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Conflictos Familiares

Cómo ser cuidador sin enfermarse

Este papel puede ser muy gratificante, pero también agotador y estresante.
14 Mar 2016 – 4:16 AM EDT

Por Jimena Guarque | @UnivisionTrends

Además de tener un trabajo y obligaciones familiares, muchas esposas, esposos, hijos, hermanos, nietos, sobrinos y amigos cuidan a un familiar enfermo o incapacitado. Generalmente inician el proceso con mucha energía y ganas de ayudar, pero después de mucho tiempo de constante demanda, pueden sentirse culpables (por no dar lo suficiente) y deprimidos (por no ver mejorías ni una salida a su situación).
Si no eres un cuidador, es posible que conozcas a uno y que te conviertas en uno en algún momento de tu vida: Según la Family Caregiver Alliance, https://www.caregiver.org/ una comunidad no lucrativa que atiende las necesidades de los familiares y amigos a cargo de un ser querido en su hogar, la población de 65 años y más en Estados Unidos se duplicará para el año 2030. Actualmente, unos 44 millones de personas en el país proveen 37 billones de horas no pagadas de cuidados a seres queridos con enfermedades crónicas o condiciones que les impiden realizar actividades tan básicas como bañarse, tomarse una medicina o ir al baño. Los cuidadores informales representan el 75% de los cuidadores en el país (el resto son remunerados o voluntarios).


¿Eres un cuidador?

Vivas o no con la persona dependiente, o la cuides o no de tiempo completo, si realizas algunas de estas actividades, entras dentro de esta categoría, de acuerdo con https://www.caregiver.org/national-center-caregiving :

- Haces de intermediario entre los doctores y el enfermo.

- Pagas las cuentas.

- Procuras que reciba tratamiento médico.

- Haces limpieza y otras tareas domésticas en su casa.

- Ayudas a su movilidad, terapia física o inyecciones.

- Lo ayudas a comer, bañarse o ir al baño.

- La acompañas y le das apoyo emocional.

- Pasas tiempo resolviendo situaciones relacionadas a su cuidado.

- Eres el responsable asignado por parte de la familia.

El gran peso sobre tus hombros
Una elevación de la esperanza de vida, el desarrollo de la tecnología para poder llevar a cabo cuidados en el hogar y los altos costos de los cuidadores profesionales, entre otros factores, hacen que cada vez más familias decidan que un enfermo permanezca en el hogar para que la persona más cercana a él lo atienda. Si eres tú, debes saber que la fuerte carga económica, física y/o emocional que llevas a cuestas puede hacerte más propenso a riesgos de salud como:

- Altos niveles de estrés

- Trastornos de ansiedad

- Cáncer

- Diabetes

- Cansancio crónico

- Enfermedades cardiacas

- Acidez estomacal

- Depresión

- Abuso de sustancias

- Obesidad

- Descuido de la propia salud por falta de tiempo y dinero

- Respuesta inmune reducida
Fuentes: www.familydoctor.org y www.caregiver.org

Necesitas apoyo

Algunos cuidadores se ven inmersos en esta situación de la noche a la mañana. Aunque ahora sientas que puedes hacerte cargo de todo, es mejor tomar las cosas con calma y procurar tu bienestar para que tu salud no se deteriore a largo plazo.

No hay manera de saber cuánto va a durar tu papel de cuidador. Una encuesta de la AoA (Administration on Aging) de Estados Unidos reporta que casi el 40% de los cuidadores han estado haciéndolo por 2 a 5 años, y un 29% lo han hecho por 5 a 10 años http://bit.ly/1KDJShZ.

Recuerda que para poder seguir cuidando a tu ser querido es necesario que tú estés bien. Por eso:

- Infórmate: entre más sepas de su condición, más seguro te sentirás de las decisiones que tomes y mejor entenderás su proceso. Aunque es imposible saber qué sucederá en el futuro, tendrás más elementos para tomar pasos más firmes.

- Habla sobre dinero: puede ser incómodo, pero es importante hablar con tu ser querido (si está en condiciones) y con las personas que te pueden apoyar de las opciones para su cuidado y los costos que implican. No dudes en recibir la ayuda que te ofrezcan.

- Haz una reunión para pedir ayuda: Si puedes, incluye a la persona a tu cuidado en la conversación. Invita a tu familia o amigos y cuéntales cómo necesitas que te apoyen y de qué manera quieres llevar a cabo los cuidados. Ten a la mano sus teléfonos y cuando te sientas rebasado, recurre a tu red de contención.

- Sigue una dieta equilibrada: Aprovecha que tu ser querido tiene que comer de manera saludable y haz lo mismo.

- Descansa cuando puedas: Si no duermes lo suficiente, hazlo cuando tu ser querido lo hace. Si padece demencia u otro trastorno mental y deambula por las noches, infórmate sobre tus recursos, recomienda el sitio familidoctor.org de la American Academy of Family Physicians. Aquí puedes encontrar más información http://bit.ly/20nksqO .

- Haz ejercicio: Dedícate al menos 30 minutos tres veces a la semana para caminar, nadar o hacer yoga. La idea es reducir el estrés, llenarte de endorfinas y sentirte mejor contigo mismo.

- Hazte un chequeo médico al menos una vez al año: Detectar cualquier posible enfermedad tempranamente es la mejor manera de descartar complicaciones médicas en el futuro.

- Date tiempos para ti: ¡No eres superhéroe! Reconoce tus limitaciones y facilítate la vida ordenando comida a domicilio mientras lees un libro, contratando a un cuidador cuando sientas que lo necesitas o tomándote un par de días con el apoyo de tu red de contención.

- Aprovecha los recursos a tu alcance: En Estados Unidos existe el National Family Caregiver Support Program, el cual ayuda a los cuidadores a manejar mejor sus responsabilidades a través de asesorías, entrenamiento, servicios de cuidado y facilidades para acceder al sistema de salud. Consulta las bases aquí. También puedes llamar a la Family Caregiver Alliance al (800) 4445-8106 para que te informen sobre algunos servicios locales o visitar www.caregiver.org y dar clic en el Family Care Navigator para encontrar grupos de ayuda en tu localidad.


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