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Vistiendo la camiseta del américa, su equipo favorito de fútbol, tras negarle el asilo, una migrante ecuatoriana indígena está luchando por no pequeñas y enfrentar una deportación. Ella llegó por la frontera hace dos años, huyendo de la violencia en su país y hoy su única opción es ganar su caso como víctima de tráfico humano.
Vilma tarazona conversó con ella. María isabel loja es madre de dos hijas de cuatro y diez años y está embarazada.
Carga un monitor electrónico en su muñeca con el que inmigración la rastrea. Hace rato mismo.
Estuve trabajando. Y suena el algo así me dice.
Yo de una me asusto y digo eh, creo que. Ahí va a estar o vendrá al trabajo.
Cuando el monitor le suena debe tomarse una foto con el aparato y debe poner su huella dactilar. Si no lo hace, agentes de inmigración llegarían al lugar es muy duro y aparte de eso, es lo que es, como se dice, ver un duro muy siento hasta como se dice como madre.
Yo creo que todos entienden. Y llegó de ecuador por la hijas.
Solicitó asilo y se lo negaron. Le dieron orden de deportación para el 2 de mayo y cuando iba camino al aeropuerto, logró detener la deportación con un recurso legal.
Ya había subido en camino con mis hijas. Mi hija estaba ya en es totalmente dijo.
O sea, por qué vamos a ir? Y lo otra empezó a llorar la grandecita que tiene diez años.
Dice que fue víctima de tráfico humano. Su abogado solicitó una visa t que protege a las víctimas de ese delito.
Asegura que el miedo a la deportación la embarga permanentemente, al igual que a sus niñas. Ver que mis hijas, o sea, sufran de esta manera, es para mí duro.
Y el departamento de seguridad interna nos dijo que otorga ningún estatus y que