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Los increíbles carros presidenciales de Estados Unidos y su historia

Uno de los símbolos más representativos del poder del presidente de EEUU es su majestuosa limusina. Apodada 'La Bestia', esta fortaleza sobre ruedas cuenta con capacidades defensivas solo conocidas por el Servicio Secreto. Pero esto no siempre fue así, solo 13 de los 45 presidentes estadounidenses han disfrutado de una limusina presidencial. Conócelas.
15 Feb 2021 – 04:21 PM EST
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En agosto de 1902 Theodore Roosevelt inició desde la ciudad de New Haven, en el estado de Connecticut, una gira por los estados de nueva Inglaterra, convirtiendose así en el primer presidente estadounidense en rodar en un vehículo de motor durante su mandato. A pesar de que rápidamente se hizo evidente que el automóvil se convertiría en el medio de transporte del futuro, la Casa Blance tardó 37 años en ordenar el primer auto oficial construido especialmente para transportar al presidente de Estados Unidos.

Durante los siguientes 37 años, Roosevelt, William Howard Taft, Woodrow Wilson, Warren G. Harding, Calvin Coolidge, Herbert Hoover y Franklin Delano Roosevelt utilizaron una flotilla compuesta de vehículos privados de los propios presidentes, o autos propiedad del estado entre los que se rumora, se incluye limusina Cadillac blindada que había pertenecido a Al Capone.
Crédito: Library of Congress
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El Lincoln Sunshine Special de 1939 fue el primer automóvil comisionado por el servicio secreto como el transporte oficial del presidente de Estados Unidos. Se trataba de un Lincoln convertible alargado modificado por Brunn & Company, Inc en Buffalo, NY, según las especificaciones de la Casa Blanca a un costo de 4,950 dólares, el equivalente a 88,830 dólares de hoy en día.

Más que la seguridad del presidente Franklin Delano Roosevelt, lo que se tuvo en mente a la hora de modificar el Sunshine Special fue la comodidad y conveniencia presidencial. Roosevelt, cuyas piernas estaban totalmente paralizadas por lun ataque de polio, muchas veces aparecía en público sin bajarse del Sunshine Special. Después del ataque de la fuerza área japonesa en la base de Pearl Harbor, el Sunshine Special fue blindado y provisto de cauchos y ventanas a prueba de balas. El Sunshine Special fue utilizado también por Harry S. Truman, el sucesor de Roosevelt hasta que fue retirado del servicio en 1950.
Crédito: The Henry Ford
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En 1950 el presidente Truman estrenó este Lincoln Cosmopolitan de 1950, con todos los avances técnicos de la postguerra y con un estilo moderno y futurista (para la época). El presidente Dwight D. Eisenhower le añadió un techo transparenete de plexiglás que le ganó el apodo de Bubble Top (techo de burbuja). El Bubble Top se mantuvo en la flota de la Casa Blanca hasta 1967 habiendo sido utilizado también por los presidentes John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson en ocasiones especiales. Crédito: Ford
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Con el presidente John F. Kennedy llegó una nueva limusina presidencial a la Casa Blanca. Se trataba de una versión alargada del Lincoln Continental de 1961, el auto de lujo más popular en Estados Unidos en esa época. El Continental 1962 fue diseñado mientras Robert MacNamara, el secretario de defensa de Kennedy, era presidente de la Ford Motor Company. Al igual que el nuevo presidente, el Continental representaba lujo, glamour y, sobre todo la entrada a una nueva era. Crédito: Getty Images
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En esta imagen se puede apreciar al presidente Kennedy con el presidente venezolano Rómulo Bentancourt durante una visita de estado en febrero de 1963. Las capacidades del Continental, cuyo nombre clave era SS-100-X, como auto de desfile se ponen de manifiesto en la imagen. EL SS-100-X fue modificado para la Casa Blanca por Hess & Eisenhardt de Cincinnati, Ohio. Crédito: The Henry Ford
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El SS-100-X sería el último vehículo que John Fitzgeral Kennedy abordaría con vida. El 22 de noviembre de 1963 el presidente fue asesinado en la ciudad de Dallas, Texas a bordo de su limusina en un evento de campaña para la su reelección. El SS-100-X fue reacondicionado con un techo fijo blindado y con otros reforzamientos de titanio, a través de su estructura después del fatal evento. Crédito: AFP/AFP/Getty Images
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Esta limusina Lincoln Continental 1967, construida para el presidente Lyndon B. Johnson, fue el primer vehículo presidencial construido como una fortaleza sobre ruedas desde el principio. Este vehículo sirvió también a los presidentes Richard Nixon, Gerald Ford y Jimmy Carter. Hoy descansa en la biblioteca presidencial de Richard Nixon ya que fue el vehículo que acompañó al desacreditado presidente en sus históricos viajes a China y a la Unión Soviética. Crédito: Getty Images
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En 1974 La Casa Blanca recibió esta limusina Lincoln Continental, muchas veces confundida con un modelo 1972 ya que contaba con la apariencia que Lincoln le dio al Continental ese año. Quizás para marcar el cambio de década o para recibir el nuevo presidente Ronald Reagan, la Casa Blanca ordenó actualizar la apariencia de este vehículo en 1981. Sin embargo los paneles frontales y traseros de los Lincoln de 1971 no se podían adaptar a la carrocería que databa del principio de los años 70, por lo que la actualización se llevó a cabo con base en la apariencia del Lincoln Continental de 1979. Esta lumisna sirvió a los presidentes Gerald Ford, Jimmy Carter, Ronald Reagan y George H. W. Bush. Crédito: The White House
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La misma limusina Lincoln Continental 1974 fue el auto que transportó a resguardo seguro a los presidentes Gerald Ford y Ronald Reagan después de sus respectivos intentos de magnicidio. El 22 de septiembre de 1975 agentes del servicio secreto empujaron a un ileso Ford dentro del Lincoln después de que Sara Jane Moore disparara contra él a las puertas del Hotel St. Francis en San Francisco, California. John Hinckley Jr. tuvo mejor puntería en su intento de asesinato contra Reagan frente al Hotel Washington Hilton el 30 de marzo de 1981. El mal herido presidente fue socorrido por el Servicio Secreto y transportado al Hospital Universitario George Washington en Georgetown. En la imagen se observa la conmoción después del intento de asesinato contra Reagan. Crédito: Getty Images
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La segunda limusina adquirida durante la administración de Ronald Reagan fue este Cadillac Fleetwood 1982 recibido por el servicio secreto el 30 de enero de 1983. El invernadero del vehículo (el área comprendida por las ventanas, parabrisas, pilares y techo) era notablemente más alta que la del Fleetwood de producción, una clave de diseño que perduraría en los autos presidenciales hasta nuestros días. Esta limusina, la primera construida por Cadillac, contaba con pesados blindajes, cristales anti balas y una gran cantidad de armamento defensivo, por lo que requería de cauchos extra grandes y frenos de trabajo pesado para lidiar con su enorme peso. Crédito: White House
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En 1989 Lincoln regreso a la flota de la Casa Blanca de la mano del nuevo presidente George H. W. Bush. Este Lincoln Town Car 1989 contaba con todos los aditamentos de seguridad, protección y defensa de sus antecesores pero, en este periodo, el servicio secreto comenzó su política de no divulgar mayores detalles sobre el vehículo presidencial. Está sería la última limousina presidencial fabricada por Lincoln hasta la fecha. Crédito: Ford
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53 años después de su primera aparición, la limusina presidencia se había convertido en un vehículo sumamente pesado. Los frenos y las transmisiones debían ser constantemente sustituidos y una eventual falla en sistemas tan vitales para el funcionamiento de un vehículo presentaba un riesgo de seguridad del presidente. La llegada del Bill Clinton a la Casa Blanca en 1993 fue recibida por la primera limusina diseñada desde el principio como un vehículo presidencial. Aunque su apariencia era la de un Cadillac Fleetwood de ese año, mecánicamente era un automóvil mucho más resistente y duradero que los Cadillac de tracción delantera y motor transversal de aquellos días. Crédito: Getty Images
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Aunque Bill Clinton salió de la Casa Blanca hace casi dos décadas, los secretos de su limusina presidencial aún son celosamente guardados. El personal de su librería presidencial en Little Rock, Arkansas -donde hoy descansa un ejemplar del vehículo- está autorizado para lavarla, pero no para mucho más. Tan solo para abrir una de sus puertas requieren de la autorización de la oficina local del Servicio Secreto. Crédito: Scott Olson/Getty Images
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El presidente George W. Bush fue el primer mandatario nacional cuya limusina presidencial fue apodada por el Servicio Secreto con el nombre código ' The Beast', o ' La Bestia' en español. La apariencia de la primera Bestia recordaba al Cadillac DeVille 2000, aunque en realidad fue construida sobre el bastidor de la Chevrolet Suburban para poder soportar la gran cantidad de equipamiento de seguridad, defensa y combate con los que contaba. Bush solía viajar al extranjero con dos unidades de 'La Bestia' en el equipaje. La limusina del segundo presidente Bush fue la primera en no ser preservada. Todos los ejemplares fueron destruidos por el servicio secreto guardando así todos sus misterios. Crédito: Getty Images
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La limusina presidencial utilizada por el presidente Barack Obama es la segunda en recibir el apodo 'The Beast', aunque también es conocida como ' Cadillac One' por estar basada en apariencia en el Cadillac DTS 2008. Los rumores indican que cuenta con granadas proyectiles anti-tanque, equipamiento para visión nocturna, cañón de gases lacrimógenos, ventanas anti-balas de 5 pulgadas de grosor, entre otros equipos de seguridad. Lo que sí se sabe es que no cuenta con ranuras para llaves y que la manera de acceder a su interior es un secreto bien guardado. Crédito: Getty Images
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En enero de 2017 la expectativa era grande para los seguidores del mundo del motor. No solo Estados Unidos estaba a punto de estrenar un nuevo presidente, sino que ese nuevo presidente inauguraría una nueva versión de la limusina presidencial, a la cual desde la presidencia de George W. Bush se le conoce como La Bestia. Por razones que nunca fueron dadas a conocer esto no ocurrió . 'La Bestia' de Donald Trump (en la imagen) llegaría con 20 meses de retraso. Crédito: Reuters/Mike Segar
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El 23 de septiembre de 2018, a 20 meses y tres días de su juramentación como presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump finalmente pudo inaugurar su nueva limusina presidencial en la ciudad de Nueva York, en ocasión de la celebración de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas 2018. Crédito: Secret Service
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El 20 de enero de 2021, Joe Biden y Kamala Harris fueron juramentados como los nuevos presidente y vicepresidenta de los Estados Unidos. Esa misma tarde, tanto Biden como Harris usaron por primera vez a ‘La Bestia’ para trasladarse del Capitolio al Cementerio Nacional de Arlington, Virginia, donde formaron parte de una ceremonia en la que rindieron tributo a los caídos en las guerras. Crédito: Getty Images
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El Servicio Secreto aún no ha soltado prenda sobre las especificaciones técnicas o las amenidades con que cuenta esta generación de ‘La Bestia’, pero los rumores indican que cuenta con sistemas de seguridad tanto defensiva, incluyendo ventanas y carrocerías a prueba de artillería pesada, como ofensiva con lanza cohetes capaces de causar daños considerables en la defensa de su ilustre pasajero. También se ha dicho que sus equipos de primeros auxilios cuentan con una provisión de sangre compatible con la del presidente. Crédito: Getty Images
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El chasis de 'La Bestia' proviene de la línea de camiones de trabajo pesado de General Motors y su carrocería imita en la medida de lo posible a la de un Cadillac CT6, de la misma manera en la que limusina de Obama trataba de recordar al Cadillac DTS. Los orígenes camioneros de 'La Bestia' 3.0 se delatan en sus enormes proporciones, así como en el hecho de que utiliza los mismos faros de la SUV Cadillac Escalade. Se rumora que su motor es una unidad turbo diésel de gran capacidad. Crédito: Reuters/Mike Segar
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