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Andrea linares lo intento entro de un estanque especial para este tipo de entrenamiento, que tiene un únel en su interior. Veamos.
Andrea: el gran desaío para los niños y los rescatistas en la cueva seá nadar en aguas turbias, a oscuras y en espacios muy estrechos. Nosotros nos dimos a la tarea de trabajar con un experimentado equipo de rescate de buzos de miamidade.
La misón era cruzar este únel oscuro con dos rescatistas, un escenario algo parecido al que posiblemente se sometan los niños. Todo era nuevo para í.
Primero me familiarié con los equipos y me fui al agua. Alí aprení las écnicas ásicas para bucear en tiempo écord.
Van a usar esta áscara de cara completa. Andrea: esta áscara tambén permite comunicarse con los rescatistas.
Le van a poner la careta y le van a poner un tanque de oígeno de aire, para sumergirlo en el aire. Aí se van a sumergir hasta que se acostumbren.
Andrea: pareciera sencillo, pero en realidad puede producir claustrofobia. Yo creo que van a ser dos tipos de prueba.
Una es ísica, de pulso y presón y respiracón. Luego mentalmente andrea: la clave es no entrar en ánico.
Alí practiqé ómo respirar, a compensar los ídos y comunicarme con los buzos. Luego llego el momento de la prueba de fuego.
El rescate. Esto es simulando las condiciones dentro de la cueva, porque los niños no pueden ver.
Es muy oscuro. Apenas enté al agua me sení desorientada por la oscuridad.
Un rescatista me guiaba por delante. Con una mano, me aguantaba a una soga en todo momento.
Y con la otra mano me sosteía a su brazo. Mientras, el segundo socorrista guiaba mis piernas por detás.
Hasta que saí del únel. Si los niños y su entrenador terminan buceando, ellos tendán que recorrer ás de dos millas pácticamente a ciegas, desbloquear la mente y confiar