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Salir a vender sus pertenencias de manera iícita para poder sobrevivir. Ián maías tiene los detalles.
Ián: ellos ya no soportaron ás la crisis que trajo consigo el coronavirus. Y a pesar del riesgo decidieron salir y vender lo que tienen en sus casas.
Una ropita... Unos cerillos.
Con eso vamos a ir sobreviviendo. Ián: maía apenas puede jalar el carrito con pertenencias que decidó vender en este paraje del estado de éxico.
Con un marido enfermo y necesidades para llevar alimento a casa, penó en una licuadora que es un lujo que no necesita. Hay que vender lo que se pueda vender ás ápido.
Una mesa que teíamos, una licuadora... Ián: nicoás es el esposo de maía.
Una trombosis y lo mantuvo en reposo y la necesidad lo saó a vender esta chaqueta que era de su hijo. Me dijo mi hijo: paá, esa chamarra me gusta mucho y se la puso mucho tiempo y ahora pues...
Él mismo me dijo. Ián: el sentimiento es que llegaá el momento en que no haya ás que vender.
Pero ahora pues tenemos que comer. Ián: a pesar de la necesidad, los vendedores improvisados tuvieron que instalarse bajo este puente.
La venta en ía ública ún esá prohibida por el coronavirus, pero aseguran que no tienen otra opcón. Eso no le da miedo a estas mujeres que no encontraron ás remedio que vender lo que teían para sobrevivir.
Bueno, como unos 80 pesos. Ián: unos cinco ólares con los que pudieron comer un ía hasta que venga alguien que les compre lo que queda.
Si esto se vuelve vende lo vuelvo a invertir. Ián: la carencia y el hambre