El cierre parcial de Gobierno agrava el
caos en las terminales aéreas tras la
renuncia de más de 300 agentes de la TSA que trabajaban sin cobrar sueldo
. La escasez de personal en los puntos de control genera
filas kilométricas que ponen a los viajeros contra la espada y la pared. Expertos advierten que
la combinación de conflictos políticos y operativos debilita la capacidad de respuesta del sistema justo
cuando millones de familias intentan viajar por el país.