Emilia González Ávalos: cerrando la brecha racial de Minnesota

RICHFIELD, MINNESOTA

La lucha de Emilia González Ávalos, y los 276,000 latinos de Minnesota, es algo distinta a la de otros estados. Viven en un estado liberal, que muchas veces ha aprobado políticas a favor de los inmigrantes. Pero también, al ser solo un 5% de la población, muchas veces es más difícil que los escuchen, sobre todo en zonas rurales.

Por lo mismo, desde muy joven esta mujer nacida en Ciudad de México ha comenzado a acumular experiencia en este sentido. Comenzó yendo a protestas por temas de educación, cuando la Universidad de Minnesota decidió cerrar el llamado ‘General College’, institución que apoyaba el comienzo de la universidad para las minorías. Luego se involucraría en grupos activistas y terminaría siendo directora ejecutiva de la organización Navigate MN, un programa de desarrollo de líderes para jóvenes y adultos inmigrantes de Minnesota.

“A mí me ha tocado participar en conversaciones sobre la brecha racial en salud, vivienda, educación y en todos los ocho indicadores de calidad de vida”, dice González. “Acá hay una calidad de vida excelente para los blancos de tercera edad, buena calidad del aire, salarios, pero siempre y cuando seas una persona blanca”.

En 2013, fue parte activa del movimiento que logró pasar una norma que permitió que los indocumentados en Minnesota pudieran pagar la universidad al mismo precio que los ciudadanos residentes en el estado. “Acá le pusimos Prosperity Act, porque nosotros sabíamos que, si lográbamos acceso a la educación, nosotros seríamos parte clave en la prosperidad del estado”, dice.

Dice que el enfoque que ella y su organización promueve es una visión de largo plazo: la justicia en temas como la salud tiene que ver con mejorar la situación de la población en general. “Seguimos la tradición del senador Paul Wellstone, que dijo ‘a todos nos va bien cuando a todos nos va bien’”, explica. “No solo traemos la perspectiva latina, sino de las diferentes realidades en nuestra comunidad”.

Esto no solo se queda en palabras, sobre todo en una época tan difícil para los inmigrantes como la actual. En junio, luego de no ser escuchados, ella con más activistas se tomaron la oficina del gobernador, presionando para que los demócratas realmente los apoyen. A pesar de ser demócrata, el líder del estado no había actuado a favor de dar licencias a los indocumentados, una larga promesa de ese partido en Minnesota.

"Ocupamos la oficina y boicoteamos la cena Humprey Mandel, el momento más grande de recaudación de dinero para los demócratas", explica González. "Luego de esto empezamos a recibir mucho apoyo".

Además, le preocupan temas como la criminalización de las comunidades inmigrantes y, por supuesto, lo que está sucediendo con la política migratoria a nivel federal. “Hay jóvenes de primera generación votante que están preocupados por sus papás, hay preocupación por los empleos y toda esta normalización del racismo es preocupante”, dice González. “Tenemos que ver cómo vamos a vivir armónicamente después de esto que está pasando”.