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El salvador. María gabriela vega tiene el emotivo testimonio de un sueño cumplido.
De. Anselmi.
Así festejó sus 94 años la señora catalina mendoza, cata. Pero su celebración era por partida doble, porque también celebraba la realización de un sueño de su niñez que la vida le había negado ir a la escuela y poder aprender, como todos los niños.
Y usted fue a la escuela de niña? No, nunca.
Solo veía que mis amigos de más lejitos iban a la escuela. Se refiere a los varones porque dice que en su infancia eran muy pocas las niñas que estudiaban en la zona del congo, en san salvador.
Pero a los diez años encontró un libro donde conoció sus primeras letras. Yo encontré un librito que decía mantilla, número uno.
Allí aprendí a al abecedario y y mi mamá. El oficio era coser.
Llegaba yo y le decía mira , mamá, qué letra es esta? Era tal letra.
Pues al rato se me olvidaba otra llegaba a preguntarle. Así también ríe ahora, cuando se prepara para ir a la escuela junto a su hija de 72 años, quien fue la primera que retomó la primaria y animó a su madre a cumplir ese deseo tan anhelado de estudiar.
Le saqué la espinita y está haciendo sus sueños realidad. Cuando yo paso por acá a traer a mami, ya nos vamos.
Ella ya está lista y está bien motivada. Está encantada, lo está gozando.
Doña cata es viuda, madre de dos hijos y tiene nueve nietos. Todos viven fuera del país.
Ella convive con su hija mayor. Su oficio fue la costura.
A su edad, aún tiene energía para barrer las hojas del patio, vestirse y peinarse sola. Y, por supuesto, hacer sus tareas escolares.
Ambas inspiran por su ímpetu. Pero doña catalina es sin duda el alma de la escuela.
Es una persona que nos ha asombrado la verdad, porque a pesar de su edad, ella tiene una energía. Ella se siente muy feliz.
Dice que no le gusta faltar a esta escuela. Llega doña cata con ganas de aprender y de disfrutar de un ambiente que nunca vivió en su niñez.
A sus 94 años, su presencia transforma el aula donde ha hecho nuevos amigos. Antes no podía leer ni escribir, porque yo, como tengo un problema de aprendizaje, me dijeron a mí que no iba a poder, pero al ver a ella sigo adelante con mis estudios.
Pasen adelante. Bienvenidos.
Es que ella irradia la alegría que siente al venir a la escuela, aunque recuerda que no fue fácil el primer día de clases. Al principio me daba vergüenza.
En la primer vez que llegué iba con un amigo. Bolsita y un libro y un lápiz.
Hallé este. Hoy no llegué y y y ya matriculado yo con mi bolsita por detrás.
Así, ahí en el zaguán que me miraron pues de que yo los 94 años y yendo a la escuela en primer grado. Así es que así pasó, que que, que como que me hice famosa.
. La escuela.
Donde doña cata asiste en el día es una primaria para niños de hasta 9. ° grado y en la noche educa a adultos sin importar la edad.
Sin duda esta abuela demuestra que cuando hay voluntad no existen los límites. Imagínese, gracias a dios que que dios me ha dado resistencia y vida para para poder asistir a la escuela, porque ese era mi deseo.
Es bonito. Pues sí, aunque sea uno mayor de edad, pues hay que pensar en el futuro, verdad?
Qué hermosa! Doña cata se ha convertido en un ejemplo e inspiración para que otros adultos mayores no pierdan la esperanza de poder educarse.