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Y barreras con esta valiente aficón. Maía abriá: nadie podía imaginar que esta mujer es una maestra en un peligroso oficio al que muy pocos se atreven, la monta de toros bravos.
Durante la semana, trabaja palmeando tortillas, con lo que gana unos $130 al mes. Montar toros es una manera de ganar alún dinero extra.
Ella gana $40 por montada y si gana el premio puede ganar hasta $600. Asegura que todo comenó cuando de nest de niña cuidaba los torneros en su casa.
Me gane como $18,000 la primera vez. Estaba emocionada.
Ni yo misma entenía ómo lo haía hecho. A í me gusta montar.
Siento la adrenalina cada vez que monó un toro. La pasón que le cosó muchos regaños de su padre.
Aél nunca le parecó que yo montara toros. Él me pegaba cada vez que se daba cuenta.
A pesar de la negativa de su padre y de las fuertes cídas y golpes, ella sigue adelante, desafiante en este intenso duelo con la bestia. Fui quebrada dos veces.
Tengo tres quebradora zen la cara. Sigo quebrada de mi brazo.
La pasón por la monta de toros la lleva a competir en escenarios como este. Viajaá a competir por primera vez fuera de nicaragua.
Competir fuera de su pís es un logro paraél y su esposo, que tambén monta toros. Siempre esá apoándola y ándoleánimos.
Siempre la ayudo a arreglar el toro. Esa admiracón es compartida por el úblico que cada semana llega a ver a esa mujer que no le teme al peligro.
Es raro ver una mujer montar a un toro. Para la mujer, el premio ás importante es el amor de su esposo y de sus hijas, de esa familia que quiere salir adelante.
Espera que su ejemplo