El miedo domina las calles de Teherán, donde los
ciudadanos buscan refugio ante la constante
amenaza de los ataques aéreos. A pesar del fin del periodo de luto, el comercio y la vida pública se detuvieron casi por completo; solo las imágenes del fallecido líder Jameneí y sus
comandantes adornan los espacios vacíos. Muchos habitantes abandonaron la capital y se mantienen
ocultos en búnkeres para sobrevivir a la ofensiva conjunta de
Israel y Estados Unidos.