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Huyendo se le atravesó la muerte: así fueron las últimas horas de Diana, la 'Princesa del Pueblo'

Acababa de conmemorar su primer año divorciada del príncipe Carlos de Inglaterra y vivía unos días de ensueño junto al multimillonario Dodi Al Fayed. Lo único que la perturbaba era el acecho constante de los paparazzi. Así falleció Lady Di.
30 Ago 2017 – 1:38 PM EDT

Con un chapuzón en las cálidas aguas del Mediterráneo, Diana Spencer, conocida popularmente como Lady Diana o Lady Di, dio inicio sin saberlo al que se convertiría en su último día de vida.

Hacía poco más de una semana que disfrutaba de unas significativas vacaciones junto su nueva conquista, el multimillonario Dodi Al Fayed, abordo del yate 'Tender to Jonikal'. Con él celebró su primer aniversario de divorciada, el 28 de agosto de 1997. Dos días más tarde, navegaban por Cerdeña, Italia, cuando el acecho de los paparazzis los llevó a ponerle fin al descanso. Era insoportable salir a la cubierta intentando divisar desde dónde había un lente apuntándoles con la intención de restarle vida y espontaneidad a cualquier momento especial.

A Diana no le molestó anticipar su retorno a Londres. Echaba de menos a sus hijos, los príncipes William y Harry, a quienes llamó por teléfono a Balmoral, Escocia, donde hacía un mes estaban de vacaciones con su familia paterna y les dejó saber que los vería pronto. También llamó a su chofer y asesor de seguridad, Colin Tebbutt, para avisarle sus planes de regreso al palacio de Kensington.


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Dodi le propuso que hicieran una escala en París, donde cenarían algo y ya el domingo 31 de agosto estaría de regreso en casa. Cerca del mediodía, abandonaron Italia en un avión privado y tras una parada en la antigua mansión de los Duques de Windsor, se encaminaron al hotel Ritz, propiedad de Mohamed Al Fayed, padre del novio. Al llegar, a las 4:20, les dio la bienvenida Claude Ruolet, asistente del presidente de la hospedería y lo primero que le preguntó a Diana fue cómo debía referirse a ella, si como 'Lady Di' o 'Lady Diana'.

"Llámame Di", recordó Roulet que le respondió la 'Princesa del Pueblo', sí del pueblo, de la gente, pues tras su divorcio del príncipe Carlos, la reina Isabel II la despojó de sus títulos, incluido el de alteza real. Más allá de afectarla, la medida la ensalzó ante millones de personas alrededor del mundo que desde hacía unos años la habían adoptado como una más de los suyos, pues se identificaron con sus dolores y luchas.

Contrario a la hasta entonces fría y hermética realeza británica, desde su boda en el 1981, Diana Spencer conectó con el pueblo como ninguna. Y esa relación se estrechó mucho más a partir del 1992, cuando trascendieron algunas de sus intimidades a través de la biografía 'no autorizada' que de ella escribió Andrew Morton.

En ese libro se alimentó de relatos secretos que Diana le hizo llegar a Morton, en los que al desnudo contaba su verdad: que su matrimonio era un fracaso desde antes de pasar por el altar, que sufrió de bulimia, que intentó quitarse la vida en varias ocasiones, que la reina Isabel II no la ayudó cuando le contó que el príncipe Carlos la engañaba con Camila Parker y sobre todo que era inmensamente infeliz.

La única alegría constante en su vida eran sus hijos. Con ellos sobrevivió a su escandaloso divorcio y a ellos regresaría el domingo 31 de agosto de 1997, pero la muerte se interpuso en su camino.

Rumbo a la trampa mortal

Desde la suite imperial hotel Ritz de París, Diana solicitó los servicios de un estilista, para acondicionar su cabello y quedar regia para la cena que tendría en la noche con Dodi Al Fayed en el prestigioso restaurante Benoit.

Con un pantalón blanco, camisa y chaqueta negra, cerca de las 6:30 de la noche Diana salió del Ritz del brazo de su novio. Pasaron primero por el departamento de Dodi Al Fayed, donde permanecieron cerca de dos horas, evaluando sobre todo cómo podrían deshacerse del batallón de paparazzi que los seguían acechando.

Tan agobiados los tenían, que faltando 15 minutos para las 10:00 de la noche, Dodi Al Fayed canceló la reservación que tenían en el Benoit; allí no tendrían forma de cenar en privado, pues desde la calle se podía observar todo lo que ocurría adentro. Poco tiempo después, Diana y su novio entraron al restaurante L'Espadon, en el hotel Ritz, territorio que ambos creían seguro, hasta que se vieron oprimidos por las miradas de otros comensales. Era la madre del futuro rey de Inglaterra, cenando con un millonario musulmán, que para colmo tenía fama de mujeriego. El morbo no estaba en el menú, pero sí abundaba en todas las mesas.


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La pareja ordenó, pero tras unos minutos incómodos decidió cenar en la suite imperial. Querían comer en paz: Diana, un lenguado con verduras y Dodi un rodaballo a la parrilla, platos que acompañaron con champán Taittinger.

Mientras ellos cenaban, una decena de paparazzi se posicionó frente al hotel Ritz, buscando la imagen del momento. Y esa inusual presencia, atrajo a su vez a decenas de curiosos. ¿Cómo saldrían de allí burlándolos a todos?

Dodi recibió una llamada de su papá, también dueño de los lujosos almacenes Harrods y quien le aconsejó que pernoctaran en el hotel, una recomendación que cayó en oídos sordos. El novio de Diana, de 42 años, quería pasar la noche en su departamento, muy cercano al histórico Arco del Triunfo. ¿Por qué su insistencia? Ese es uno de esos misterios que jamás tendrá respuesta.

La persecución fatal

Lo que sí se conoce es que cerca de la medianoche del 30 de agosto de 1997, llegó al hotel Ritz, Henri Paul, jefe de seguridad de la instalación. A él se le adjudica haber diseñado el plan estratégico para que la pareja del momento pudiera hacer su deseo realidad sin ser perseguidos por los fotógrafos. Su recomendación fue sacarlos por la parte trasera del hotel y cinco minutos después los seguiría la escolta que los esperaba en la parte del frente, haciéndole creer a la gente que se retiraban porque la pareja no saldría de ahí.

Imágenes de las cámaras de seguridad del hotel, muestran a Diana, Dodi, Henri Paul y el guardaespaldas Trevor Rees-Jones camino a ejecutar el plan, que finalmente lograron concretar, saliendo en un Mercedes Benz S280, por la Rue Cambon.

Henri Paul conducía, el guardaespaldas Trevor Rees-Jones iba sentado en el asiento delantero del pasajero y la pareja se sentó en la parte trasera, sin utilizar los cinturones de seguridad.

El paparazzi francés Romuald Rat, que en ese entonces trabajaba con la agencia Gamma, iba de pasajero con un motorista, cuando divisó el Mercedes Benz y se les fue detrás, lo que hicieron otros de sus colegas, haciendo que Henri Paul acelerara.

Según Rat, intentaron alcanzarlos, pero era imposible. Además, en ruta al túnel del Alma las cámaras de seguridad registraban a quienes violaban la ley entrando a exceso de velocidad y querían evitar ser arrestados.


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Una imagen que trascendió mucho tiempo después de esa madrugada, la del 31 de agosto de 1997, muestra a Diana sonriendo, como si hubiese estado bromeando con Dodi al entrar al túnel, donde en cuestión de segundos, por motivos inciertos, el Mercedes Benz azotó con fuerza la tercera columna.

La policía francesa estimó que Paul conducía a 80 millas por hora (128 kilómetros por hora) y con el impacto perdió el control, chocando nuevamente la columna 30, antes de que el carro diera varias vueltas y finalmente se detuviera, quedando en sentido contrario.

"Be cool": lo primero que escuchó tras el choque

Romuald Rat quedó sin aliento cuando entró al túnel del Alma y vio el Mercedes Benz. Se bajó de la motora y corrió hasta el carro. A simple vista, notó que el conductor y Dodi Al Fayed estaban muertos.

Diana, según constató, tenía pulso, respiraba y se quejaba. "Be cool. A doctor is coming", ha testificado que le dijo en inglés. Gravemente herido también quedó el guardaespaldas Trevor Rees-Jones.

Según Rat, al poco tiempo llegó la primera ambulancia a la zona y restringió el acceso a los heridos. Él, siguiendo su instinto, agarró su cámara y comenzó a retratar. Lo próximo que hizo fue llamar a un periódico británico al que le ofreció la exclusiva por el equivalente a 400,000 dólares.

Pensaba que Diana se recuperaría. Y lo mismo deseaban los paramédicos y otros especialistas que ofrecieron su ayuda.

La 'Princesa del Pueblo' fue trasladada en ambulancia al hospital francés Pitié-Salpêtrièr, donde a las 4:30 de la madrugada médicamente no se pudo hacer más. A sus 36 años, lejos de su felicidad, sus hijos de 15 y 12 años, Diana Frances Spencer, Lady Diana, falleció. Y el mundo la lloró como a nadie.

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