null: nullpx
Cargando Video...

Me Declaro Culpable Capítulo 31

1 Abr 2020 – 12:00 AM EDT

Comparte

locutor: televisa presenta...

natalia: ojalá nos hubiéramos

conocido de otra manera,

mi amor.

paolo: ¿natalia?

aguántame, flaquita, es que

no escucho nada,

los traigo a full. ahora sí.

qué linda sorpresa,

¿qué--qué haces aquí?

¿cómo--cómo entraste?

natalia: eh, dante.

dante me abrió y se fue.

mm, ¿escuchaste algo?

paolo: ¿de qué?

natalia: de lo que estaba

diciendo.

paolo: no, no, nada.

pero ¿hablas sola?

¿y ese celular?

¿estabas hablando con alguien?

natalia: no.

no, no, no. es--es para ti.

lo compré para ti,

es--es un regalo.

paolo: ¿cómo? a ver,

¿neta me compraste un celular?

a ver, no--no--no tenías por qué

hacerlo, flaquita, y aparte

este modelo cuesta un dineral.

natalia: no importa.

te lo quiero regalar.

paolo: no.

es que me incomoda

que me compres cosas, mi amor.

natalia: pero no tiene

nada de malo. además,

lo necesitas.

ya--ya tiene días

que andas incomunicado.

paolo: sí. sí, sí,

pero yo--yo estaba juntando

para comprarme uno.

más chafita, claro, pero toma.

llévatelo.

digo, en una de esas estás

a tiempo de que te regresen

tu dinero.

natalia: no, paolo.

no lo voy a devolver.

por favor, acéptalo.

quiero que lo tengas.

paolo: bueno, ok,

pero no pongas esa carita.

no--no lo tomes

como un desprecio.

sí lo voy a aceptar,

pero no como un regalo.

en cuanto cobre mi primer sueldo

te doy un adelanto.

natalia: no, no es necesario

que me lo pagues, de verdad.

paolo: pero es que yo quiero

hacerlo. si, mira,

si me quieres regalar algo,

regálame chocolate.

o un beso, porque ya hace

un rato que llegué

y todavía no me saludas.

natalia: mm, te grabé un video

antes de que llegaras,

es--es muy importante

que lo veas.

paolo: y eso, ¿por qué?

natalia: ya lo entenderás.

bueno, yo, de hecho,

ya--ya me tengo que ir.

eh.

te amo.

que no se te olvide.

paolo: a ver.

espérate, flaca, ¿adónde vas?

¡espérame!

roberta: ¿soy un mueble más

en esta casa que puedes

pasar así, sin voltear a verme?

¿tan harto estás de mí?

franco: en realidad, estoy harto

de tu actitud, roberta.

y de cómo nos lastimas a mí

y a todos los que te queremos.

roberta: ¿yo te lastimo?

¿yo? qué descarado eres.

franco: sí, roberta, tú.

ya quítanos a--a mí y a natalia.

ya estamos hechos pedazos.

anoche fuiste muy cruel

con natalia y con paolo,

muy cruel.

roberta: yo no tengo porqué,

solo para el caprichito

de tu hija.

franco: paolo no es ningún

capricho.

ellos se quieren, roberta.

¿por qué no puedes apoyar

a tu hija en sus sentimientos?

¿por qué?

roberta: ¡porque el amor no

existe!

¡todo es una mentira!

el amor, el matrimonio.

tú dime qué pasa con la promesa

que tú y yo nos hicimos

el día que nos casamos.

¿ya caducó, licenciado?

¿ya se aburrió de la mujer

que usted eligió?

franco: tú ya no eres la mujer

con la que me casé.

roberta: claro, porque estoy

loca, ¿no?

porque la zorra esa maldita

es un poquito más joven que yo.

porque tú no--

franco: no, no. por favor,

por favor. haces todo mal.

no te quieres cuidar, no quieres

tomar las medicinas.

ah, pero eso sí, no dejas

de exigir, exigir y exigir.

nos exiges atención, compañía,

apoyo, paciencia,

¿y qué nos das a cambio?

burlas, ataques.

pero por sobre todas las cosas,

nos desprecias.

roberta: [aplaude]

ya entendí porque eres

uno de los mejores

abogados, amor.

eres el rey de las excusas

y de las mentiras.

si no es tu neni, eres tú,

o mi tratamiento,

pero todo sirve para lo mismo.

para sacarme de tu vida.

para irte con esa golfa inmunda

con tu consciencia tranquila.

franco: aunque alba

no existiera, quien no quiere

estar contigo soy yo.

paolo: bueno, se suponía

que íbamos a comer juntos, ¿no?

traje comida para cocinar.

natalia: paolo, por favor,

ve el video que te grabé.

es--es muy importante para mí.

paolo: ok. lo voy a ver,

pero quédate, ¿sí?

natalia: es que prefiero

que lo veas solo.

paolo: ¿por qué?

natalia: porque en el video

te digo muchas cosas que--

no quiero estar

cuando las escuches.

paolo: a ver, me estás

preocupando.

en serio, natalia.

natalia: de verdad, perdóname,

pero no me puedo quedar.

paolo: me prometiste

que nunca más ibas a salir

huyendo de mí.

quédate.

natalia: hola, amor.

y te digo amor porque,

porque para mí tú eres el amor.

nunca había sentido tantas ganas

de estar con alguien

todo el tiempo--

>> pásale, pásale, por aquí.

bienvenido a tu nueva oficina,

¿mm? linda, ¿no?

bueno, que disfrutes la vi--

ah, no tiene vista.

bueno. [ríe]

ey, por favor.

me han dicho que este

no es muy bueno en la soledad.

franco: la verdad no entiendo

qué estás haciendo aquí,

roberta.

roberta: vine a ofrecerte

una disculpa.

me quedé muy mal después

de la discusión que tuvimos.

alba: hola.

perdón, no sabía que--

franco: tranquila, tranquila,

alba, tranquila.

pero yo no pedí nada, ¿eh?

roberta: no, no, no, fui yo.

yo le dije a alba

que pidiera los cafés.

son para nosotros tres.

pasa, deja el café y siéntate.

franco: ¿por qué no me explicas

de qué se trata esto, roberta?

roberta: dame un segundo,

por favor.

¡tiziano! ¡tiziano!

tiziano: ¿sí?

roberta: ¿puedes venir

un momento?

tiziano: sí, cómo no.

con permiso.

buenos días.

roberta: gracias.

franco: ¿para qué llamas

a tiziano?

tiziano: porque--

roberta: déjame a mí, tiziano.

yo sé que estás muy ocupado,

y si me atoro con algo,

te llamo.

además, no quiero quitarte

más tiempo.

tiziano: tú no me quitas

el tiempo nunca, roberta.

si me necesitas, estoy

en la oficina de,

creo que es el secretario

de mauro, julián.

roberta: [ríe]

tiziano: con permiso.

roberta: [suspira]

franco: ¿qué es esto?

roberta: lo que tanto anhelas.

lo que no te has atrevido

a pedirme.

alba: ah, bueno, con permiso.

este es un asunto privado.

roberta: tú no te puedes ir.

y menos tú, porque tú eres

la protagonista.

aunque tu nombre no aparezca

en esos papeles.

es por ti que está

sucediendo todo esto,

porque tú lo provocaste.

franco: roberta--

roberta: ¿qué?

le pedí a tiziano

que me represente

y le di instrucciones

para que empiece cuanto antes.

alba: ¿me pueden explicar?

porque no entiendo nada.

franco: están hablando

de mi libertad.

roberta: felicidades, alba.

paolo: tú sabes que yo me

despierto todos los días

con una sonrisa porque sé que tú

estás en mi vida.

eres la única persona

que me motiva a ponerme

las pilas para salir adelante.

a mí no me importa

ninguna otra verdad más que esa.

roberta: ¿quién te entiende,

franco?

te estoy devolviendo

tu tan anhelada libertad.

y no solo no me lo agradeces,

sino que estás hasta molesto.

¿por qué?

franco: ¿y qué tendría

que agradecerte?

roberta: mi generosidad.

como tu esposa legítima

te pude haber complicado

más las cosas.

por lo menos reconoce que es

un detalle muy noble

de mi parte.

franco: tú no te pudiste esperar

hasta la noche para hablar

conmigo, ¿mm?

querías incomodar a alba,

por eso la hiciste venir.

eso es.

roberta: chula, ¿te has sentido

incómoda en algún momento?

alba: estoy de más, roberta.

opino igual que franco,

este tema es algo privado.

claro, si se quiere hablar

con la verdad.

roberta: tú crees todo

lo que te dice franco.

claro, lo que él diga es la ley

para ti y te entiendo, ¿eh?

porque yo era igualita

antes de que tú te metieras

en nuestras vidas.

le creía a este hombre

todo lo que me decía.

y mira cómo terminé.

no se te olvide que es abogado

y usa las palabras

a su conveniencia, ¿mmm?

franco: roberta, basta.

roberta: ¿te molesta que te

ponga en evidencia?

alba: bueno, ya me voy.

franco: sí, es mejor.

luego hablamos, ¿de acuerdo?

roberta: no, no, no,

tú no te puedes ir.

no le quites la posibilidad

de ser testigo

de lo que ella provocó.

franco: deja de culpar

a los demás

de nuestros problemas.

roberta: ¿otra vez vas a decir

que esta no tuvo nada que ver

con nuestra ruptura?

¿y que nosotros veníamos mal

desde antes? ¡por favor!

franco: lo aceptes o no,

es la verdad.

roberta: ay, qué flojera

de entrar en nuevo

en discusiones del huevo

y la gallina.

no le demos más vueltas

al asunto, franco.

ya eres libre.

puedes rehacer tu vida con esto,

o con quién quieras.

me da igual.

fin de la historia.

franco: [suspira]

permíteme un segundo, ¿sí?

alba: sí.

franco: ¡roberta!

¿qué ganas con esto?

roberta: nada.

al contrario,

lo estoy perdiendo todo.

mi corazón y mi alma

están rotos.

todo lo que luché durante años

se acaba de destruir

en esta demanda de divorcio.

pero lo hago por ti.

por esta, también.

de esta manera te demuestro

lo mucho que te amo también.

franco: mira, si estás tratando

de manipularme con la culpa,

estás perdiendo el tiempo.

roberta: te equivocas.

estoy siendo

completamente sincera.

ya sé maduro, ¿no?

me estoy muriendo por dentro,

pero la verdad,

tengo que reconocer

que no me queda de otra.

tengo que aceptar

que ya no me amas.

vuelve con ella,

no la dejes esperando,

porque seguramente vas a querer

cenar con ella

para festejar esto.

lo que me pase a mí

a ti ya no te importa.

franco: te conozco muy bien,

roberta.

¿qué vas a hacer ahora?

¿qué planeas?

sé muy bien que esto

no me va a salir gratis.

y no hablo de dinero.

roberta: fíjate que nunca pensé

que me tuvieses

en tan mal concepto

después de tantos años.

aquí la única víctima,

y la más perjudicada, soy yo.

te confieso que nunca me imaginé

que iba a llegar este momento.

pero ya me cansé de "limusnear"

tu amor.

ingrid: eres un roble, ¿sabías?

viste, viste como estás de bien.

te estás recuperando tan rápido.

no tienes una idea

de la felicidad que me da,

estaba muy preocupada por ti.

muy, muy, muy preocupada--

mauro: bueno, pero, mira.

dicen que lo que no te mata

te hace más fuerte.

ingrid: ¿más?

[ríe]

no se puede.

mauro: ingrid.

ingrid: ¿mm?

mauro: tengo una sorpresa

para ti.

ingrid: ¿una sorpresa?

mauro: cierra tus ojos verdes,

ponte tus manitas en tu rostro--

ingrid: ¿en serio?

mauro: y déjame enseñarte...

ingrid: ya me estoy poniendo--

mauro: la sorpresa.

ya puedes ver.

ingrid: [ríe]

mauro: ¿te gusta?

ingrid: sí.

no, no sé qué decir.

no sé--

qué significa este--

mauro: significa

que quiero dar un paso más.

quiero que seas para mí.

siempre para mí.

ingrid: ¿es en serio?

mauro: [balbucea]

ingrid: ¿me lo pones?

mauro: sí, claro, claro.

y déjame darte un beso.

ingrid: y yo a ti,

¿cuántos quieres?

[ríe]

[música]

franco: no sé qué decirte,

parece que--

parece que por fin entendió

que nuestro matrimonio

no iba para ninguna parte.

alba: ¿y qué más te dijo?

franco: es que dijo

que no estaba dispuesta

a seguir mendigando amor,

que hasta aquí llegaba.

es que no sé si creerle.

no puedo confiar en ella.

alba: pero, amor, ¿estás

dispuesto a firmar los papeles?

¿vas a aceptar el divorcio?

franco: sí, claro que sí.

tarde o temprano esto tenía

que pasar, era cuestión de días.

¿no te das cuenta que mi corazón

está contigo?

y eso sí es algo

que no puedo evitarlo, ¿mm?

alba: o sea, que cada vez

estamos más cerca.

franco: más cerca que nunca.

alba: más cerca de estar juntos.

franco: cada vez estamos

más cerca.

¿qué pasa contigo,

mauro?

mauro: ¿qué pasa contigo,

franco?

tiziano: [suspira]

¿y cómo tomó franco la noticia?

roberta: eso es lo que menos

importa.

hice lo que me pediste, tiziano.

con la ventaja de que vas a ser

tú el abogado que lleve

mi divorcio.

tiziano: gracias

por la confianza.

roberta: no, no es confianza.

no, no, no.

mi libertad por la de ella.

esa fue la condición

que tú me pusiste, ¿no?

pues, ahora cumple con tu parte

y haz que revoquen

la libertad condicional

de la zorra castillo.

la quiero de regreso

en la cárcel para antier.

tiziano: tú deja eso

en mis manos y relájate, ¿sí?

roberta: más te vale.

alba: bueno, ya me tengo que ir

a trabajar. con permiso.

franco: luego nos vemos.

alba: con permiso.

mauro: espero que esto

que acabo de ver

tenga algún tipo de explicación,

¿o te parece una

situación normal?

franco: no sé si normal,

pero sí una situación privada

y personal.

y nos habrías evitado

todo este mal momento

si habrías golpeado la puerta.

mauro: no, no, no, no,

no me faltes el respeto--

franco: ¡me lo estás faltando

tú a mí entrando de esta manera

a mi oficina!

a ver, por favor.

no pretendas darme lecciones

como si fuera una criatura.

soy un adulto.

mauro: cuánto cinismo, ¿eh?

realmente te desconozco, franco.

es inmoral y muy poco ético

lo que acabo de presenciar.

franco: roberta y yo

nos vamos a divorciar.

mauro: pero ¿qué estupidez

estás diciendo?

franco: por favor,

como si no supieras

que nuestra relación está muerta

desde hace tiempo.

hace mucho tiempo

que roberta y yo

dejamos de ser un matrimonio.

¿quieres más información?

estoy enamorado de alba.

mauro: estás actuando

con la cabeza caliente.

tirando por la borda

un matrimonio de años

y todo por esa mujer,

por esa chica.

eres un egoísta.

no hace falta que te diga

lo que mi hija sería

capaz de hacer

si es que la dejas.

franco: mira, esto es lo que es

capaz de hacer tu hija.

fue ella quién entabló

la demanda de divorcio.

y su abogado es tu amigo

y tu protegido, tiziano.

¿quién sabe? a lo mejor

tus deseos se están

haciendo realidad y--y quizás

tiziano se convierta

en parte de tu familia.

como ves.

mauro: tal vez.

no puedo negar que me daría

mucho gusto saber

que mi hija por fin entendió

lo que es mejor para ella.

entonces, no hay más que decir.

por lo visto,

esto es irreversible.

franco: sí. y definitivo.

nos vamos a divorciar,

espero que puedas entenderlo.

si no, lo siento mucho.

mauro: muy bien, franco.

en cuanto estén

legalmente separados

no se te olvide dejar

la renuncia aquí, aquí,

en el escritorio,

lo más pronto posible.

[música]

ingrid: javier, ¿qué te pasa?

ya. dime algo,

¿me puedes decir algo?

por favor, ¿me puedes hablar?

javier, no, no te vayas, no,

¡javier!

javier, no te vayas, no.

javier.

javier, no te enojes,

mi--mira, me quito el anillo,

¿ya?

ya está, ya.

no te vayas, no, no te vayas.

yo te amo.

javier, ¿dónde estás?

javier, no te vayas, por favor.

javier, no me dejes sola,

por favor, te lo suplico.

¡javier!

¿dónde estás?

javier, ya deja

de jugar conmigo,

deja de jugar conmigo.

¡javier!

¿por qué?

te voy a hacer caso

como siempre, pero ¿por qué

me tienes que dejar

sola siempre? te lo ruego.

¡javier, vuelve!

[solloza]

[golpe]

no.

no me hagas esto,

no me vuelvas a dar

estos sustos, por favor.

yo te necesito.

aquí.

gabriel: tía, ¿qué te pasa?

ingrid: gabriel.

gabriel: ¿qué onda? estás

temblando.

ingrid: [solloza]

perdóname, estaba preocupada

porque no llegabas.

gabriel: tía, yo sé

que es tu vida, pero la neta

estoy muy sacado de onda,

no me late lo que estás

haciendo.

¿qué le ves?

además, te pasas,

te estás metiendo

con el jefe y el empleado.

a ver.

gabriel: o sea, la neta

nunca lo creí de ti, tía.

ingrid: espérame, por favor,

espérame.

no--no me hables así, tú no.

no, mi amor, entre julián y yo

no hay nada.

digo, lo que viste estuvo mal,

fue--fue un error,

fue una tontería.

y yo te juro que no vuelve

a pasar, ¿sí?

pero ¿me puedes prometer,

por favor, que esto nadie

lo va a saber?

gabriel: sí, estaría horrible,

¿te imaginas que don mauro

se enterara de lo que tú haces,

mientras él te ve como una mujer

así súper decente y recatada?

ingrid: espérame, es

lo que soy.

porque cualquiera puede

cometer un error y tú,

sobrinito,

eres el menos indicado

para juzgarme, ¿o qué?

¿ya se te olvido que por alba

me enteré que tú estabas

saliendo con una mujer

que sí puede ser tu madre?

gabriel: no, no se me olvida.

pero una cosa es estar

interesado en alguien

y, otra muy distinta,

estar haciendo lo que tú

estabas haciendo aquí

en nuestra casa.

ingrid: a mí no me vas

a faltar el respeto, gabriel.

gabriel.

paolo: ¿y qué onda contigo,

flaca?

que casi no comiste.

natalia: es que no tengo hambre.

bueno, voy recoger la mesa.

paolo: ¿sabes que cuándo

las mujeres dicen

que no les pasa nada

es porque les está pasando todo?

pero quieren que uno lo adivine.

lo bueno es que tienes

un novio inteligente

y ya lo hizo, tú ganas.

natalia: ¿qué cosa?

paolo: si para ti es tan

importante que termine de ver

el video, pues,

lo voy a terminar

hasta el final, te voy a dar

el gusto.

natalia: eres tan bueno, tanto,

tanto que te convertiste

en mi condena.

no, no, no, no, no,

no, paolo, no,

no es importante,

no hace falta que lo veas,

de verdad.

mira.

no hay--

no hay nada más importante

que--que tú y yo

y--y el amor que nos tenemos.

te amo tanto, mi amor,

te amo con todo mi ser.

paolo: y tú eres la mujer

que me devolvió las ganas

de vivir.

natalia: tú eres el hombre

de mis sueños.

paolo: pues, entonces,

hay que luchar juntos.

yo sé que la relación

con mi suegra no va a ser

nada fácil, pero dame tiempo,

ya la he ido calando

y con esta simpatía

que me caracteriza

me voy a convertir

en su yerno favorito.

natalia: uy, eso no lo dudo

ni tantito, porque tú eres

un bombón.

y no le puedes caer mal a nadie

que se tome aunque sea

dos minutos para conocerte.

alba: ¿de verdad, gabriel?

¿eso hizo?

gabriel: sí, ma,

al pobre de don mauro

le debe estar doliendo la frente

de los tremendos cuernos

que le puso.

alba: no, mi amor, a ver,

por favor, ten mucho cuidado,

que no te vaya a estar

escuchando.

gabriel: no, ahorita no está.

dijo que tenía algo qué hacer

y regresaba en media hora.

pero cómo ves, yo la neta

nunca me imaginé

que fuera capaz de hacer

algo así.

alba: no, no, no, no, es que es

lo único que le faltaba

a esta mujer.

o sea, meter a sus amantes

a la casa dónde vive contigo.

o sea, ¿sí te das cuenta

de por qué tú no puedes

seguir viviendo ahí?

gabriel: con eso no hay bronca,

ma, digo

verla en pleno cringe

no fue un espectáculo

muy agradable

pero tampoco me espantó.

alba: ¿y ella?

¿ella cómo reaccionó?

¿qué hizo?

gabriel: nada, tuve que salir

para evitar una bronca y--

le invente todo un

choro al pobre viejo,

que, por suerte, se tragó.

alba: no, no lo puedo creer,

no lo puedo creer.

o sea, mira que ponerte

en esta situación.

gabriel: "chin".

alba: ¿qué pasó?

gabriel: me está sangrando

otra vez la nariz.

alba: ay, mi amor,

¿hasta cuándo van a estar

estos estudios, gabriel?

gabriel: no lo sé, mi tía

se está encargando de todo eso.

te dejo, ma, voy a limpiarme.

no te asustes, ¿eh?

mira que te conozco.

[claxon]

katia: te estaba esperando.

natalia: ¿qué haces? ¿quién

te invitó a subirte a mi coche?

katia: conmigo no, natalia,

usa esos tonitos con

tus empleados

pero conmigo le bajas

dos rayitas.

natalia: bájate.

katia: sí, sí, me voy a bajar,

pero antes tú y yo

vamos a platicar.

natalia: no, tú y yo no tenemos

nada que platicar.

katia: ¿fue con este?

natalia: ¿de qué hablas?

katia: ¿con este coche

atropellaste a paolo?

ingrid: príncipe.

ay, dios, espérate,

ay, dios mío.

te voy a ayudar,

¿hace cuánto estás así?

¿llevas mucho?

gabriel: tía, cada vez me pasa

más seguido y de la nada.

ingrid: a ver, ven acá.

toma, ay, a ver, a ver,

ya es--ya está pasando creo,

¿eh? a ver.

tranquilo, mi amor,

a--aprétate aquí, aquí,

a ver, quita.

hijo, no sea payaso que--

hijo, me saliste igual

de exagerado que tu papá,

no seas payaso,

de verdad, hombre.

gabriel: ¿y si resulta que tengo

la misma enfermedad que él?

ingrid: ay, claro que no,

no, no, por favor,

ya ni digas eso, por favor, ¿sí?

mira, así.

tú estás joven, tú estás sano,

estás fuerte, a ver, a ver,

músculo, músculo.

mi vida, quédate tranquilo, ¿sí?

diosito, diosito no pega

dos veces en la misma herida,

así es que estese tranquilo,

de verdad.

y para que estés más tranquilo,

¿qué crees? ¿mm?

le traje algo.

gabriel: ¿y esto?

ingrid: te lo merecerás, ¿o qué?

es un regalo.

gabriel: estás comprando

mi silencio, tía.

ingrid: [ríe]

te lo estoy dando

porque te quiero,

porque te estoy reponiendo

el otro que se te rompió.

gabriel: tú me rompiste.

ingrid: ¿qué? ay, bueno, mira,

ya, cómo sea, te lo estoy dando

y ya, no seas malagradecido.

y, a ver, ya que estamos aquí,

respecto a lo que viste

ahí con julián y conmigo,

pues--pues, te tengo que decir

que no tienes que opinar nada.

es mi vida, es mi vida personal.

gabriel: no, tú me involucraste,

me obligaste a mentir.

imagínate que se me llegue

a salir algo frente a mauro.

dime qué pensaría el juez

o la trabajadora social

si se enteran de que metes

hombres a tu recámara

viviendo yo contigo.

no quedarías nada bien, ¿o sí?

ingrid: [suspira]

a ver, ¿por qué no mejor

ya de una vez me dices qué estás

buscando y qué es lo que quieres

para que te calles?

gabriel: que levantes la orden

de restricción

para ver a mi mamá,

los días y las veces

que a mí se me antojen.

si no estás de acuerdo, pues,

mañana voy al bufete

para hablar con don mauro

y le digo que te encontré

en la cama,

engañándolo con su empleado.

[música]

natalia: bájate de mi auto.

katia: yo sé que fuiste tú,

por más que pongas esa cara

de mosquita muerta.

¿qué hiciste después de dejar

tirado a mi novio?

¿fuiste a lavar el auto?

¿te arreglaron algún golpecito?

¿quedó con mucha sangre?

natalia: no sé de dónde sacas

que fui yo.

katia: claro que lo sabes.

tu ex se tomó un par de copas

y soltó la lengua,

que después julián

lo haya negado, no significa

que no haya sucedido.

natalia: me estás lastimando,

katia.

katia: pobrecita la nena.

¿te duele mucho este apretón?

imagínate lo que le dolió

a paolo que le pasaras

por encima con tu auto.

imagínate lo que me dolió a mí

cuando me dijeron

que nunca en su vida

iba a volver a caminar.

natalia: sí, te dolió tanto

que lo abandonaste, ¿verdad?

katia: cállate, estúpida.

¿tú qué sabes de mí? ¿eh?

natalia: ay, lo mismo

que tú de mí, ¡nada!

katia: no, yo sí sé

muchas cosas de ti.

sé que eres una cobarde

por haber escapado ese día,

sé que por lo que hiciste

deberías estar presa,

pero como tu papito es abogado

y tiene mucho dinero,

y muchos contactos.

seguramente compró a la policía

y alguno que otro juez

para que a su nenita, pues,

no le pasara nada, ¿verdad?

¿voy bien?

natalia: ya basta.

katia: ¿y los testigos?

¿no hubo?

¿o también los compraron

para que no abrieran la boca?

natalia: ¡katia, basta,

déjame en paz!

bájate de mi auto ahorita mismo

o si no llamo a la policía.

katia: ah, ¿sí?

pues, órale, llámalos,

¿cómo vas?

natalia: ya, por favor.

katia: bueno, entonces,

si quieres, los llamo yo

y les explicamos la situación,

vemos quién de las dos

termina detenida.

natalia: ¿qué quieres?

katia: que aceptes tu culpa.

confiesa la verdad,

quiero escuchar de tu propia voz

lo que dijo julián, lo mismo.

a ver, tranquila, mírame,

mírame, mírame a los ojos

y confiésame que fuiste tú

la desgraciada que le destrozó

la vida a paolo.

¿qué estás esperando?

confiesa,

tú atropellaste a paolo

con este coche, yo sé

que fuiste tú.

confiésalo, natalia.

natalia: yo no voy a confesar

nada, porque yo no hice nada.

katia: ok, ok,

síguelo negando, pero

¿sabes qué? yo voy a encontrar

las pruebas para comprobar

que tú eres la culpable.

vas a pagar por haberle

destrozado la vida a paolo,

al amor de mi vida.

y no tienes idea de cómo

voy a disfrutar el día

en que todos sepan lo que eres,

una mugrosa delincuente.

natalia: [solloza]

ingrid: [ríe]

yo creo que nunca en mi vida

he conocido a, pues,

no sé, a alguien,

a ninguna persona

más malagradecida que tú.

híjole, te he dado mi vida,

te--te he cuidado,

te doy de comer,

veo que no te salga sangre,

estoy viendo siempre por ti,

¿y me estás chantajeando?

gabriel: lo único que te pido

es que me dejes tener el cariño

y el amor de mi mamá

siempre que yo lo necesite

y lo quiera, eso es todo.

ingrid: ¿eso es todo?

eso es todo, no, no, no,

¿no quiere más el niño?

¿qué más quieres? ¿ah?

gabriel: si no levantas

esa orden de restricción,

don mauro va a saber

que te encontré en la cama

con su empleado.

tú decides.

y no estoy jugando, tía,

te lo advierto.

natalia: [solloza]

roberta: ¿qué pasa, neni?

natalia: no, mamá, nada,

vete, por favor, déjame sola.

roberta: ¿cómo me voy a ir si--

mira nada más cómo estás.

natalia: ¡ay, mamá, ya,

por favor, ni al caso

que vengas aquí a fingir

que te importo, no te

importo nada, ya déjame sola!

roberta: no seas injusta

conmigo, ¿eh?

natalia: mamá, si te importara

aunque fuera un poquito,

no me lastimarías así.

¿por qué dijiste todo eso

lo que dijiste ayer

en frente de paolo?

fue muy cruel, tanto para él

como para mí, lo sabes.

roberta: cálmate, no me grites.

natalia: mamá, ¿es que no

entiendes?

roberta: discúlpame.

natalia: ¿no entiendes

qué me estoy muriendo de dolor?

¡y de angustia, no!

roberta: por favor,

neni, cálmate.

natalia: no puedo más, mamá,

quisiera dormirme

y no despertarme nunca.

roberta: no, no, no, no,

no digas eso, por favor,

yo me muero sin ti.

natalia: es que--es que--

no, siento que no puedo

ni respirar, mamá, de verdad.

no, necesito--necesito dejar

de pensar, dejar de sentir,

porque si no me voy a volver

loca, me voy a volver loca.

por favor, dame una

de tus pastillas, ¿sí?

roberta: sí, sí, sí, sí,

mi amor, pero mis pastillas

son muy fuertes.

solo te voy a dar la mitad

para que te calmes

porque tú no estás

acostumbrada a esto, ¿eh?

natalia: [tose]

roberta: ten, ten.

respira,

respira hondo, por favor.

tómatela.

trata de tranquilizarte

por el amor de dios,

¿qué fue lo que pasó?

¿qué te puso así?

¡neni!

natalia: es que me encontré

a la ex de paolo y--

[solloza]

roberta: ¿y?

natalia: es que julián le contó

lo del accidente

y me está presionando,

me está tratando de obligar

a que yo confiese

y yo no puedo, mamá.

no puedo, yo--yo soy

una cobarde.

de verdad, yo no podría

decirle la verdad a paolo

porque lo amo

y no podría soportar su odio.

roberta: no, no, no, no,

tú no puedes decir nada

porque si lo haces, mi vida,

vas a terminar

en la cárcel y yo me muero.

natalia: ¡es lo que me merezco,

mamá!

roberta: baja la voz,

no grites.

natalia: ¡necesito lo que

necesito! ¿no entiendes?

¡necesito gritar

con todas mis fuerzas!

roberta: cállate.

natalia: ¡que atropellé

a una persona y lo--

franco: ¿qué te pasa, natalia?

natalia, ¿qué pasa?

roberta: pues, ¿cómo crees

qué--qué pasó?

le acabo de contar

que nos vamos a divorciar,

¿cómo quieres que esté?

la vida es así, mi amor,

y no te pongas,

no te pongas así.

las cosas no son

como queremos que sean, ¿eh?

calma.

dante: oye, se la rifó natalia

con el regalo, ¿no?

paolo: sí. sí, la verdad

es que me dejó impactado,

pero no encuentro un video

que me grabó

y es que no lo terminé de ver,

creo que lo borró.

estaba viendo si lo podía

recuperar.

dante: te voy a instruir.

a ver, eh,

ahí está.

paolo: eres un genio.

¿y? ¿por qué no se ve nada?

dante: a ver, chécale ahí.

paolo: ¡ay!

dante: [ríe]

no podía perder la oportunidad.

[ríen]

paolo: ¿y el video de natalia?

dante: pues, la lo borraste,

ya fue, ya no se puede

recuperar.

paolo: [resuella]

dante: le voy a decir, ¿eh?

paolo: no, no, fue sin querer,

te lo quería aventar a ti.

dante: bueno.

natalia: no, no sabía

que--que mi mamá

te había pedido divorcio,

¿cómo te sientes?

franco: bien, ¿y tú?

natalia: me duele, digo,

lo ideal es ver a tus papás

juntos cuando se quieren

y cuando se llevan bien,

pero en el caso de ustedes

creo lo más sano

es que se separen.

franco: ¿qué te pasa? ¿eh?

¿te sientes bien?

natalia: triste, pero no,

no es por el divorcio, papá,

es--es--es por algo

que yo hice y que--

franco: ¿qué hiciste, natalia?

¿mm?

natalia: [gime]

franco: que--que--

natalia, ¿qué tienes? ¿eh?

¿qué te pasa?

estás rara.

natalia: mi mamá me dio

una de sus pastillas.

franco: ay, por favor.

natalia: yo se lo pedí.

es que, es que necesito dormir.

franco: sí, natalia,

pero es que no está bien

que empieces con sedantes.

natalia.

roberta,

¿cómo se te ocurre

darle sedantes a natalia?

roberta: ay, solo le di

media pastillita porque estaba

muy angustiada, no exageres.

franco: no tiene por qué

tomar sedantes.

roberta: ella me lo pidió,

fue su decisión,

¿en esto no la apoyas?

porque una pastilla

no le destroza la vida,

¿sabes qué sí la destroza?

casarse con el tullido, ser hija

de padres divorciados, eso sí.

franco: deja de querer

manipularme,

natalia sabe que lo mejor

para nosotros es divorciarnos.

su tristeza no tiene nada

que ver con nuestra separación,

me lo dijo.

roberta: ¿ah, sí?

¿y qué más te dijo?

franco: empezó a decirme

que--que ella está mal

por otra cosa,

pero se quedó dormida.

tú la sedaste,

sí te acuerdas, ¿verdad?

roberta: sí, tienes razón,

soy lo peor.

a ti se te va la vida

en quejarte, ¿pero sabes

una cosa? nunca haces nada

porque aquí la que resuelve

soy yo,

la que inició el divorcio

fui yo.

franco: ah, bueno, de eso

quiero hablar contigo.

roberta: no, no, no, no, no,

estás equivocado,

si quieres hablarlo,

hazlo con mi abogado.

franco: ¿por qué tiziano?

roberta: porque después

de mi papá y de ti,

tiziano es el mejor abogado

que conozco,

con la ventaja

que lleva años odiándote

y no va a tener piedad contigo.

franco: qué bueno.

roberta: me voy a acostar,

mi papá sigue ocupando

la recámara de huéspedes

y no creo que quieras dormir

en la sala, ¿por qué no te vas

a un hotel, por ejemplo?

franco: tú sabes muy bien

que nos estamos divorciando

y por eso no puedo irme.

no le voy a dar armas

a tu abogado para que

me ataque en el juicio,

¿de acuerdo?

roberta: pues, entonces,

acomódate ahí en el sofá

y búscate una almohada.

empleada: sí, está en la sala.

julián: ya, ya, ya.

[suspira]

¿para qué me llamaste, roberta?

roberta: esa muchachita katia

se está convirtiendo

en todo un problema--

julián: no, no, no, no, no.

roberta: por culpa de tu maldita

indiscreción

está presionando a mi neni.

escúchame bien,

más te vale que arregles

este asunto de una vez

por todas, ¿entiendes?

julián: roberta, roberta,

hoy no ha sido mi mejor día,

roberta. si me llamaste

para amenazarme

por esa estupidez

que se te ocurrió

que fui yo quien atropelló

a paolo, hazlo, roberta.

pero se está olvidando

un pequeño detalle,

pequeñito detalle.

todavía tengo el video

donde se ve claramente

que fuiste tú quién asesinó

al único testigo

del accidente de tu hija.

entonces, vamos, amenázame,

porque quiero--quiero ver

cómo vas a explicar

eso en la corte.

roberta: ya cállate.

está bien,

entiendo que te emborrachaste

y cometiste la estupidez

de soltar la lengua

con esa tipeja--

julián: ajá.

roberta: pero resulta que este

es un problema de los dos,

y juntos lo tenemos

que solucionar.

julián: ok, roberta, ¿cómo

lo vamos a hacer? ¿cómo?

roberta: del mismo modo

de como yo callé a ese testigo.

los muertos no hablan.

ambos: ♪ me declaro culpable

de no decirte por temor

lo que esperabas

de traicionar tu gran amor

por mi silencio ♪

Cargando Playlist...