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Yo tuve una hija cuando tenía solamente 20 años. Tener más hijos era algo con lo que...
Con lo que siempre soñé. Cuando su pequeña tenía tres años conoció a su actual esposo y emigraron a estados unidos.
Una década después decidieron agrandar la familia, y al mes siguiente, quedó embarazada. Una felicidad inmensa, se lo contamos a todo el mundo en la familia.
Pero su felicidad fue truncada por una amarga realidad. Pasó la semana 5 y apareció un sangrado.
Y perdí ese primer embarazo. Y lo volvíamos a intentar, y cada vez que lo intentábamos, pues ocurría lo mismo.
Semana 5, semana 6... La pérdida del embarazo.
Aún así haber cumplido su sueño, llenos de ilusión. Siempre había en alguno una razón que me decía "este sí".
Y al final, definitivamente, pues no. El camino a convertirse en madre por segunda vez era cada vez más distante.
Ya sumaban nueve las pérdidas y buscaron la ayuda de dos médicos, uno de ellos, especialista en fertilidad. Y me dijeron que todos los análisis estaban...
Estaban bien, que no había razón, que se pudiera confirmar que tenía algo. Era una sensación como de un vacío y de una añoranza de algo que quieres tener, pero, pero no puedes.
Durante diez largos años no cejaron en su empeño. ¿cuántos embarazos perdiste?
- 14 en total. - 14 embarazos.
Ya en el último sí fue cuando dijimos "pues ya". Tuve tres meses con el saquito dentro, con mucho sangramiento y que no se quitaba.
Durante tres meses seguidos, con el riesgo de incluso que podría ser contra la vida y todo, y decidimos: "mira ya no lo vamos a intentar más". ¿qué fue lo más difícil de todo ese proceso para ti?
Entender que eso que yo tanto quería para mí, no iba a pasar. Yo sabía que yo le estaba quitando algo que era importante para él.
Aunque dice que no, pero si me dio la oportunidad de ser papá, porque a su hija yo la quiero como si fuera mía. Yo la crié, la acogí precisamente por haber criado a la niña, también quería tener uno que fuera, o sea, sangre.
Fue difícil en todos los sentidos, incluso hasta para el matrimonio, porque llegó el momento que yo se lo dije: "tienes... Pero tú no tienes.
" yo no te voy a cerrar esa puerta a ti. Es difícil renunciar a eso pero al final para mí era más difícil renunciar a ella.
Tampoco me juzgó, porque en definitiva las pérdidas eran mías, con no poca tristeza se resignaron al fracaso y julien optó por someterse a un legrado diagnóstico. Después de ese procedimiento, fue cuando tomamos toda la decisión de ya...
Porque limpiar todo allí y cuidarme para no salir embarazada. Hasta que una noche, fue sorprendida por un sueño revelador en el que vio a un niño en su casa.
Un niño como de unos tres, cuatro años, más, menos. Y yo lo llamaba, le decía "thiago".
Lo que no sospechaba esta premiada escritora de libros para niños es que el próximo capítulo de su historia aún estaba por escribirse. Una vez más quedó embarazada.
Que dio positivo la prueba, dijimos: "pues ya sabemos lo que va a pasar". Pasaron nueve semanas sin complicación y fue a hacerse un ultrasonido.
En ninguno de sus fallidos embarazos habían percibido un latido, y esta fue la primera vez. Cuando yo lo pude ver, el embrión, cuando yo pude ver, escuchar el latido, lo único que tenía era miedo, porque era la única vez que yo tenía miedo a que se fuera.
Si se perdía este... No quiero ni imaginármelo.
No quiero. A los tres meses todo marchaba bien y la vida comenzaba a sonreírle.
Cuando salimos, que él me dijo: "cuando sentí el corazón, el mío estaba más rápido". Su vientre siguió creciendo descubrieron que era un varón.
Yo brinqué, yo brinqué de alegría. Junio 30 es que llega tu bebito al mundo.
Era como que el corazón se me quería salir, y yo lo miraba y yo lo tocaba. No sabía si cargarlo, si brincar.
Cuando yo vi eso,