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¿Cómo se produce una avalancha?

Publicado 18 Nov 2014 – 03:00 PM EST | Actualizado 14 Mar 2018 – 09:48 AM EDT
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Los desastres naturales se cobran la vida de gran cantidad de personas año a año. Lamentablemente algunos lugares son permanentemente víctima de terremotos, tsunamis, huracanes e inundaciones. No es la primera vez que discutimos sobre los desastres naturales, pero hoy nos concentraremos específicamente en las avalanchas. 

Una avalancha o alud, es el repentino desprendimiento de una capa de nieve o tierra de la ladera de una montaña. Conozcamos un poco más sobre qué es exactamente y cómo se produce un alud.

¿Qué es una avalancha y cómo se produce?

Como adelantábamos, una avalancha es el desprendimiento repentino de una capa de suelo de la ladera de una montaña. Se puede tratar de un alud de nieve o barro, y puede incorporar parte del sustrato (suelo firme) y la vegetación. La gravedad de un siniestro de este tipo, en general —sea de nieve o barro—, depende de cuán grande sea la superficie que se desprende, con qué inclinación y a qué velocidad descienda.

Básicamente, el desprendimiento se puede dar a causa de cambios de temperatura o humedad y sobrepeso. El suelo se puede desprender ya sea porque se mezcla superficie seca con superficie húmeda, o se sobrecarga un punto o un plano de superficie. Las mayores probabilidades de que se produzca una avalancha se dan en las horas posteriores a una fuerte tormenta.

Concentrémonos en los aludes de nieve. La magnitud de los aludes de nieve se puede determinar en función a tres factores: zona de inicio, tipo de nieve y posición del plano de deslizamiento. Según la zona de inicio, la avalancha puede partir de un punto o de un plano o zona desprendimiento. Según el tipo de nieve, puede ser seca o húmeda. Y según la posición del plano de deslizamiento, la capa que se desprende puede ser superficial o profunda. 

Tipos de avalancha de nieve

Si combinamos estas tres clasificaciones obtenemos ocho tipos de avalanchas, de los cuales solo seis se producen en la realidad.

Desprendimiento superficial de nieve seca a partir de un punto: este tipo de avalancha suele ocurrir mientras la temperatura es baja y la nieve aún está cayendo. Son relativamente pequeños desprendimientos a partir de un árbol, roca o punto de inflexión de la pendiente. 

Desprendimiento superficial de nieve seca a partir de un plano: este tipo de avalancha es más grave ya que implica una mayor superficie de desprendimiento. Durante el descenso se acumula cada vez más y más nieve que puede avanzar varios kilómetros más allá del pie de la montaña.

Desprendimiento profundo de nieve seca a partir de un plano: este tipo de avalancha es de los más graves ya que implica un desprendimiento profundo que puede implicar no solo enormes cantidades de nieve, sino también parte de suelo duro y vegetación. La masa que se desprende puede avanzar varios kilómetros más allá del pie de la montaña.

Desprendimiento superficial de nieve húmeda a partir de un punto: suelen ser avalanchas pequeñas que se producen cuando las temperaturas comienzan a subir, sobre todo en las laderas de las montañas más expuestas al sol y al viento cálido.

Desprendimiento superficial de nieve húmeda a partir de un plano: este tipo de avalancha es similar al anterior con la diferencia de que puede implicar más cantidad de nieve. No produce una gran nube de nieve y no avanza demasiado más allá del pie de la montaña.

Desprendimiento profundo de nieve húmeda a partir de un plano: estas son avalanchas de gran escala, en las que cae una enorme masa de nieve a partir de una fuerte lluvia, o un día caluroso de invierno. La lluvia, la humedad y el calor penetran en las grietas de la superficie y causan el desprendimiento que suele acarrear parte del sustrato y vegetación.

¿Qué hacer en caso de una avalancha?

Para evitar estar en medio de una avalancha lo mejor, naturalmente, es evitar las zonas expuestas a riesgo. Para ello es necesario informarse previamente sobre reportes y alertas meteorológicas. En caso de presenciar una, las autoridades recomiendan desprenderse de todo tipo esquíes, tablas y bastones que puedan dificultarnos la movilidad.

Se debe intentar permanecer en la superficie del alud mediante brazadas, como si se estuviera nadando en el agua. Cuando el alud se detiene, es importante taparse la cara dejando un espacio delante para poder respirar. 

Lamentablemente estas medidas de seguridad no serán de mucha ayuda. Si una persona se encuentra en medio de un gran alud, probablemente morirá asfixiada o a causa de un golpe. Luego de una hora del desprendimiento, tan solo sobrevive una de cada tres personas enterradas en la nieve.

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