La crisis en el centro de detención de familias en Dilley, Texas, llega a un
punto crítico tras el traslado de emergencia de Juan Nicolás, un bebé de dos meses y la confirmación de un brote de
sarampión. Mientras
menores como María Isabela logran su liberación, persisten las denuncias por falta de atención médica y condiciones precarias.
La polémica aumenta ante el bloqueo de videollamadas, una medida que busca frenar las quejas de las madres y niños que aún permanecen recluidos.
Te puede interesar:
Millones de estadounidenses no ahorran lo suficiente para su retiro