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Como nos cuenta ián maías, él abró sus puertas para recibirlos y garantizarles techo y comida. Ián:no usa una capa o un traje especial,tampoco tiene como un superéroe para todos los inmigrantes que han pasado por este refugio.
>> nos sentimos bien, estamos seguros. No es lo mismo quedarse en la cambio aqí pues estamos adentro, seguros.
Hay comida, el baño, agua. Ián: armando tiene 50 años trabajando en este taller en estado de éxico, a unos metros donde pasa el tren llamado la bestia que utilizan los migrantes para tratar de llegar a los estados unidos.
Muchos taller de meánica de armando. Armando: lo páctico desde hace mucísimo tiempo, desde antes de los migrantes.
Y al ver gente que no teía qé comer, empeé a llevarles comida a las ías. Ián: son las ías por las que llegan los inmigrantes a esta su hogar por las póximas semanas o meses.
O quienes tambén hay quienes deciden quedarse y no continuar con el viaje y sus peligros y mejor quedarse aqí definitivamente. En este espacio actualmente hay 60 inmigrantes.
A lo largo de los años han pasado casi 35. 000 indocumentados con historias de dolor y desesperacón que obligaron a estas familias a dejar su pís, como alejandro, quien deó colombia por amenazas contra su vida.
Alejandro: me lograron identificar. Me persiguieron hasta mi casa.
Y amenazaron constantemente. Ián: alejandro camino buscando refugio.
El poco dinero que tría. Lo dejaron sin pertenencias y, desesperado, lleó hasta este lugar.
>> pocas personas hacen lo que hace don armando. Ayudar personas que no son de tu ni siquiera de tu pís.
Es una persona que es enviada por jesucristo. Ián: ólo aí se puede entender lo que aqí ocurre, como un milagro a pesar de las carencias y de los problemas que ha trído la pandemia, jaás ha faltado un plato de comida para todo el que quiera llegar a este lugar.
>> la verdad, no. En este lugar esá jeús.
Esá dios. Entonces todas las mañanas, todos los ías, como ustedes son testigos, llega la gente y trae las cosas.
Ián: a los pocos minutos de estar conversando lleó una persona con el auto repleto de alimentos y utensilios. Entreó la ayuda, no quiso dar declaraciones, y aunque la ayuda es frecuente, la mayoía de la ropa, comida y medicinas que se consumen en el albergue son pagadas por el esfuerzo de este meánico que trabaja 14 horas al ía para poder mantener el lugar.
Armando: si yo no trabajo, el albergue no tiene con qé comprar jitomate, arroz o alguna cosa. Que la gente de la sociedad civil es la que nos regala.
Ián: hoy este refugio es muy conocido entre los que abandonan su pís en busca de un mejor futuro, armando la gente llega por un dicho de boca a boca. Ián: pero armando queía conocer ás de cerca los peligros que corren los emigrantes, y para ello viaó a la frontera con guatemala.
Armando: suí a la bestia desde la frontera. Desde alá caminando para ver qé siente un inmigrante.
Ián: por esa raón algunos camino hacia los estados unidos y han preferido quedarse aqí en el albergue, con la esperanza de poder legalizar su situacón. >> no pienso ir a estados unidos.
No vuelvo a estados unidos ni voy a ir, ni lo conozco ni quiero ir. Ián: hoy armando se siente tranquilo, su taller se ha refugio.
Es una gran familia en donde todos velan por la salud y el bienestar de los que, en este lugar, han encontrado el cariño y el lugar que los gobiernos les han negado. Pamela: si usted quiere a tenderle una mano a este hombre para que pueda seguir ayudando