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James Wan

¿El Juego del Miedo cambió el cine de terror?

Publicado 27 Jun 2017 – 06:00 PM EDT | Actualizado 24 Abr 2018 – 03:46 PM EDT
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Saw (2004), o como se ha dado a conocer en el mercado latinoamericano,  El Juego del Miedo, es una película de horror y misterio considerada una obra de autor, basada en un cortometraje de 2003, escrito y dirigido por James Wan, y una pieza de culto que generó una exitosa franquicia que, se ha llegado a decir, cambió el cine de terror para siempre. Pero… ¿es eso cierto?

La premisa de Saw

Tanto la primera película como en sus secuelas, la trama gira en torno a un criminal llamado John Kramer ( Tobin Bell), un asesino serial al que la prensa ha bautizado «Jigsaw» –un término en ingles que se usa para referirse a un tipo de sierra y a las piezas de un rompecabezas– debido al cruel modus operandi de sus crímenes, los cuales se basan en elaboradas y complejas trampas mortales de donde sus víctimas deben liberarse por sí solas en un periodo limitado de tiempo antes de que la trampa se active. El giro retorcido de la situación es que el proceso para liberarse de estas trampas indefectiblemente lleva a las víctimas a sufrir de algún tipo de tortura física, casi siempre autoinducida.

Las películas siempre se enfocan en la investigación en torno al criminal, y paralelamente muestran a las víctimas de turno tratando de escapar de una o más trampas. Dichas personas casi siempre tienen alguna clase de vínculo entre sí, del cual el espectador no se entera hasta bien avanzada la película para lograr un mayor impacto dramático en la audiencia.

Cuestión de costos

A la hora de arrancar un proyecto para una película de horror, generalmente el primer problema radica en su producción. Hay que recordar que el género no suele ser demasiado progresista con las ideas nuevas, la mayoría de las grandes productoras no quieren arriesgarse porque es más fácil que una película de horror nueva sea mala antes que buena. La norma no escrita de Hollywood es que si se planea filmar una película de terror que pueda traer cambios grandes al género, lo mejor es hacerlo de manera discreta.

La producción de Saw (2004) contó solamente con un millón de dólares para llevar a cabo el proyecto, presupuesto con el que logró generar una franquicia millonaria, reconocida en los récords Guinness como la más exitosa de la historia. Por eso es correcto decir que Saw figura entre aquellas obras de terror de alta calidad a un bajo costo; al igual que Psycho (1960), Night of the Living Dead (1968), Halloween (1978) o The Blair Witch Project (1999), solo por mencionar algunas.

Saw, un nuevo clásico

Como toda película de horror clásica, Saw tiene una estructura, un estilo de narración y una dinámica propias que no habían sido vistas antes en el cine. Eso provocó que se formen dos corrientes nuevas dentro del género, pero no significa que haya afectado al cine de terror de manera determinante.

  • Corriente del modelo Blumhouse: la primera película expuso una idea fácil de entender, que capta la atención rápidamente y causa tensión de manera inmediata. Pero además tiene otro giro aun más interesante: la victima atrapada en una de las trampas de Jigsaw no es una persona del todo inocente, sino que se merece cierto grado de castigo por sus propios pecados. Este «formato», que actualmente es conocido como modelo Blumhouse, se ha vuelto una especie de norma o regla no escrita para Hollywood. Básicamente se abaratan costos de producción para traer historias más complejas, retorcidas y que apelan al suspenso por sobre todo, y aunque existe mucha violencia en las mismas, esta no siempre ocurre delante de cámaras. Características de películas de horror independientes o de bajo presupuesto.
  • Corriente del modelo Torture Porn: Quizás el más fácil de percibir con la llegada de las secuelas de mayor producción. Este modelo de «Porno-tortura» se mantiene en las bases del gore y splatter (los cuales ya probaron ser exitosos entre la audiencia) enfocado en la creatividad y espectacularidad de cada muerte sucedida en pantalla. Esta corriente apunta a enaltecer la figura del antagonista, busca convertirlo en un «monstruo carismático» de la misma forma que ocurrió en su momento con Michael Myers (Halloween), Jason Voorhees (Friday the 13th) o Freddy Krueger (Nightmare on Elm Street), para que la franquicia de Saw obtenga un rostro conocido y sea más sencillo de publicitar, a pesar de que John Kramer muere en la tercera entrega.

Saw y el cine de terror

La primera película no tiene tanta violencia gratuita, sino que la misma es empleada en su dosis precisa, como una herramienta de la trama. Las secuelas trajeron más violencia porque lo que llamó la atención de la primera película fue la creatividad de las trampas aparecidas, pero el trasfondo de los personajes seguía siendo complejo y difícil de categorizar. El propio Jigsaw tiene un pasado retorcido que explica el motivo de su decisión de transformarse en “asesino vigilante”. 

A pesar de que está comprobado que la mayoría de los espectadores prefieren el modelo Torture Porn, la historia básica de esta franquicia no deja de ser atrapante dado el grado de complejidad de la misma. Así que si bien es verdad que dio origen a un nuevo subgénero dentro del gore, películas como Hostel (2005), Captivity (2007) o Untraceable (2008) tendrían más éxito del que tuvieron, pero no fue así. La clave radica en los tres casos en un simple aspecto: el guion de Saw es bueno y está bien estructurado; las otras películas pueden ser parecidas, pero no tienen espacio para crecer argumentalmente, y se pierden rápidamente en el olvido.

Conclusión

La franquicia Saw en realidad no cambió el cine de terror, sino que lo enriqueció. James Wan se atrevió a probar una fórmula nueva y un estilo diferente para narrar una historia. Logró que esta fórmula se convierta en un formato de guion, una estructura que de seguro será ampliamente repetida hasta que se pierda el efecto, o hasta que aparezca otra obra que reinvente nuevamente dicha fórmula.

¿Tú qué opinas? ¿Qué piensas de esta tenebrosa franquicia?

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