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Breaking Bad

Cómo la TV le está ganando la batalla creativa al cine comercial

Publicado 28 Abr 2015 – 03:30 PM EDT | Actualizado 26 Mar 2018 – 10:34 AM EDT
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Desde los años cincuenta, el cine le declara la guerra a la televisión y viceversa. La llegada del nuevo medio, de la mal llamada “caja boba”, cambió definitivamente las reglas del juego dentro de la industria. Corrían los tiempos del baby boom y una generación de relevo se debatía entre seguir enganchada al consumo de las películas de siempre, o abrirse de lleno a la oferta del tubo catódico.

Pronto se establecieron dos bandos y cada uno apeló a una serie de recursos, de armas, para llevar agua a su respectivo molino y derrotar a su enemigo. Parecía una batalla de David contra Goliat. De hecho, lo grande se enfrentaba con lo pequeño.

Para mantener complacida a su audiencia cautiva, Hollywood echó mano de los formatos panorámicos, los presupuestos abultados y los relatos épicos. De ahí nacieron títulos emblemáticos de la época como Ben Hur, Los Diez Mandamientos, La Vuelta al Mundo en 80 días y War of the Worlds.

Así, la meca recuperó el interés de su público y la taquilla pudo conservar sus índices de recaudación. No obstante, con el paso de las décadas, el asunto se fue complicando: la pantalla chica empezó a ganar cada vez más terreno, gracias a su programación en directo, en vivo o dedicada a diversos targets en específico.

Irrumpieron los Late Nights, las soap operas, las comedias enlatadas, los seriados, los canales por cable y las señales alternativas, hasta llegar al siglo XXI, donde la competencia por los mercados adquiere el tinte de un choque de trenes, de una lucha de titanes.

¿Quién domina la pelea? ¿Realmente la TV comercial es la triunfadora actual? ¿Cómo? ¿Por qué? En los próximos cuatro apartados responderemos a las preguntas formuladas.

Al final sabremos si somos testigos de una victoria, de un empate, de una simbiosis, de una retroalimentación, o de una sinergia:

1. Técnica

En su cruzada por doblegar a su rival, hoy, el cine duplica la apuesta por la ficha de la expansión digital. Por tanto, la perspectiva se vuelve a ensanchar como en los 50, a través de los perfiles colosales del 3D, el IMAX, el 4DX, el 5D y las salas de 360 grados, cual atracción de parque temático. Se explotan los efectos de profundidad de campo, de inmersión y de expulsión. Es el caso de Avatar: un punto de inflexión al sumergirnos en el ambiente de un acuario virtual, lleno de texturas, detalles y relieves.

La minoría de los autores residentes se suben al carro de James Cameron y emprenden sus propias investigaciones estereoscópicas. La mayoría solo piensa en la rentabilidad del juguete de moda, utilizándolo de la manera más elemental y pedestre. Sea como sea, el público muerde el anzuelo, compra el artificio, mientras los blockbusters hinchados van adueñándose de la cartelera, dado su éxito comercial. De momento, es una burbuja en pleno crecimiento. ¿Estallará algún día? No lo sabemos.

Por su parte, la televisión tampoco se queda atrás en la retaguardia, amén del vertiginoso ascenso del espectáculo casero y personalizado. Los plasmas, las tablets, los smartphones, los home theaters, las computadoras portátiles y las consolas de video permiten acceder a un banco de información de proporciones globales, titánicas. Ello incentiva la interactividad, el desarrollo de inabarcables opciones, amenazando con desbancar al antiguo régimen audiovisual.

En consecuencia, aquí la televisión parece llevar las de ganar, al quitarle un significativo pedazo de la torta a su oponente, incapaz de emular las ventajas y atractivos de las plataformas emergentes. El round inicial del combate lo conquista, por decisión unánime, la vanguardia del milenio: la TV.

2. Narrativa

En cuanto a la construcción de los relatos, ocurre un fenómeno equivalente al anterior: Hollywood atraviesa por una profunda crisis creativa: salvo contadas excepciones de la regla, el compromiso pirotécnico se devora a la noble tradición de contar una historia. Las fórmulas se repiten de franquicia en franquicia, de secuela en secuela. Los independientes le sacan las patas del barro a las ceremonias del Oscar.

Los estudios concentran sus esfuerzos en complacer a la demanda de propuestas estandarizadas. Con todo y a pesar de las limitaciones, surgen agradables sorpresas como Iron Man 3, Guardianes de la Galaxia, Caballero Oscuro, Avengers y Rápidos y Furiosos 5.

El cineasta mexicano Alejandro Gónzalez Iñárritú lo denuncia como un genocidio estético en Birdman. Ciertamente, la “pornografía apocalíptica” vive su grado de ebullición. Pero no se trata del síntoma de una enfermedad incurable, de una pandemia. Importante distinguir el grano de la paja. Todavía existen tanques llamativos y estrenos provocadores por descubrir en la inmediatez, tales como Mad Max, Star Wars: Episodio VII y Batman v Superman.

Ahora bien, al César lo que es del César: a partir de la revelación de Twin Peaks y el alcance de Los Soprano, hemos contemplado la evolución de la edad dorada de las series, consagradas a modificar los códigos establecidos, recuperando las banderas de la incorrección política, la densidad conceptual, la vena literaria y el trasfondo experimental.

Para reafirmarlo, compartimos una lista de hits, de clásicos automáticos: Mad Men, The Wire, Lost, Breaking Bad, Downton Abbey, Homeland, The Walkind Dead, Games Of Thrones, House Of Cards, Dexter, Fargo, Scandal y True Detective.

En otras palabras, fomentaron un vicio alimentado por una refrescante dosis de complejidad narrativa, heredada de la dureza y la madurez dramatúrgica del séptimo arte de los setenta.

Rescatando la esencia trágica de Shakespeare y las tramas episódicas de las novelas para adultos, la televisión también obtiene la victoria en el segundo asalto.

3. Géneros

El cine comercial resulta imbatible en cinco filones: la acción, el terror, la tendencia de súper héroes, el policial y la ciencia ficción, cuyas réplicas de la televisión carecen de la contundencia de su antagonista, por diferentes razones.

Gotham y Agents of S.H.I.E.L.D. son duplicados menores de sus pares cinematográficos. En la aventura declaramos un empate. Comparen El Señor de los Anillos con Juego de Tronos. Están cabeza a cabeza.

En drama, olvídenlo: la tele vence por paliza. Igual con la animación y la comedia. Pixar, Dreamworks y Disney apuntan a un nicho infantil, a menudo conservador. The Simpsons, Bojack Horseman, Family Guy, South Park y American Dad rompen moldes y esquemas, despertando polémicas.

Por último, si quieres reír, pues sintonizar The Big Bang Theory, The Tonight Show Starring Jimmy Fallon, STNL, Louie, Girls, Transparent y Modern Family.

Aunque, para ser justos, el tercer duelo favorece al cine.

4. Estrellas

J.J. Abrams

Migran de un lado al otro. Cansados de los rígidos lineamientos de los estudios, directores afamados deciden probar suerte en la televisión, donde reciben elogios y premios por sus trabajos sofisticados, elaborados, irreverentes, sutiles.

Recordemos nombres y apellidos: David Fincher, Wes Craven, Gus Van Sant, Lee Daniels, Guillermo del Toro, Martin Scorsese, Quentin Tarantino, Steven Spielberg, Todd Haynes y Frank Darabont.

Los showrunners los miman, los consienten y les dan plena libertad de expresión. Asimismo sucede a la inversa. Realizadores de televisión consiguen jugosos contratos, para nutrir con su talento e inventiva a los proyectos impulsados por la meca. J.J. Abrams y Joss Whedon pertenecen a la estirpe de los visionarios de la pantalla chica, quienes se lucieron al debutar en el cine comercial.

En cuanto a los actores, el panorama es similar: de una acera brincan a la de enfrente, dependiendo del reto y del estímulo financiero. Matthew McConaughey tantea los dos polos. STNL es la cantera de la nueva comedia hollywoodense. Los intérpretes de cine y televisión reciben nominaciones en las mismas categorías durante la temporada de premios.

Las estrellas de Fox, Warner, Universal, Sony, Netflix, Showtime, ABC y HBO caminan juntas y de la mano por las alfombras rojas. En teoría, rivalizan y pugnan por el control del cuadrilátero mundial, aferrándose a sus métodos y usanzas. En la práctica, aprendieron a valorar el significado de la palabra “convergencia”, más allá de sus luchas intestinas.

¿Es un matrimonio por conveniencia, una pax romana, una tregua, una tensa calma? Saquen ustedes la conclusión delante de su pantalla favorita.

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