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En medio de este pandemia. Ella dice que cada minuto de sobra.
Por eso no quiere hablar. Es hora.
Preso no quiere hablar. Ambos niños de 14 años de edad.
Es duro porque tenemos que hacer vista para pagar el cuarto y la comida. De todo lo que ganamos va pácticamente para el cuarto.
No queremos venir pero nos toca. Joé y jimmy ofrecen a los transúntes.
Logramos convencer a gloria para que nos dejara conocer su casa y su historia. Fue aí que esperamos pacientemente que tomara su primer ía de trabajo y regresaá con sus hijos.
Lamentablemente nos toó vivir esta vida. Nos toó esta madre.
Loúnico que les puedo enseñar es a trabajar. Loúnico que mis padres me enseñaron.
Allegar, los niños van a un soá donde pueden ver algo que los distraiga del duro trabajo diario. Tenemos que pagar la renta y las deás cosas.
Esta luchadora mojarra lamenta no poder darles ás. Ninguna de estas criaturas estudia porque en honduras no abren las escuelas.
No puedo pagarles internet. Solamente el televisor.
Una dura realidad que les roba la infancia a gabriela y sus hermanos. No quiero ir pero me dijo mi hermana que vaya por qé le tengo que ayudar.
Porque si no no hay comida. Ellas junto a otros niños han hecho este seáforo su lugar de trabajo.
Lo necesito para comprar comida. De peso en peso, dicen que hacen un par de ólares diarios que apenas alcanzan para llevar algo de comida diario.
No vamos a la escuela porque esán cerradas y no tenemos teéfono ni internet para hacerlo de forma remota. Ás de 2 millones de niños abandonaron la escuela para asumir el rol de adultos.
Que no lo vean, hace que aumentar los úmeros. Una vez estaba indecisa, un hombre me pregunó por "¿cuanto la hora?
" yo le dije que no soy ... Y me dijo que " ú vas a ser ía".
No fue corriendo. Me fui corriendo.
Defensores de los derechos a