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Dormir los fines de semana reduce el riesgo de diabetes, dice un estudio

Dormir los fines de semana reduce el riesgo de diabetes, dice un estudio

Una investigación asegura que dormir los fines de semana puede contrarrestar el efecto de la falta de sueño

salud dormir diabetes

Por Lisa Rapaport (Reuters Health)

Dormir poco durante la semana eleva algunos factores de riesgo de la diabetes, pero dormir hasta tarde los fines de semana podría contrarrestarlos.

Un equipo de Estados Unidos realizó un experimento con 19 hombres jóvenes saludables y determinó que dormir poco durante cuatro noches provocaba cambios en la sangre, lo que sugiere que el organismo no estaba administrando la glucosa como lo hacía habitualmente.

Pero al dejarlos dormir más tiempo las dos noches siguientes, los resultados de los análisis de sangre se normalizaron hasta contrarrestar el efecto de la falta de sueño.

"Esto nos da alguna esperanza cuando no se puede prolongar el sueño durante la semana. Las personas deberían tratar de cuidar su descanso siempre que tengan la oportunidad de dormir para compensar la deuda de sueño", dijo la autora principal, Josaine Broussard, de University of Colorado, Boulder. Aclaró que el estudio no prueba que dormir hasta tarde los fines de semana logre eliminar los efectos nocivos de dormir poco durante toda la semana, ni que ponerse al día con el sueño prevenga la diabetes.

"No sabemos si es posible recuperarse de una conducta que se repite todas las semanas", señaló. Es posible que un grupo de personas que duerma poco, se beneficie si duerme un poco más". Su equipo se concentró en lo que se conoce como sensibilidad a la insulina. Su alteración es un factor de riesgo de la diabetes tipo 2, asociada con la edad y la obesidad. Ocurre cuando el cuerpo no puede convertir el azúcar de la sangre en energía para las células.

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Los autores hicieron dos experimentos. En uno, los voluntarios durmieron 4.5 horas cuatro noches, seguidas de dos noches con descanso prolongado para acumular unas 9,7 horas de sueño cada noche. En el otro experimento, los mismos participantes durmieron 8.5 horas las cuatro noches.

En el primer caso, la sensibilidad a la insulina de los voluntarios se redujo un 23 por ciento y sus cuerpos comenzaron a producir insulina extra. Al evaluarlos luego de las dos noches con sueño extendido, la sensibilidad y la cantidad de insulina producida se había normalizado y coincidía con los resultados del segundo experimento.

Los voluntarios hicieron una dieta especial para que las bebidas y la comida que ingerían no sesgaran los resultados.

En el mundo real, cuando una persona no duerme lo suficiente, tiende a comer de más, lo que limitaría la posibilidad de que los resultados del experimento en un laboratorio se repliquen en la realidad, según aclara el equipo en un artículo que publicará la revista Diabetes Care.
"Es poco probable que los resultados describan completamente lo que podría ocurrir en las personas mayores, con sobrepeso u obesidad o con otros factores de riesgo de la diabetes", opinó James Gangwisch, investigador de Columbia University que no participó del estudio.

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