publicidad
Desde que Obama llegó a la Casa Blanca, su gobierno ha deportado a más de 2.5 millones de indocumentados.

La reforma migratoria no pesa en los informes de Obama sobre el Estado de la Unión

La reforma migratoria no pesa en los informes de Obama sobre el Estado de la Unión

Las promesas y los esfuerzos de Obama por lograr una reforma migratoria no han tenido ecos en el Congreso.

Desde que Obama llegó a la Casa Blanca, su gobierno ha deportado a más d...
Desde que Obama llegó a la Casa Blanca, su gobierno ha deportado a más de 2.5 millones de indocumentados.

@cancino_jorge

La legalización de indocumentados fue uno de los principales objetivos políticos de Barack Obama durante la campaña 2008. Prometió una reforma migratoria en el primer año de su mandato y el compromiso se convirtió en deuda.

Cuatro años después, en 2012, volvió a prometerla y esta vez se topó con una férrea resistencia republicana en la Cámara de Representantes, a pesar de que el 27 de junio de 2013 el Senado, con respaldo bipartidista, aprobó un proyecto que incluyó un camino a la ciudadanía para la mayoría de los sin papeles.

Leer: Obama no detendrá las deportaciones

Mientras los indocumentados aguardan una oportunidad para legalizar sus permanencias –la estadía sin documentos sigue siendo una falta de carácter civil no criminal-, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en inglés) sigue deportando. La cantidad de expulsados desde que Obama se instaló en la Casa Blanca pasa de los 2.5 millones.

Durante la primera Administración (2009-2012) la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) deportó un promedio diario de 1,200 indocumentados. En el año fiscal 2015 la cifra bajó a 648 por día, el equivalente a casi dos por minuto. Y el 41.1% de ellos no tenía antecedentes criminales, reconoce la propia Casa Blanca.

El último balance de Obama se enfocará en el futuro de EEUU sin él Univision

Error de cálculo

Los demócratas controlaron las dos cámaras del Congreso durante el período de sesiones 2009-2010. El liderazgo pudo haber sometido a la consideración de ambos plenos un plan de reforma migratoria como el prometido en 2008, pero optaron por priorizar otros temas entre ellos la crisis financiera, las guerras en Irak y Afganistán y la reforma de salud.

Leer: La reforma migratoria tiene con los nervios de punta a demócratas y republicanos

En el 2010 el asunto pasó a segundo plano porque se trató de un año electoral, el primer termómetro de Obama, la primera prueba de poder para corregir rumbos y tapar errores. Los resultados fueron adversos y los demócratas perdieron el control de la Cámara de Representantes, derrota que hasta el día de hoy lamentan.

publicidad

Una evidencia que demuestra el error de cálculo se encuentra en el primer discurso Sobre el Estado de la Unión de 2010. Obama apenas hizo mención de la reforma migratoria, postura que incomodó y preocupó a la comunidad inmigrante.

En esa ocasión, el presidente habló principalmente de economía, seguridad, la guerra contra el terrorismo, Irak, Afganistán, Corea del Norte y la devastación de Haití por un terremoto que destruyó Puerto Príncipe. Y en el minuto 64 dedicó un par de segundos a la reforma migratoria. No dijo mucho, aunque para algunos fue suficiente.

Leer: Indocumentados despiden el 2015 como el peor en los últimos 10 años

"Deberíamos continuar el trabajo de arreglar nuestro fallido sistema migratorio, de garantizar la seguridad en la frontera, hacer cumplir nuestras leyes y asegurarnos de que cada persona que sigue las reglas puede contribuir a nuestra economía y enriquecer a nuestra nación", mencionó.

El "dreamer" que fue invitado por el Presidente a su discurso del Estado de la Unión Univision

Malos presagios

En el informe del 2011 el discurso de Obama reveló problemas, malos presagios y un camino “largo y difícil” para la reforma migratoria.

Obama dijo entonces que Estados Unidos debía encarar la legalización de los millones de indocumentados por medio de una reforma migratoria, y que demócratas y republicanos “debemos de una vez por todas” ponernos de acuerdo en este esfuerzo.

Simultáneamente al discurso, el DHS asentaba una dura política de deportaciones. En el año fiscal 2009 el número de extranjeros expulsados ascendió a los 389,834 y en el 2010 fueron 392,862, dos récords sucesivos que en los dos años siguientes fueron batidos.

Los activistas formularon un llamado a la comunidad inmigrante a estar preparados "para el peor de todos los escenarios", y advirtieron que la reforma migratoria prometida en 2008 estaba fuera del radar del Congreso.

publicidad

"Creo firmemente que debemos asumir, de una vez por todas, la cuestión de la inmigración ilegal", dijo Obama en una parte del discurso. "Estoy dispuesto a trabajar con republicanos y demócratas para proteger nuestras fronteras y hacer cumplir nuestras leyes", y añadió que los esfuerzos deben estar encaminados a encontrar una solución para los millones de trabajadores sin papeles que viven en las sombras.

Agregó que su gobierno no expulsaría a la "gente talentosa", y que todo debe enfocarse en “enriquecer aún más a esta nación”.

Organizaciones nacionales dijeron que entre seis a siete de cada 10 deportados por Obama no tenía antecedentes criminales que representaran una amenaza para la seguridad nacional.

Gobierno de Barack Obama defiende las deportaciones Univision

Récord histórico

En el año fiscal 2011 el número de deportados alcanzó los 396,906, y un año después, en el 2012, la cifra fue de 409,849, el mayor número de expulsados en lo que va de las dos Administraciones de Obama, el cuatro récord consecutivo.

En enero de ese año, durante la rendición de cuentas ante el Congreso, el mandatario prometió, en un discurso populista, reconstruir la economía estadounidense sobre reglas equitativas para todos y apenas mencionando el futuro de los indocumentados.

"Podemos conformarnos con un país donde a un decreciente número de personas les va bien, mientras un creciente número de personas se las arreglan con las justas", dijo Obama. "Podemos restaurar una economía donde todos tengan una oportunidad, todos contribuyan una porción justa y todos se manejen bajo las mismas reglas".

publicidad

También buscó convencer a los estadounidenses que, pese al alto desempleo y la lenta recuperación económica tras la peor recesión en décadas, merecía gobernar por cuatro años más. "Millones de estadounidenses que trabajan duro y siguen las reglas todos los días, se merecen un gobierno y un sistema financiero que haga lo mismo", apuntó.

La reforma migratoria estuvo ausente. Pero en junio de ese año y ante la inacción de ambos partidos en el Congreso, Obama anunció una Acción Diferida que amparó de la deportación a 1.2 millones de dreamers y les concedió un permiso de trabajo renovable cada dos años. El beneficio le permitió recobrar la confianza de la comunidad latina, prometer nuevamente una reforma migratoria y ganar la reelección para un segundo mandato de cuatro años.

El Presidente Obama dará hoy su último discurso del Estado de la Unión Univision

Cambio de rumbo

En el informe del 2013 Obama cambió el rumbo de su administración sobre el tema. Atrás anunciar el retiro de tropas de Afganistán y el control de armas, volvió a hablar de reforma migratoria y dibujó un proyecto que debería incluir un camino a la ciudadanía para millones de inmigrantes indocumentados.

Reiteró que ese era “el momento” para que actuara el Congreso y pidió tanto a demócratas como republicanos que aprobaran un proyecto amplio que incluya un camino a la ciudadanía.

La elección del 6 de noviembre del 2012 obligó a ambos partidos colocar en la agenda de Washington el tema de los indocumentados. Obama obtuvo el 71% de apoyo de los 12.2 millones de electores latinos, para quienes la reforma migratoria es un asunto prioritario.

publicidad

A finales de enero del 2013 un grupo bipartidista de senadores presentó los principios de una reforma basada en cuatro ejes: seguridad fronteriza, camino a la ciudadanía, verificación de empleo e inmigración legal. El 27 de junio la iniciativa fue aprobada con 68 votos a favor y 32 en contra y enviada a la Cámara de Representantes, pero el liderazgo republicano se opuso.

El proyecto S. 744 del Senado permitía que millones de indocumentados que carecen de antecedentes criminales entraran en un estado de residencia provisional por 10 años, al término de los cuales pedirían la residencia legal permanente. Tres años después serían elegibles para gestionar la naturalización.

En año fiscal 2013 ICE deportó a 368,644 indocumentados y de ellos el 40% no tenía antecedentes criminales, según datos de la agencia.

Voz que clama en el desierto

Durante la entrega del quinto informe, en enero de 2014, Obama insistió en que la Cámara de Representantes debía aprobar el plan de reforma migratoria que el Senado le envió en junio del año anterior para legalizar a la mayoría de los 11 millones de indocumentados que viven en el país.

Pero sólo dedicó algunos segundos a tratar el tema. Cuando resaltó los logros conseguidos por su administración dijo que "si hablamos en serio sobre el crecimiento económico, es hora de responder al llamamiento de nuestros líderes empresariales, líderes laborales, líderes espirituales y de cumplimiento del orden público, y arreglar nuestro sistema de inmigración que no funciona".

publicidad

"Los republicanos y los demócratas en el Senado se han movilizado. Sé que los miembros de ambos partidos en la Cámara de Representantes quieren hacer lo mismo. Los economistas independientes dicen que la reforma migratoria ayudará a nuestra economía a crecer y reducirá nuestro déficit en casi $1 billón en las próximas dos décadas", agregó.

Obama también dijo que "cuando las personas viene aquí a hacer realidad sus sueños (estudiar, inventar y contribuir a nuestra cultura), hacen que nuestro país sea un lugar más atractivo para las empresas para encontrar y crear trabajos para todos. Consigamos este año aprobar una reforma migratoria".

El llamado no hizo eco. El número de deportados ese año alcanzó los 315,943 y sólo el 56% de ellos tenía antecedentes criminales (el 44% no).

El panorama de la inmigración indocumentada se complicó en junio de ese año cuando Obama reconoció la existencia de una crisis en la frontera. La Patrulla Fronteriza detuvo a 68,541 niños migrantes en un sector de la frontera suroeste con México. Todos los arrestados fueron puestos en proceso de deportación para que un juez decida sus futuros en Estados Unidos.

En noviembre y tras un año y medio de inacción en el Congreso con el tema de la reforma migratoria, Obama anunció una Acción Ejecutiva para amparar de la deportación a 5 millones de indocumentados padres de ciudadanos y residentes legales permanentes (DAPA, por su sigla en inglés) y dreamers protegidos por la Acción Diferida de 2012 (DACA, por su sigla en inglés). El programa se encuentra detenido por las cortes.

publicidad

El sexto informe

Economía, la guerra contra el terrorismo, seguro social, la reforma de salud, medio ambiente, cuidado infantil, creación de empleos, la conquista de Marte, Cuba, educación y el comienzo de la escritura de su legado político fueron las bases del sexto informe sobre el Estado de la Unión pronunciado por Obama en enero de 2015.

Casi al final del reporte, el mandatario habló de los indocumentados. “Sí, el tema de la inmigración todavía levanta pasiones, pero seguramente todos podemos reconocer algo de nosotros mismos en un perseverante estudiante joven y estar de acuerdo en que nadie se beneficia cuando se separa a una madre trabajadora de su hijo, y que es posible mejorar una ley que confirme nuestra tradición como una nación de leyes y una nación de inmigrantes”, dijo.

Al cierre del año fiscal 2015 ICE deportó a 235,413 indocumentados y de ellos el 41.1% no tenía antecedentes criminales. La Casa Blanca dijo a Univision que en el grupo de deportados había criminales y también migrantes centroamericanos (niños y mujeres) que entraron al país después del 1 de enero de 2014, no tenían causa de asilo y recibieron una orden de deportación.

En vísperas de Navidad se conoció que el DHS implementaría en los primeros días de enero un plan de redadas para arrestar a migrantes con estas características, cuyo número pasa de los cientos, quizás miles, quienes llegaron a Estados Unidos en busca de asilo tras huir de sus países (principalmente Guatemala, El Salvador y Honduras) escapando de la violencia y loa pobreza.

publicidad

Se esperaba que en el séptimo y último informe Obama hablara del tema, de lo que hará durante el término de su segundo mandato, y también de una reforma migratoria que prometió por primera vez en la campaña de 2008 y que por un error de cálculo político quedó postergada, y con ello el futuro de 11 millones de inmigrantes indocumentados. No lo hizo.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad