La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Cohetes artesanales vistó de luto una pequeña comunidad de honduras. Claudia mendoza tiene los desgarradores testimonios de un pueblo que llora a sus muertos y carga en sus hombros el peso de la desgracia.
Claudia: a lo lejos el humo que saía en medio de las montañas mencionaba la tragedia que haía en una pequeña aldea al occidente de honduras. La explosón de una ábrica artesanal de cohetes que se usa para las navidades y todo tipo de festejos hizo que los pobladores salieran a las calles.
Los cuerpos fueron apareciendo casi carbonizados. Zoila flores vive al lado de la casa que se incendó despés de que explotaán los cohetes y los fuegos piroécnicos que alí se estaba fabricando, ya recuerda el terror que sintó con el estallido que inicialmente deó dos muertos y ocho heridos.
>> yo estaba aqí parado en medio de la casa, cuando escucé la explosón, saí para ver qé era. Claudia: la desventura es la madre de un joven de 19 años, y de otra joven, quienes fallecieron en ese accidente.
>> yo lo escucé y lo primero que se me vino a la mente eran mis hijos, y no se pudo hacer nada. Claudia: con un llanto flor de piel gladys nos conó que labora como empleada doéstica a unas cuadras de donde su hijo escucó la detonacón de la ólvora.
>> pené que moriía primero, penó de ómo quedaía cuando yo me muriera, y fue al contrario. Es muy duro.
Claudia: en medio de un profundo luto los habitantes de la aldea estaba sepultado a los jovencitos cuando lleó la noticia fatal de que otro muchacho haía muerto a consecuencia de la explosón, cuya causa no ha sido determinada. >> eso es duro, porque a veces en la mañana y vamos a enterar uno, en la tarde otro.
Claudia: tres ías despés fallecó una cuarta íctima. Reyna suyapa eran la madre de ese niño de 16 años.
>> me queé un buen rato parada alí, no pude meterme donde estaba, porque ya estaba con la explosón, ya no poía entrar. Claudia: no poía entrar, dice, porque ella tambén la laburaba en esa coheteía, por antes de la explosón para que comeá con ella.
Claudia: el sufrimiento no haía acabado para esta madre, quien poco despés recibó la noticia de la muerte de su otro hijo, christian portillo, de 19 años y tambén laboraba en la ábrica, era la quinta íctima mortal. >> estaba muy quemados, estaba respirando, pero en mal estado.
No teían vida ninguno de los compañeros. Claudia: los siguientes ías fueron una pesadilla sin final para esta aldea, que vio ómo