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Los hombres que se pusieron a tejer para derribar prejuicios

¿Quién dijo que tejer era sólo cosa de mujeres? El grupo 'Hombres Tejedores' organizó una intervención urbana en Santiago de Chile para mostrar al mundo que es hora de acabar con los estereotipos.
16 Sep 2016 – 4:10 PM EDT

César, Javier, o Ignacio solían sentarse a tejer en la intimidad de sus casas. El movimiento marcado de las agujas, el tacto de la lana, el color de los textiles y la capacidad de dar rienda suelta a su creatividad habían hecho que tejer se convirtiera en una pasión relajante y liberadora. Pero nunca dejaban que otros los vieran tejiendo, y cada uno de ellos pensaba que era el único hombre con ese 'oscuro' secreto. Al fin y al cabo, según el estereotipo, aquello era algo sólo para mujeres.

Ya no se esconden. El pasado sábado, nueve hombres salieron a tejer en una de las calles más frecuentadas de Santiago de Chile, y se sentaron con la aguja y la lana frente a la mirada sorprendida de turistas y paseantes. Pertenecen a un grupo que se llama, al estilo de los superhéroes, Hombres tejedores.

Esta intervención urbana está siendo la iniciativa más mediática del colectivo chileno, que nació a principios de año. Sus miembros defienden la idea de que tejer no es algo exclusivo de las mujeres, y que se deben derribar este tipo de ideas preconcebidas acerca del género.


"Queremos que los estereotipos no definan quién eres", explica Ricardo Higuera, miembro y portavoz del grupo, a Univisión Trends. "Algunos de los integrantes nunca habían conocido a otro tejedor en su vida. Pensaban que eran los únicos que tejían, y se sentían un poco mal por eso".

El grupo se formó a raíz de los talleres de tejido que impartía Claudio Castillo, un bailarín chileno que aprendió cómo usar la aguja gracias a sus compañeras de universidad. Poco a poco empezó a ofrecer clases para otros varones interesados en hacer punto como él, y la respuesta fue espectacular. Abrieron una página en Facebook para documentar sus progresos e invitar a interesados, y un vídeo que publicaron sobre su iniciativa ha llegado a ser visto más de tres millones de veces.

Nada estaba hecho al azar en la performance que organizaron en la capital. Empezando por el color de la lana, fucsia, un tono asociado a lo femenino, y pasando por la localización o el vestuario. Para la "sentada" escogieron un lugar emblemático de la ciudad: un sitio público entre la zona financiera y el centro comercial más importante. "Estábamos entre dos símbolos del estereotipo", dice Higuera. Por un lado, el mundo de los negocios y la testosterona del sector empresarial, y por otro, el universo de las compras y la obsesión por la moda que por tópico se asocia a la mujer. En el centro, ellos, hombres tejiendo y rompiendo los esquemas. Acudieron vestidos de traje para causar mayor contraste.

Empezaron a las tres de la tarde y estuvieron tejiendo en la calle más de dos horas. La idea motivó debates espontáneos entre la gente que se reunía alrededor. Algunos no entendían lo que estaban viendo, otros sintieron rechazo, pero muchos aplaudieron el gesto. "Una niña pequeña, seguramente animada por su madre, se acercó y nos dijo que agradecía lo que estábamos haciendo".

El grupo lo forman actualmente diez hombres con carreras profesionales muy distintas. Ricardo es periodista, Claudio es bailarín, Javier tiene su propio emprendimiento de decoración, César trabaja en un departamento de documentación... Todos son mayores de 25 años, y se fueron conociendo en los talleres de Claudio. El destino acabó juntándolos a través de su pasión por la aguja.

"A todos nos mueve ese mismo interés por que cada uno pueda sentirse libre y feliz con lo que decidan ser, sin presiones sociales ni heteronormatividad sobre que uno tenga que ser mecánico o doctor", dice Higuera.

Han dado pie a un movimiento casi global. Porque sí, en todas partes hay hombres que tejen. Desde Bogotá hasta Ucrania, numerosos varones están reivindicando su derecho a desempeñar tareas vistas como "femeninas" inspirados en la iniciativa chilena. "Tenemos que definir nuevas masculinidades", señala.

Ofrecen talleres abiertos al público donde cualquiera puede inscribirse, y también mantienen la costumbre de reunirse los diez para compartir impresiones. Tienen un grupo de Whatsapp donde van comentando las novedades y futuros planes, como por ejemplo, la próxima acción urbana que tendrá lugar el 24 de septiembre en el Centro Cultural Gabriela Mistral.

Entre sus objetivos está concienciar a los futuros padres para que eduquen a sus hijos en un entorno libre de tópicos y expectativas asociadas a su género. Ignacio Ortega Leiva, uno de los miembros del grupo, acaba de lanzar un libro ilustrado sobre un niño que quiere aprender a tejer pero su padre se lo impide.

"Nos hemos dado cuenta en este camino que hay muchos hombres tejedores, pero el problema está que por estos estereotipos y estas presiones sociales los tejedores se tienen que quedar en su casa", denuncia Higuera, "para desarrollar algo que es tan honesto y tan lindo como el tejido".

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