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Dos inmigrantes caminan por una calle de Chicago llevando una piñata con el rostro de Donald Trump.

La reforma migratoria tiene con los nervios de punta a demócratas y republicanos

La reforma migratoria tiene con los nervios de punta a demócratas y republicanos

Como en 2008 y 2012, la legalización de los 11.3 indocumentados determinará quién será el nuevo inquilino de la Casa Blanca

Dos inmigrantes caminan por una calle de Chicago llevando una piñ...
Dos inmigrantes caminan por una calle de Chicago llevando una piñata con el rostro de Donald Trump.
La reparación del sistema migratorio y la legalización de los 11 millones de indocumentados que viven en el país sigue presionando las campañas demócrata y republicana. Y no todos los que hoy hablan en contra la reforma migratoria lo seguirán haciendo en 2016, y tampoco no todas las promesas que se ventilan serán cumplidas antes de la elección del sucesor del presidente Barack Obama.

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La última oferta la hizo el martes el senador Bernie Sanders (demócrata por Vermont), quien mostró el plan migratorio que pondrá en marcha si resulta ser electo en noviembre del año próximo y se instala a la Casa Blanca.


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Sanders dijo que le dará al Congreso 100 días para retomar el debate de la reforma migratoria y recuperar el proyecto de ley S.744 que el senado aprobó el 27 de junio de 2013 y que incluye un camino a la ciudadanía para la mayoría de los 11 millones de indocumentados que están en el país desde antes del 1 de enero de 2010 y carecen de antecedentes criminales.


En caso de no hacerlo, dijo que tomará acciones ejecutivas como las de Obama pero que iría un paso más adelante que el actual mandatario.

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El aspirante dijo que desmontará los actuales programas de deportación y cerrará los centros de detención; allanará el camino para una hoja de ruta legislativa rápida y justa a la ciudadanía para los 11 millones de inmigrantes, asegurará la frontera –que ya está bastante segura- respetando las comunidades locales; regulará el flujo futuro de inmigrantes modernizando el sistema de visados, mejorará el acceso de los inmigrantes a la justicia y revertirá la criminalización de los inmigrantes; y establecerá parámetros para la supervisión independiente de las actuaciones del Departamento de Seguridad (DHS, por su sigla en inglés) y las agencias de deportación que operan bajo su mandato.


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También dijo que no habrá deportaciones masivas –como han sugerido algunos aspirantes republicanos, entre ellos el empresario Donald Trump- y que protegerá a los niños migrantes centroamericanos que han llegado a la frontera sur del país en busca de asilo huyendo de la violencia y la pobreza en sus países (principalmente de Guatemala, El Salvador y Honduras).


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Reforma migratoria


De la Acción Ejecutiva que Obama anunció el 20 de noviembre del año pasado y cuya parte esencial, el amparo de la deportación de 5 millones de indocumentados padres de ciudadanos y residentes permanentes (DAPA, por su sigla en inglés) y dreamers protegidos por la Acción Diferida de 2012 (DACA, por su sigla en inglés), Sanders dijo que ampliará el beneficio para incluir a los padres de los dreamers y al resto de indocumentados que califican dentro del proyecto de ley S. 744 del Senado (unos 9 millones de los 11 millones indocumentados).


El proyecto, frenado en la Cámara de Representantes por el entonces liderazgo republicano encabezado por el por congresista John Boehner (Ohio), incluía un camino a la ciudadanía para los sin papeles quienes primero deberían esperar 10 años como residentes provisionales antes de pedir la green card, y luego otros tres años antes de ser elegibles para solicitar la naturalización.


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Sanders también dijo que acabará con el programa de deportaciones de Obama, con el sistema de cuotas de los centros de detención de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por su sigla en inglés), exigirá la liberación de niños migrantes y el cierre de los centros familiares de detención, garantizará la representación legal para los indocumentados detenidos, ampliará la política de fianzas y favorecerá la reunificación familiar, entre otros beneficios.


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También dice que si es electo “mejorará los centros de detención” y “propondrá alternativas de detención para permitir que miles de inmigrantes detenidos no violentos puedan reunirse con sus familias mientras esperan su día en corte”.


En cuanto a seguridad fronteriza, le pedirá al Congreso más fondos para la Patrulla Fronteriza, reducirá el numero de muertes en la frontera, cancelará la Operación Streamline y eliminará la deportación inmediata de solicitantes de asilo que pierden sus casos. Y hará que los agentes de la Patrulla Fronteriza usen cámaras corporales para evitar el uso excesivo de la fuerza.


Añade el fortalecimiento del programa de visados para trabajadores temporales tipo H-2, garantizará la sindicalización de los nuevos trabajadores migrantes, revisará el programa i-Verify para evitar abusos por parte de empleadores y permitirá que los trabajadores indocumentados y sus familias accedan a un seguro médico.


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La respuesta de O’Malley


La generosidad de Sanders, sin embargo, la cuestionan sus adversarios demócratas. La campaña de Martin O’Malley (exgobernador demócrata de Maryland) dijo que el senador por Vermont “ha repetido mentiras como la que los inmigrantes se llevan los trabajos de los estadounidenses y bajan sus salarios” y criticó a la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, de quien dijo había destruido los esfuerzos para otorgarles licencias de conducir a los Nuevos Americanos y repetidamente ha deshumanizado a los Nuevos Americanos llamándolos ‘inmigrantes ilegales”, como lo hizo durante un discurso en Iowa.


“En cuanto al tema migratorio, el gobernador O’Malley ha liderado en base a sus principios, no a las encuestas—implemento el DREAM Act, otorgó licencias de conducir a la comunidad indocumentada en Maryland e implemento una variedad de medidas para asegurar que los Nuevos Americanos fueran incluidos en la plena luz de nuestra sociedad.


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“Si queremos llevar a los Estados Unidos hacia adelante y ser fieles a nuestros valores, no podemos recurrir a las políticas antiinmigrantes del pasado y nuestras posiciones no pueden estar dictadas por las encuestas. Ni el Senador Sanders ni la Secretaria Clinton han demostrado la valentía o la visión para hacer lo correcto sobre el tema de inmigración”, dijo Gabriela Domenzain, portavoz de la campaña de O’Malley, en un comunicado. 


La Casa Blanca tampoco se ha quedado atrás en el tema. El viernes, cuando se cumplió el primer aniversario del anuncio de la Acción Ejecutiva que incluye los programas DACA y DAPA, instó al Congreso a recuperar el debate y aprobar una reforma migratoria.


“Ya hemos reformado y seguiremos reformando nuestro sistema de inmigración, para hacer que nuestras comunidades sean más fuertes y más seguras. Pero en última instancia, es responsabilidad del Congreso aprobar una ley abarcadora, que arregle el sistema de una vez y para siempre”, dijo Cecilia Muñoz, Asistente del Presidente y Directora de Política Doméstica de la Casa Blanca en una nota de opinión publicada en nuestra página digital.


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Inmigrantes aplauden


Organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes saludaron y aplaudieron el plan de Sanders. “Refleja las demandas de la comunidad inmigrante por una reforma migratoria y las necesidades de millones de familias que han vivido en las sombras durante demasiado tiempo”, dijo Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA, por su sigla en inglés). “Incluye los valores de nuestra nación y una visión dinámica del futuro” y “ofrece opciones concretas”.


De las posturas asumidas por algunos aspirantes republicanos a la nominación presidencial, Salas dijo que “han ofrecido recetas de inmigración que deshonran a nuestra comunidad inmigrante” y señaló que los planteamientos son una “falta de respeto”.


Entre los discursos cuestionados asoma la postura del magnate Donald Trump, quien a mediados de junio, cuando lanzó su candidatura, dijo de los inmigrantes mexicanos que eran “criminales”, “violadores” y “traficantes de armas”, y luego prometió que de llegar a la Casa Blanca deportaría a los 11 millones de indocumentados en un plazo de 18 meses.


Trump, sin embargo, no refleja la postura del Partido Republicano sobre el tema de la reforma migratoria y lo ha llevado innecesariamente a distanciarse del voto latino necesario para reconquistar la Casas Blanca en la elección presidencial de 2016.


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Fuentes republicanas del Congreso consultadas por Univision Noticias y que pidieron el anonimato reconocieron el “nerviosismo” en la dirigencia, y mencionan que la reforma migratoria “no está fuera de la agenda”. Pero primero hay que “garantizar la nominación y conocer al candidato” que competirá con el demócrata, dijo otra fuente que tampoco está autorizada para hablar del tema.


Guerra anunciada


Mientras esperan, los dedos crujen y la angustia de apodera del sector moderado que no pierde de vista la legalización de los indocumentados como oferta válida para ganar votos hispanos. Y reconocen que el discurso de Trump “no está dando los resultados que el partido esperaba” antes de junio.


El viernes de la semana pasada, el diario The Wall Street Journal reportó que figuras del stablisment republicano estarían uniendo esfuerzos para unirse contra Trump y bajarlo de la contienda. Y apuntó que el grupo, con aportes de donadores secretos, planea una "campaña de guerrillas" para "derrotar y destruir" su candidatura.


Cuarenta y ocho horas después Trump respondió diciendo que si el partido no lo trata de una manera justa, baraja una candidatura independiente, un escenario incierto donde nada garantiza que gane la elección de noviembre de 2016 y, por elo contrario, le daría ventaja a los demócratas para permanecer en la Casa Blanca por otros cuatro años.


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Trump ha dicho que no entiende “cómo alguien que viene de afuera lo puede estar haciendo tan bien dentro del partido", en un abierto reto a la estrategia republicana.


Las fuentes republicanas consultadas por Univision Noticias señalaron que las preocupaciones “son grandes” y que se estudian una estrategia para garantizar que en los comicios del 2016 “el partido tenga votos latinos suficientes para ganar la Casa Blanca”.


“Te puedo decir que el tema de la reforma migratoria es importante para la campaña” del exgobernador de Florida Jeb Bush, dijo a Univision Noticias la analista republicana Helen Aguirre, que forma parte de su equipo de colaboradores. “Entendemos que el voto hispano es importante tanto para unir el país como para llegar a la Casa Blanca”.


Aguirre dijo además que Bush seguirá adelante con un discurso “que nos une en vez de dividir” y que el enfoque “es tratar a la comunidad hispana con el respeto que bien de merece, con un mismo mensaje tanto en inglés como en español”.

Silencio oficial


El Comité Nacional Republicano (RNC, por su sigla en inglés) ha dicho a Univision Noticias en varias ocasiones que “no responde a las posturas” de los candidatos sobre los diversos temas.


La posición del RNC fue confirmada a Univision Noticias por el analista republicano Lincoln Díaz-Balart, ex congresista por el estado de Florida. “Será el nuevo candidato quien decidirá los pasos a tomar. Será +el quien tome las decisiones”, entre ellas qué hará el partido con la reforma migratoria.


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“Hay muchas personas que están preocupadas, reconoció Díaz-Balart, quien agregó que en enero, cuando arranquen las primarias en Iowa, comenzará a “despejarse el escenario”.


A mediados de 2014 los republicanos intentaron presentar un plan de reforma migratoria similar al S. 744 que el año anterior había aprobado el Senado. El esfuerzo se vino a tierra tras la derrota de Eric Cantor en las primarias del estado de Virginia.


“El proyecto estaba respaldado por el ahora Presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan”, recordó Díaz-Balart.


Agregó que “el Partido Republicano lo integran muchas personas y no todos piensan de igual forma. La reforma migratoria sigue siendo una prioridad para muchos aunque no todos estén de acuerdo con ella”. 


Factor determinante


Una fuente demócrata que también pidió no revelar su identidad dijo que la reforma migratoria “también nos preocupa” y que sin lugar a dudas “será determinante” en 2016.


“Será un asunto que inclinará la balanza del voto hispano y decidirá quien llega a la Casa Blanca. La reforma migratoria es clave como lo fue en 2008 y 2012. Pero no crteo que a los republicanos les alcance el tiempo en el Congreso para aprobar algo, a menos que retomen el debate suspendido el 27 de junio de 2013”, dijo.


De hacerlo, “tendrían que aprobar el plan integral S. 744, porque si lo fraccionan, entre junio y noviembre, después que se conozca al nominado, no van a tener tiempo legislativo para discutirlo y aprobarlo. Por lo tanto, todo podría quedarse en promesas”, agregó.


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Los demócratas también advierten que la opción por promover la apatía del voto latino puede afectar el resultado de los comicios. “Si los hispanos se quedan en casa y no participan, el resultado favorecería a los republicanos, como sucedió en algunos distritos electorales en los comicios de medio tiempo del año pasado. Es algo que también tenemos que cuidar”.


Las organizaciones proinmigrantes afines al pensamiento demócrata ya están trabajando al respecto. El septiembre lanzaron una campaña nacional para que 8.8 millones de residentes legales permanentes que llevan más de cinco años pidan la ciudadanía y luego se inscriban para votar y participen en la elección de 2016.


“Ello compensaría una eventual apatía”, dijeron las fuentes. “Es una estrategia válida que tenemos que seguir desarrollándola. Cada voto contará para elegir al sucesor del presidente Obama”.


En lo que sí coinciden ambos partidos es que el primer martes de noviembre de 2016, todos los votos contarán, pero los latinos pesarán más que el resto.


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