Las diez parejas más extrañas de película

10 de las parejas imposibles que el cine nos ha ofrecido para deleite de nuestras lágrimas (o risas). Del famoso King Kong con Ann al amor de Lili y Gerda en The Danish Girl.
18 Ago 2016 – 1:21 PM EDT

Cuando en la cinta Her (2013), Samantha (una asistente personal del tamaño de una cigarrera con la voz de Scarlett Johansson) le confiesa a Theodore Twombly (Joaquin Phoenix) que no es el único hombre en su vida (sino uno entre 641), es difícil no sentir, junto con Theodore, aquel enrarecimiento como de distorsión gran angular que experimenta cualquiera al descubrir la insospechada traición de su pareja. Theodore lo ha arriesgado todo: el ridículo, sus amistades, la mirada humillante de su ex esposa (Rooney Mara), su propia autoestima, con tal de salvar una relación amorosa "con una laptop", como señala con ironía su ex. "No sé si me creas, pero eso no cambia lo que siento por ti", le asegura Samantha después de la dolorosa revelación, "no le resta un ápice a lo tremendamente enamorada que estoy de ti". Pese a que, como espectadores, estamos plenamente conscientes de la inverosimilitud de la relación entre un hombre y un sistema operativo con una bedroom voice—en esa transgresión descansa justamente la historia de Her—su situación nos conmueve e incluso nos aflige.


El cine, cuando es bueno—y el de Spike Jonze está sin duda entre los mejores—tiene la capacidad de hacer que los personajes y situaciones más ajenos, más imposibles, nos resulten familiares, cercanos, entrañables. Nos alejamos de la pantalla con el asombro que causa la conciencia de no sólo haber suspendido nuestra incredulidad, sino de haber sentido una sincera compasión por un producto de la ficción.

A continuación, otras nueve de las parejas imposibles que el cine nos ha ofrecido para deleite de nuestras lágrimas (o risas).

1. Stephen y Jane


( The Theory of Everything, 2014, dir. James Marsh)
La cinta biográfica que hace un recuento de la relación entre el físico, matemático y teórico Stephen Hawking (Eddie Redmayne) y su esposa Jane Wilde Hawking (Felicity Jones), comienza como una historia de amor bastante típica entre dos jóvenes universitarios. Todo da un giro inesperado cuando el Hawking de 21 años recibe un diagnóstico positivo para la enfermedad de Lou Gehrig y la noticia de una esperanza de vida de dos años. Jane insiste en permanecer a su lado pese al deterioro, si bien paulatino, definitivo, de la salud de Stephen. Mientras que la hermosa y abnegada Jane no sólo permanece a su lado a expensas de su propia carrera, sino que le da tres hijos, Stephen se va retorciendo y encogiendo en su silla de ruedas. Treinta años después del inicio de aquel romance a prueba de todo, Hawking, ya una monstruosa versión de sí mismo, incapaz de hablar más que a través de una máquina, se da el lujo de dejar a Jane por su sensual enfermera, Elaine Mason (Maxine Peake).

2. Lili (Einar) y Gerda
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( The Danish Girl, 2015, dir. Tom Hopper)
Inspirada en el caso real de los artistas daneses Gerda Wegener (Alicia Vikander) y Einar Wegener (Eddie Redmayne), The Danish Girl nos conduce a través de la transición psicológica y luego física de Einar (hombre) a Lili (mujer), mientras Gerda se debate entre conservar su matrimonio y apoyar al hombre que ama en un proceso que irremediablemente lo alejará de ella. La complejidad psicológica más interesante no está en la lucha de Einar por descubrir y aceptar su verdadera identidad de género, sino en Gerda, en quien convive una confusa mezcla entre el aferramiento a su relación amorosa y la solidaridad con la lucha de su esposo para convertirse en mujer, pese al riesgo de perder la vida en el intento.

3. Lars y Bianca


( Lars and the Real Girl, 2007, dir. Craig Gillespie)
Cuando Lars (Ryan Gosling), un hombre con dificultades para relacionarse con otros, anuncia orgullosamente que lo ha venido a visitar una mujer que ha conocido por Internet, su hermano, Gus (Paul Schneider), y cuñada, Karin (Emily Mortimer)—con quienes comparte casa—celebran el hecho de que Lars parece comenzar a resolver sus problemas con la intimidad, hasta que descubren que Bianca, una supuesta misionera de ascendencia brasileña y danesa quien está confinada a una silla de ruedas, es en realidad una muñeca tamaño real que Lars compró a través de un sitio Web con artículos sexuales para adultos. La terapeuta de Lars les recomienda seguirle la corriente como parte de su tratamiento. Aunque al principio muestran resistencia, Gus y Karin, junto con los vecinos y conocidos, participan de la farsa con tal de ayudar a Lars.

4. Kong y Ann


Considerada por Rotten Tomatoes como la mejor película de terror de todos los tiempos, King Kong es además una de las historias de amor más improbables de la gran pantalla. Un equipo de filmación encabezado por Carl Denham (Robert Armstrong) viaja, junto con la actriz estelar, Ann Darrow (Fay Wray), a una remota isla tropical con el fin de hacer una película en la exótica locación. Allí se encuentran con King Kong, un gorila gigante que se enamora de Ann y lucha en contra de todo tipo de bestias—animales y humanas—con el fin de poseerla y al mismo tiempo protegerla, hasta que es capturado y transportado a Nueva York para su exhibición. Una vez encadenado ante el gran público neoyorquino, la pirotecnia del flash de las cámaras lo descontrola y termina desencadenándose y huyendo con la diminuta Ann en la palma de una mano, hasta encaramarse al Empire State Building antes de llegar a su trágico y bien conocido fin.

5. Susan y John


( Adaptation, Spike Jonze, 1997)
Dos de los más grandes expertos en los emparejamientos imposibles, Spike Jonze (director) y Charlie Kauffman (escritor, en colaboración con su hermano, Donald Kauffman) tejen una trama enrarecida y compleja, algo entre la comedia y el absurdo, en la que somos testigos reticentes del paulatino enamoramiento entre Susan Orlean (Meryl Streep), una escritora casada, de cierto éxito y mucha estabilidad, radicada en la Ciudad de Nueva York, y el hombre a quien estudia para su libro, The Orchid Thief. El chimuelo y siempre sudoroso John Laroche (Tim Cooper) es una bala perdida que se dedica a explotar a los indígenas de una gran reserva natural al sur de la Florida, para lograr el contrabando de orquídeas y extraer una droga psicotrópica de una de las variedades.

6. Arnie y Christine


( Christine, John Carpenter, 1983)
Arnie Cunningham (Keith Gordon) es un adolescente cuya falta de popularidad y carisma lo hace el blanco del acoso del bully de su escuela. Arnie compra un auto para reparar: un Plymouth Fury rojo con blanco del '58, cuyo nombre es Christine. Conforme va restaurando el automóvil, Arnie comienza a cambiar; viste distinto, de deshace de sus gafas, su personalidad se torna arrogante. Después de un acto de vandalismo a manos de los bullies de Arnie, Christine se restaura a sí misma y comienza a tomar venganza de los enemigos mutuos de la "pareja". Alarmados por los cambios en su amigo y ante la relación a todas luces antinatural entre el muchacho y su auto, los dos únicos amigos de Arnie investigan los antecedentes del automóvil y descubren que el dueño anterior de Christine, quien se había obsesionado con ella, había muerto debido al envenenamiento por inhalar monóxido de carbono.


7. Max y Margaret


( Max, Mon Amour, 1986, dir. Nagisa Oshima)
Una de las obras más logradas del cine absurdo, Max, Mon Amour narra la historia de Margaret (Charlotte Rampling), la esposa de Peter Jones (Anthony Higgins), quien, ante el aburrimiento de su vida burguesa en París como esposa de un diplomático, se hace de un amante poco convencional: un chimpancé de nombre Max. La parodia no está tanto en el hecho, si bien innegablemente risible, de que una mujer pueda encontrar compañía y satisfacción sexual en un simio, sino en la reacción de su esposo, quien, una vez descubierta la infidelidad de Margaret (“Póngase de pie, por favor, tratemos de no armar un alboroto", le dice con calma a la figura oculta bajo las cobijas de su esposa), decide integrar al chimpancé a la vida de la pareja con tal de conservar su vida "armónica" y libre de sobresaltos.


8. Josh y Susan


( Big, 1988. dir. Penny Marshall)
Frustrado por las limitaciones de su corta edad y estatura, Josh Baskin, de unos once años, inserta una moneda a una antigua máquina de kermés, y le pide un deseo: "ser grande". A la mañana siguiente, Josh amanece en el cuerpo de Tom Hanks. El Josh de aproximadamente treinta años sale de su recámara y trata de explicarle el suceso a su mamá, quien lo corre de la casa, convencida de que se trata del secuestrador de su hijo. Para mantenerse, Josh se ve obligado a conseguir trabajo en una empresa de juguetes, donde asciende rápidamente al puesto de vicepresidente de producción y llama la atención de una hermosa ejecutiva, Susan Lawrence (Elizabeth Perkins). Entre ambos se desarrolla un torpe romance, del único tipo que se podría dar entre una mujer de treinta años y un niño de once, cuya inocencia contrasta con su incipiente curiosidad sexual.


9. Harold y Maude


( Harold and Maude , 1971, dir. Hal Ashby)
Un clásico de culto, Harold and Maude es una cinta de humor negro que narra la historia de Harold (Bud Cort), un joven adolescente que se siente atrapado por las expectativas que le son impuestas por su privilegio socioeconómico. Obsesionado con la muerte, Harold finge intentos de suicidio, hace un deporte de acudir a los velorios de desconocidos y maneja un coche fúnebre con el fin de molestar a su madre desapegada. Entabla un diálogo existencial con Maude (Ruth Gordon), una mujer de 79 años. La anciana lo insta a vivir la vida con libertad y hasta sus últimas consecuencias y la relación entre Harold y Maude evoluciona de la amistad al romance.

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