Los trabajadores hispanos quedaron a la deriva en Canadá cuando el dueño de la finca que los empleó perdió de por vida su permiso para contratar. Inspectores de ese país sacaron a los jornaleros de sus viviendas, las cuales estaban en condiciones precarias y llenas de chinches. Ahora permanecen en un hotel a la espera de que el gobierno los deje retornar a Guatemala, donde son esperados por sus familias.
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