Belleza

Un mes sin tocar el agua

Nuestra rutina de belleza depende del agua y de productos de belleza que prometen dejarnos la piel hermosa. ¿Qué pasaría si el secreto es no tocar ninguno de ellos?
20 Jun 2016 – 12:27 PM EDT

Si, suena bastante terrorífico. En nuestra cultura –sobre todo en Latinoamérica- estamos muy acostumbrados a que el agua sea nuestra mejor amiga. Hay personas que incluso se bañan dos veces al día, lo que por supuesto no genera ningún tipo de conciencia con el medio ambiente. Claramente cada uno de los productos que aplicamos a diario son necesidades que nosotros mismos nos hemos impuesto, pero eso no quiere decir necesariamente que los necesitemos, o que realmente sirvan.

Por eso, dos valientes mujeres Jill Provost y Jessica Amaris, editoras de belleza del sitio totalbeauty.com, hicieron un experimento increíble. Por 30 días no se ducharon, maquillaron y no usaron shampoo. Y aunque en un principio se sentían sucias y malolientes, a partir del día 22 tuvieron impresionantes resultados. Durante el experimento, solo tenían permiso para usar un producto: Mother’s Dirt AO+Mist, un spray probiótico que pretende limpiar la piel sin agua por la reposición de las buenas bacterias que posee nuestro cuerpo y que necesita para absorber la transpiración y el olor y así equilibrar la piel.

Según Jasmina Aganovic, presidenta de Mother Dirt, diaramente usamos muchísimos productos para nuestra piel, pero no sabemos realmente si la estamos ayudando o destruyendo bacterias naturales que viven en nuestra piel por alguna razón. “Nuestra obsesión por la limpieza, desde el desodorante hasta el gel de manos, está causando estragos en la piel. Hemos confundido limpieza con esterilidad”, explica. “Y aunque sabemos que los antibióticos son malos para nuestra salud y la suciedad tiene beneficios, todavía nos empeñaos en hacer desaparecer la suciedad corporal”.


Los beneficios

Aunque en un principio Jill y Jessica sufrían por no tener contacto alguno con agua, pronto comenzaron a sentir los beneficios de dejar de usar los productos de higiene diaria y los usuales cosméticos. En su sitio web, donde explican detalladamente cómo fue el día a día de esta complicada misión, dicen que en los primeros días, lo más difícil de dejar fue el desodorante. Ya al tercer día sentían su piel con olor a cebolla y a suciedad. “Es muy importante recalcar que Jessica hace ejercicio a la hora de almuerzo, es un hábito que se niega a dejar”, escriben en la página.


Mucha gente les decía que olían a ‘la comida del día anterior’ y el pelo de Jill estaba tan grasoso que con solo peinarlo con el cepillo, se quedaba inmóvil. Sin embargo, pasado los 30 días, amigos y familiares de Jessica le dijeron que su piel lucía muy fresca. Cerca del día 21, el problema de acné en Jessica había desaparecido y Jill no tenía rastros de psoriasis. Y aunque admitieron que en ese punto se seguían sintiendo muy sucias, estaban totalmente maravilladas con los resultados en sus pieles.

Gracias a este experimento podemos darnos cuenta que bañarnos todos los días hasta el cansancio y sacar la mugre de cada rincón no es tan saludable como pensamos. Nuestro cuerpo es lo suficientemente sabio como para “autolimpiarse” gracias a las bacterias ‘buenas’ que posee nuestra piel naturalmente. Y quizás, deberíamos dejar de creerle todo a las marcas que nos prometen mejorar nuestro cabello y piel, cuando realmente solo son productos abrasivos que reducen la protección natural. ¿Se han fijado lo hermoso que queda el cabello cuando no se lava todos los días? Por algo se empieza.


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