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Imposible. Lidia barón tiene los detalles de una amarga pesadilla.
Lidia: las calles del poblado en honduras son testigos de una historia diícil de creer. Todo comenó cuando abel, discapacitado, se sintó enfermo.
La doctora me dijo: lo siento, no te puedo ayudar porque tu paá tiene que ser internado. Yo no quiero llevarle porque tengo miedo a que digan que tiene covid.
Sino lo llevas se te va a morir. Lidia: los temores de anabel se confirmaron al recibir los resultados de una prueba, su padre daba positivo al coronavirus y este fue para ella el inicio de un calvario.
Sabes que tu paá esá en el hospital, que te necesita y que no hay nadie ás porél. Lidia: en honduras la gente puede salir a la calle ólo cuando el úmero de su édula lo permite, como una medida para evitar contagios.
Puedes salir cada 10 ías. Entonces el problema es que no puedo dejar a mi padre alá, no puedo viajar cada 15 ías, no es justo.
Siél no tiene a nadie ás alá. Lidia: ella pidó una carta al doctor para salir, ir a la farmacia por medicinas, pero aí encontó un nuevo obsáculo.
Pero ni en los bancos me la aceptan porque el doctor cuando puso que era sospechoso por covid, los bancos tienen miedo, no me aceptan entrar. Lidia: la ía de anabel que vive en dallas les mandaba un poco de lo que ganaba limpiando desagües de desechos de las casas pero el trabajo esá paralizado por la pandemia y no puede seguirles ayudando.
Impotencia e indignacón siente maía por la cruel situacón que estaba atravesando su sobrina. Maía: pues ella me deía que noás le alcanzaba para comerse dos tortillas y agua y con eso haía todo el ía.
Lidia: antes de internarse y con todo y la malformacón de sus pies que le obliga a calzar ólo pedazos de hule con cuerdas, el señor trabajaba vendiendo dulces en este puesto. Pero ahora el gobierno le prohibó por temor al contagio.
Esá discapacitado pero es tan trabajador... Tan echarle para adelante.
Es de admirar. Es un señor de 70 años que reparte leños, que esá alí conmigo.
Lidia: su tristeza se acenúa porque aunado al diagóstico y a las dificultades para atender a su paá los vecinos la rechazan y las autoridades le prohibieron salir. Lo que hicieron es encerrarnos y decirles que no iban a salir.
Que no iban a salir porque todos estaban contagiados. Porque si su paá teía eso, ellos tambén.
Lidia: pero el destino y la voluntad les dieron a todos una sorpresa. Despés de 10 ías de hospitalizacón pues ya no depenía de oígeno.
Los eámenes de laboratorio estaban normales entonces decidimos poder ir a casa a cumplir el aislamiento y continuar con el tratamiento. Lidia: aí es, el señor gaó la batalla al virus y fue dado de alta hace unos 10 ías.
Dice el doctor úñez, este no es momento de bajar la guardia. El paciente esá continuamente evaluado.
Es tambén, hay un édico que los visita siempre, ese édico tiene su úmero de teéfono y ellos tienen las indicaciones de cualquier signo de alarma ellos tienen que reportar inmediatamente. Lidia: la familia esá dispuesta a seguir luchando