Dallas Cowboys

¿Qué le espera a los Dallas Cowboys en esta nueva era sin Jason Witten y Dez Bryant?

El ‘Equipo de América’ se prepara para encarar su primera temporada sin dos de sus referentes y la incógnita es si Prescott y Elliott podrán con el paquete.
29 Ago 2018 – 10:00 PM EDT

No por nada los Dallas Cowboys son popularmente conocidos como el ‘Equipo de América’. La fama indiscutible del equipo de la ‘Estrella Solitaria’ sigue más vigente que nunca pese a que el último campeonato que ganó la organización haya ocurrido hace más de 22 años.

Para muestra de ello tenemos varios aspectos, como que por quinto año consecutivo los Cowboys son el equipo con mayor demanda por boletos de los fans en el sitio de reventa StubHub.com. Dallas encabeza la lista de los equipos deportivos más valiosos del mundo por tercer año en fila y sus seguidores son ejemplo de fidelidad y lealtad tras múltiples decepciones en dos décadas.

Para este 2018 el panorama pinta sombrío para los ‘Vaqueros’ de Dallas pues dos auténticas leyendas del equipo salieron en esta temporada baja, aunque, por distintas circunstancias. Primero se concretó el sorprendente despido de Dez Bryant luego de ocho campañas como el receptor #1 y luego, para hacer más duro el momento, Jason Witten anunció su retiro siendo el mejor ala cerrada en la historia de los Cowboys.


Dos bajas muy sensibles que tienen a la afición vaquera con un sinsabor desde hace meses y la incertidumbre de otro año de altibajos y con pocas expectativas por avanzar a la postemporada.

Aunque la Cowboys Nation está acostumbrada a no ver regularmente a su equipo en los Playoffs, pues solamente avanzaron nueve veces en 22 temporadas desde aquel título en el Super Bowl XXX en 1996, en esta ocasión la sensación es de reestructuración y el comienzo de una nueva era que no se sentía desde hace 12 años cuando surgió Tony Romo con Bill Parcells en Dallas.

Jason Witten y Dez Bryant encabezan las principales estadísticas de la franquicia en receptores, presentes en el Top 5 histórico del equipo. El ala cerrada es líder de atrapadas con 1152, Dez es tercero con 531. Witten está en la cima de yardas por recepción con 12,448 y Bryant es quinto con sus 7459 en Dallas. El #88 es el Cowboy con más touchdowns por aire con 73 por 68 TDs de Jason.

Pero, ¿qué tan preocupados deben estar los aficionados de Dallas con su renovada ofensiva de cara a la temporada 2018? La respuesta es poco, no tan contundente como muchos esperarían.

Cubrir las ausencias que dejan Dez y Witten, su más reciente playmaker y el mayor líder del equipo desde tiempos de Troy Aikman , no será tarea sencilla para quienes levanten la mano como posibles sucesores, pero la realidad es que la oficina del equipo texano, a diferencia de sus seguidores, ya se venía preparando para afrontar un futuro inmediato sin dos superestrellas.



Jerry Jones, dueño de los Dallas Cowboys, y su hijo Stephen Jones dieron muestras de ello con su toma de decisiones en, al menos, las últimas seis ediciones del Draft de la NFL. Con Romo cada vez menos en el campo de juego y más tiempo pasando por la enfermería, la familia Jones emprendió un plan de acción para vislumbrar un mañana sin el controversial mariscal de campo líder en casi todos los apartados de quarterback de la franquicia.

Con el inminente retiro de Romo en 2017, tras la notable campaña de novato del QB Dak Prescott, los propietarios del America’s Team vieron materializarse su proyecto y este año fueron testigos de cómo el destino finalmente alcanzó a los dos mejores cómplices del polémico #9.


Los Cowboys se enfocaron en formar una línea ofensiva de ensueño destinando tres selecciones de primera ronda del Draft en Tyron Smith, Travis Frederick y Zack Martin, en los años recientes, y culminaron la labor dos ediciones atrás eligiendo al RB Ezekiel Elliott con el 4° pick global.

Los dirigentes de Dallas no se preocuparon por buscar al quarterback del futuro de la franquicia, de alguna manera les llegó de rebote en ese mismo draft 2016 con el surgimiento de Prescott y así se ajustaron a un nuevo programa moldeando una ofensiva que los expertos llaman Dak friendly.


Por aire, el quarterback #4 tendrá algunas armas interesantes como el WR Allen Hurns ex de los Jaguars, el novato Michael Gallup elegido en la tercera ronda, el intermitente Terrance Williams y el siempre confiable Cole Beasley, objetivo favorito de Prescott por sus rutas desde el slot.

De modo que. por muy difícil que resulte para los fans hacerse a la idea de unos Cowboys sin dos de sus máximos referentes en la última década, la organización estaba preparada para dar ese paso y se enfocó en formar un ataque totalmente terrestre con un corredor extraordinario como Elliott y un mariscal habilidoso que mueva las cadenas con envíos cortos y jugadas de atracción.


Hasta hace unas semanas el foco estaba puesto sobre el dúo que conforman Dak & Zeke para sacar adelante la ofensiva de Dallas y, en general, tener posibilidades de una temporada exitosa.

Ahora las preocupaciones llegan alrededor de su vanagloriada línea ofensiva, tras conocerse que el centro All-Pro Travis Frederick padece el Síndrome Guillain-Barré, una enfermedad autoinmune que lo dejaría fuera del inicio de la campaña. El tacle izquierdo estelar Tyron Smith ha tenido molestias musculares en la pretemporada y el guardia estrella Zack Martin sufrió una lesión leve de rodilla.

De forma que Dallas debe estar más preocupado por recuperar al cien por ciento a su formidable cortina de bloqueo para que Ezekiel Elliott produzca todo lo que se espera de él, tras su polémica suspensión del año pasado y Prescott pueda regresar al nivel que llevó a los Cowboys a conquistar un boleto a los Playoffs, el principal objetivo en Texas temporada tras temporada.


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