Hoy en día todas las mujeres enfrentamos diversos roles a los que no les podemos escapar. Somos amigas, madres, novias, hijas, trabajadoras, niñeras... miles de cosas a la misma vez. Y claro, es lógico que nuestra rutina sea una completa locura cada día que pasa.
Camina sin estrés
Pero no importa cual sea tu rutina. Seguro que tus piernas sufren tanto (o más) que tu cerebro. Ten en cuenta estos consejos y llega entera al final del día.
1. Cada vez que te sea posible, sientate de modo tal que tus rodillas queden más altas que tus caderas. Prueba colocando unas carpetas debajo de tus pies o incluso la papelera dada vuelta, para que te hagan de escalón. Esto hará que tu circulación mejore y tus piernas se sientan menos cansadas.
2. Acostúmbrate a calzarte unas zapatillas -u otro calzado cómodo. y cámbialo por uno más adecuado recién cuando llegas a la oficina. No tienes que sufrir de antemano ni tampoco perder el glamour. Lo importante es que tus piernas no se cansen de más, y llevar un par de auxilio en el bolso no es ningún sacrificio.
3. Al llegar a casa, regalate un baño de inmersión, con el agua a una temperatura lo más elevada que la toleres. El calor ayuda a relajar los músculos. Y aplícate una crema refrescante, como Asmodil Spa de piernas, que gracias a su fórmula las relaja y alivia al instante.










