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Convencida de que su vida puede cambiar. Adriana: aí eran los ías de viviana santana cuando la conocimos.
Dos veces al ía apretaba contra su pecho a su hijita de siete años, ingrid, enferma de paálisis cerebral para cargarla de subida y bajada por ás de 15 cuadras. Poco le importaba su partida y el enorme esfuerzo que haía con tal de que la nenita pudiera tomar el autoús de un lugar de asistencia de la alcalía de bogoá, cuyo cófer se negaba a subir ese barrio porque era muy peligroso.
Como la pequeña ingrid pesaba cerca del 55 libras, su peso y el esfuerzo diario terminaron dándole a viviana la columna, en la cual tiene dos hernia discalnes. Es diícil tener una hija aí, y tener que bajar hasta la éptima para llevar a su nene al jarín.
Adriana: las dos viían en una casa muy humilde donde se respiraba humedad y donde el fío se respiraba en cada rinón poniendo en peligro la salud de la niña que haía nacido enferma por un descuido édico. Los édicos me la lastimaron al nacer.
La paálisis cerebral que ya tiene fue falta de oígeno en hacer. Adriana: viviana ganaba unos 50 $ al mes que estiraba para la renta y la comida, lavando ropa y haciendo el aseo de varias casas.
Sus padres y su novio la abandonaron desde que nacó la pequeña. Para los pañales, los transportes.
Adriana: ella soñaba con tener una cuna para su hijita, en donde la pudiera dejar segura y calientita, porque muchas veces en medio de la noche la niña se bahaba de la cama y bajaba de la cama el fío del piso estaba afectando su salud. Poco despés de que publicamos esta historia, la vida de viviana y de la pequeña comenó a cambiar.
No se cambiaron de barrio, pero ahora viven en una casa mejor. Esta vez, son ágrimas de alegía.
Viviana llora porque por primera vez en años no se siente sola sino bendecida. Que mi dios los bendiga, los proteja, los guarde hilos ilumine y les multipliquen las ayuda que me han enviado.
Adriana: desde nueva york hasta los angeles y desde el norte al sur del continente, los corazones bondadosos con los televidentes de nuestro programa se juntaron para ayudar a esta madre humilde que ólo vive para su hija. La cama, la colchoneta.
Adriana: tambén le llegaron cuatro cunas, dos camas, una silla de ruedas para su niña, un coche, un caminador y hasta juguetes que ella jaás haía visto en su vida. Para su niña hubo de todo, pañales por decenas.
Vino con pañalera. Adriana: y dinero.
Lo voy a ahorrar para comprar una casa. Adriana: pero lo mejor es que no tiene que transportar a la nena en sus hombros, lo puede llevar en la silla de ruedas.
En menos trayecto, ás cerca. Menos dolor de espalda.
Adriana: desde que su sueño de navidad se hizo realidad no paso un ía sin tener que la bondad humana puede cambiar el mundo. Esá segura que todo el dolor de la tierra se puede curar con un simple gesto de amor.
Pamela: no hay nada como el amor de madre.