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Contiúan viviendo en las calles sin ninguna ayuda. Claudia nos cuenta este panorama y el drama que enfrentan las íctimas del desastre.
Claudia:éstas son las iágenes del ío en el mes de noviembre a punto de desbordarse. Era la furia de la naturaleza que anunciaba una tragedia.
Éste es el panorama desolador que dejo la inundacón. Los íos y quebradas que se desbordaron con el paso de los huracanes ya bajaron su caudal y ahora dejan ver la estela de destruccón y de dolor la herida que nos sana.
Los que tuvieron que huir a toda prisa. Aí encontramos a una mujer con seis meses de embarazo luchando por avanzar entre el lodo que casi le llega a las rodillas.
Ya tenemos cerca de tres meses. Tengo tres meses de estar en la calle y ya no aguanto.
Lo peor es que no tengo ninguna salida porque ni poder limpiar la casa. C claudia: esta es la primera vez que doris regresa ver ómo queda su casa porque entrara su barrio era imposible.
Ya esá harta, dice, de dormir en esto donde humanamente sobrevive. Su tragedia es compartida por cientos a las que los huracanes le arrebataron la paz y sus hogares.
Fue triste para í entrar a la casa. Yo no queía entrar, pero sení fuerza.
Fuerza para poder entrar een mis cosas quedaron en nada. Claudia: los pobladores de muchas comunidades piden ayuda pronta e inmediata porque no tienen capacidad para mover los grandes motores que evita que vuelan a habitar sus hogares.
La vecina dice que ya se saló el ío. Claudia: silvia graó por su momento que esá enfrente de su casa comenó inundarse con la lluvia.
Torneos de útbol y con mis hijos saíamos a caminar. A hacer ejercicio en las mañanas.
Claudia: mientras ella lamenta la tragedia de su barrio, su esposo trabaja sin descanso para sacar el sedimento y el agua que casi destruó una casa que ni siquiera han terminado de pagar. Todo sigue igual.
No hay acceso a las calles. Uno quiere sacar las cosas de adentro y no se puede.
Supuestamente hay áquinas, pero no se les ve la accón. Claudia: en otras zonas de la ciudad, hoy tranquilamente subimos este cerro.
Sin embargo, registramos el momento en que los huracanes lo cubrieron de agua arrastrando las pertenencias de la familia. Seguimos aqí porque somos personas de escasos recursos.
No contamos con aparo de que nos vamos porque no sirve y tenemos ónde ir . Es mentira.
No tenemos para ónde agarrar. Claudia: durante semanas durmieron en el suelo de una bodega que les presó un vecino, pero cansado de esperar la ayuda del gobierno, regresaron a lo que quedaba de su vivienda, la que sigue sin puertas, ventanas y sin ninguna comodidad.
La que nosotros no tenemos ayuda de nadie. No tengo dinero para poner eso.
Nada.. A la buena de dios.
Con el gobierno no tenemos esperanza porque ya no se hubiese ayudado y no lo ha hecho. Ya tenemos dos meses de esto y no hemos visto nada.
Claudia: pero esta tragedia no deja de dar sorpresas. Amamantando a su pequeña de un mes de nacida encontramos debajo de un puente hacia mara, una niña de 17 años de edad que pasa sus ías sola porque no tiene nadie que le ayude a salir de esta miseria.
No tengo donde vivir. Estamos esperando qé nos ayude.
Nadie viene a ayudar ya. A vecesveía gente a dar comida, leche, pero nadie viene.
Claudia: es un interminable rosario de sufrimientos. En la desesperacón de muchos que rentan volver a tener un hogar donde refugiarse y rescatar algo del fango y el agua podrida.
Es el rostro de cientos que abordan la ayuda del gobierno que nunca llega y que siguen atrapados entre la indiferencia y el olvido. Un triste panorama.
Los que quieran tender una mano solidaria a estas personas tan necesitadas a traés de la cruz roja puede llamar a nuestra