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Tras el rastro de los migrantes desaparecidos en la frontera

Tras el rastro de los migrantes desaparecidos en la frontera

Más de 2,800 migrantes han sido reportados como desaparecidos en la frontera México-Estados Unidos.

Migrantes desaparecidos

Más de 2,800 migrantes han sido reportados como desaparecidos en su intento por cruzar la frontera hacia Estados Unidos

Jorge Morales Almada
jalmada@us.univision.com
@Yorshmore

La mañana del 28 de agosto de 1979 Jesús Ramírez Vélez llamó por teléfono a su esposa Paula Lozano para decirle que se encontraba en la frontera de San Luis Río Colorado y que iría a trabajar a un rancho de Indio, California.

Nunca más volvió a comunicarse. Nunca más su familia supo de él. Lleva 36 años desaparecido.

Jesús Ramírez Vélez
Jesús Ramírez Vélez

Jesús era de Tecomán, en el estado mexicano de Colima, la tierra de la que solía emigrar cada año para trabajar en los campos agrícolas de California y poder mantener a su esposa y sus seis hijos.

María Ramírez, la menor de los hijos, tenía apenas 2 años de nacida cuando su padre desapareció, por lo que prácticamente no lo conoció, pero recuerda aquella angustia de la abuela por no saber nada del hijo que se fue al norte.

“Mi abuela todos los días lloraba y le rezaba, decía que algún día regresaría”, comentó María, quien está empeñada en encontrar el paradero de su padre y por lo que desde hace año y medio recurrió al Centro Colibrí, una organización que recaba información sobre los desaparecidos en la frontera entre México y Estados Unidos.

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“Es algo que tengo que hacer por la familia, al menos para saber dónde están sus restos, quién sabe, tal vez aún esté con vida, en alguna cárcel o en un hospital, como lo que pasó con el muchacho ese que llevaba 16 años en coma en un hospital”, dijo esperanzada.

El próximo 1 de abril Jesús estaría cumpliendo 73 años de edad.

Una pequeña ave muerta
El caso de Jesús es uno de los más de 2,800 que el Centro Colibrí tiene archivados sobre personas desaparecidas a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos.

Esta organización, que se fundó en 2006 y tiene su sede en Tucson, Arizona, se encarga de cotejar los datos de los desaparecidos con los cadáveres hallados en la frontera y que las morgues registran como desconocidos.

Tan sólo en la Oficina Forense del condado de Pima, que recoge los restos humanos que se encuentran en el desierto de Arizona, se tiene un listado de 900 cuerpos anónimos.

Kati Rodríguez, representante del Centro Colibrí, explicó que cuando los datos del desaparecido, ya sea trabajo dental, tatuajes, fractura de huesos, huellas digitales, cicatrices, ropa o señas particulares, coinciden con alguno de los cuerpos de la morgue, se procede a realizar una prueba de ADN.

El costo de dichas pruebas de laboratorio, agregó, muchas veces es pagado por el Consulado de México cuando se trata de mexicanos desaparecidos o se cubre gracias a convenios que tienen con universidades.

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En caso de que el ADN sea compatible y si todavía los restos se encuentran en la morgue, se incineran y las cenizas entregadas a la familia para que le realicen el servicio fúnebre.

El nombre de la organización obedece a un colibrí muerto que se encontró en la bolsa de un migrante que falleció en el desierto de Arizona, ave que en diferentes culturas ancestrales simboliza protección y mensajero de sueños.

Para reportar a un migrante desaparecido el Centro Colibrí tiene en su sitio de internet el formulario que debe llenarse.

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