La
mezquita de San Diego reanudó sus actividades comunitarias pocos días después de sufrir un tiroteo donde hubo víctimas mortales en sus instalaciones. A pesar de la
reapertura del inmueble, los miembros de la congregación y los maestros de las escuelas locales reportan un
ambiente generalizado de
miedo e inseguridad entre los jóvenes.
Las familias de las víctimas continúan
afrontando el duelo mientras las investigaciones policiales siguen su curso en la zona.