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No hay en el pís. Juan carlos gutérrez nos presenta el caso de un menor que lucha por su vida bajo el amparo de su madre.
Cada ía que pasa en venezuela se vive una nueva historia de agoía para los enfermos y sus familiares por la falta de medicinas y tratamientos. En medio de esta pesadilla, herrera de 11 años desde hace meses esá luchando contra el áncer en esta humilde casa en la ciudad al occidente de venezuela.
Yo tambén te quiero y pronto vamos a salir de esta. Su madre siempre ha estado a su lado en la batalla contra la enfermedad.
Tiene un linfoma. Tenemos tres años en esto ya, pero tiene cuatro ciclos de tratamiento.
Lamentablemente las quimio no le esán haciendo nada. Él necesita un transplante de édula.
Aél y a su madre los conocimos cuando saí en el hospital, donde el joven estuvo recibiendo quimioterapia. No teían dinero para pagar un taxi, por lo que tuvieron que caminar a pesar del dolor del muchacho por aproximadamente 5 km hasta llegar a suúnica casa.
Al ía siguiente les visitamos y la madre nos conó ómo gracias a varias premiaciones ella haía podido juntar $8000 para la operacón del niño, pero debido a la salvaje crisis ecoómica que vive el pís, en un abrir y cerrar de ojos el precio subó a $18,000. Ciento que nade tanto para llegar a la orilla y me devuelven en el medio del mar.
Eso fue lo que sení. De 8 millones me lo aumentaron en 18 millones en menos de tres semanas.
Mientras tanto, la salud del niño empeora cada vez ás. Laúltima quimio que ha estado alá, le ha dado ás ómito, resentido que le duele ás, que lo veo ás agotado.
Tal, y otra ocupacón para un venezolano es enfermar, puesto que es pácticamente una sentencia de muerte ante la falta de medicinas y hospitales. Que hila es una madre que conoce muy de cerca este sentimiento.
A veces me ha tocado colocarle tratamiento vencido. A veces la mitad de la dosis.
A veces no los consigo y mega trato con el tratamiento. Y eso me perjudica la salud de mi hijo.
Que hila es una mujer dura, pero al pensar cál seía la suerte de su hijo de no conseguir urgentemente el dinero para operarlo, siente que el coraón se le quiebra en medio del pecho. Si lamentablemente otros niños han perdido la batalla.
Y a veces me pongo a pensar, si le va a pasar a mi hijo, yo no soy de piedra. Uno como madre no quiere que su hijo le pase lo que le ha pasado a los otros niños.
En esta casa el dinero escasea y lo poco que entra es para las medicinas. Su madre se ha visto obligada a criar gallinas para darle de comer.
Es una rutina diaria donde ella atiene a su hijo y despés sale para hacer largas colas en organismos úblicos, suplicando por ayuda para comida y medicinas. Y al caer la tarde acude a esta iglesia en donde llega a pedir una y otra vez un milagro que le permita realizar el transplante y salvarle la vida a su amado hijo.
Pamela: una cruda realidad la que se vive en venezuela. Y esa lucha por la vida, ellos merecen ayuda.
Si quiere