos los datos obtenidos se publicó el 12 de diciembre del 2019, en Journal of Geophysical Research, Space Physics.

Las auroras de la Tierra y de Marte tienen en común que se originan por la actividad solar, ya sea por tormentas solares, erupciones de gas o ráfagas solares.

Por ejemplo, las luces del norte de la Tierra ocurren cuando la actividad solar perturba la magnetósfera de nuestro planeta, haciendo que los electrones choquen contra las partículas de gas en la atmósfera nocturna. Algo similar ocurre en Marte, pero de manera más discreta, en dos tipos de auroras.

Las auroras de protones se forman cuando el viento solar interactúa con la atmósfera superior en el lado diurno de Marte. A medida que se acercan los protones del viento solar, se transforman en átomos neutros que roban los electrones de los átomos de hidrógeno.

La correlación de las auroras con el verano del sur dio una pista de por qué estos fenómenos pueden ser útiles para averiguar lo que le ocurrió al agua marciana.

Durante el verano del sur de Marte, el planeta también está cerca de su distancia más cercana al Sol, y pueden ocurrir grandes tormentas de polvo. El calentamiento del verano y el polvo causan las auroras, al forzar el vapor de agua en la atmósfera.

La luz solar ultravioleta descompone el agua en sus componentes: hidrógeno y oxígeno. El hidrógeno está débilmente ligado por la gravedad de Marte y mejora la corona de hidrógeno que rodea al planeta, aumentando la pérdida de hidrógeno.

Una mayor cantidad de hidrógeno en la corona provoca que las interacciones con los protones del viento solar sean más comunes, haciendo que las auroras sean frecuentes.

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