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Un chef de armas tomar. Como subteniente en el año 93 y ahí empecé mi carrera.
Borges: juan carlos amaya decidió alistarse a las filas cuando era apenas una adolescente. Amaya: hacía parte de un ejército enfrentado de guerrillas, de narcotráfico, de delincuencia común, de delincuencia organizada.
Borges: luchó contra la guerrilla por más de una década, pero en el año 2002 sintió que algo había cambiado en su interior, que lo llevaba a darle un nuevo giro a su vida. Amaya: me puse las botas y no me sentí cómodo.
Empecé a sentirme parte del problema y no parte de la solución del problema. Borges: esa fue la señal para concluir amaya: le perdí algo de fe al proceso.
Borges: cuando finalmente tomó la decisión tenía una sola certeza, que la próxima etapa de su vida llenara su corazón y fue así que cambió los fusiles por las sartenes, y el odio de la guerra por el amor a la comida. Amaya: tengo que buscar algo que realmente me llene y seguramente en lo primero que pensé fue en la cocina.
Borges: pero su primer intento en el mundo culinario no fue lo que esperaba. Amaya: yo no sabía hacer negocios y me quebré.
Lo perdí absolutamente todo. Borges: su situación fue de mal en peor.
Amaya: terminé viviendo en una piecita con un baño compartido en un barrio de barranquilla. Y mis hijas habían acabado de nacer, un par de gemelas prematuras, con una cantidad de necesidades y carencias, y había dos posibilidades.
O tomarlo como un impulso o sentarse a llorar. Yo opté por la primera.
Borges: y aunque tocó fondo no logró amedrentarlo. ¿pero tú llegaste al nivel, al punto de que no tenías comida, no tenías alimentos?
Amaya: no, no tenía nada. Borges: ¿tú pasaste hambre?
Borges: cuando más lo necesitó un amigo dijo "presente". Amaya: fue una segunda oportunidad.
Él incluso me prestó dinero. No solamente me dio un espacio sino me prestó dinero para volver a empezar.
Borges: tres años después la vida le dio el más duro de los golpes. El amigo que le había tendido amaya: y no teníamos papeles escritos de nada.
O sea, de quién era dueño de qué. Y volvió la situación, y se llevó todo.
Borges: pero eso no lo derrotó, porque es un guerrero. Amaya: la ventaja fue que ya para esa época en cartagena había hecho algo de nombre y de relaciones, tenía algunos ahorros, entonces fue un poco más fácil engranar de nuevo con lo que venía haciendo.
Borges: en el 2010 fue a cali lleno de sueños y en los últimos 11 años de su vida ha sido coronado por el éxito, cuenta con dos restaurantes y mucho más. Amaya: hoy día tengo cuatro empresas, importamos y exportamos pescados y mariscos, y tengo una distribuidora de 800 productos alimenticios de todo el mundo.
Hecho realidad, el lanzamiento de su libro "cocina con el capi", recetas de mar y río, un apodo que se ganó cuando era capitán amaya: amo la historia y la vida abnegada y sacrificada de los pescadores, y por eso me he dedicado a investigar, a estudiar, a probar texturas de absolutamente en todas las partes del mundo a las que he podido llegar y ahí están plasmadas mis recetas favoritas. Borges: cambiar armas por recetas lo ha llenado a plenitud.
¿qué te han traído los sartenes? Amaya: felicidad, prosperidad, progreso, amigos, amores, desamores.
Pero nunca sufrimientos. Los sartenes nunca le han quitado la vida a nadie.
Yo creo que ni siquiera por más duro que le den con él. Pamela: el capi decidió escribir este libro después de recibir cientos de correos electrónicos y mensajes en las redes sociales de clientes que visitaban y pescadería y le preguntaban cómo lograr mejores resultados en sus preparaciones culinarias.
Finalmente se animó a hacerlo para compartir algunas de sus recetas mejor guardadas.