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Coronavirus. Desde costa rica nuestro compañero éctor guzán nos cuenta ómo es que mantiene la diámica dentro del hogar.
♪ éctor: detás de este muro de vegetacón yárboles en el norte de san joé, convive sin lugar a dudas la familia ás grande del pís. Los esposos guzán jiénez.
Sus seis hijos bioógicos y otros 31 adoptados. Son 27 chicos menores de edad.
Hay cuatro chicos especiales y hay cinco o seis mayores de edad pero que son jovencitos. 18 a 20 años.
21 tiene el mayor. Éctor: el matrimonio teme que el virus destruye la tranquilidad del hogar en el que muchos niños abandonados han encontrado refugio, y sobre todo una familia.
Por eso han decidido someterse a un estricto aislamiento. Esta cuarentena para í significa la vida de mis niños, la vida ía, la vida de mi esposo y de los deás personas que esán fuera de este lugar.
Creo que si no la tenemos, podemos contraer el virus y tambén nosotros transmitirlo a mucha gente. Es un acto de responsabilidad ás que nada.
Éctor: esa responsabilidad se cumple en todos los aspectos de la vida cotidiana. Todos, absolutamente todos deben lavarse muy bien las manos antes de sentarse a la mesa y recibir las comidas.
Elúnico autorizado para salir smith, de 17 años. Diariamente anota los encargos que la familia necesita y lista en mano sale en su bicicleta.
Y luego de hacer las compras, regresa a casa. La orden es que todo lo que compre debe desinfectarse.
Tambén, sus zapatos y luego bañarse y cambiarse de ropa inmediatamente. Él dice que no piensa en el peligro de salir a la calle.
Luis: la verdad no mucho porque no pienso en eso. Yo ólo voy y hago lo que hago, compro, no hablo con nadie, no saludo a nadie y aí me vengo para aá.
No tengo contacto con nadie ni nada. Éctor: la familia guzán jiénez dice estar dispuestaa continuar aislada en esta casa hasta que las autoridades sanitarias digan que ya pueden salir, porque como dice doña melba, es al fin y al cabo cuestón de vida o muerte.
La familia procura llevar con normalidad la cuarentena . Desde los ás pequeños hasta los ás grandes contiúan con sus jornadas diarias de estudio.
Todos tienen asignadas y por escrito tres responsabilidades diarias. Preparar los alimentos, barrer, arreglar el jarín y aunque doña melba es la encargada de la enorme lavandeía, fija se le ayudan a ordenar la gran cantidad de ropa.
Los ás grandes saben qé es el coronavirus y ómo enfrentarlo. No, no le temo.
Siento que es algo... Algo de estar prevenidos.
Estarse lavando las manos, de higiene, de no salir. Con ayuda de dios...
Éctor: llevando semanas de aislamiento, los ás pequeños aprovechan sus ías para jugar. Son unas vacaciones inesperadas que transcurren en medio de la incertidumbre mundial.
En las noches, la familia organiza juegos de mesa y tambén cornadas de oracón. Y despés, todos a la cama.
Aí pasan los ías, encerrados en su hogar, esperando que alún ía puedan volver a salir a la calle a estudiar y a