En un acto sin precedentes,
Donald Trump asistió a la Corte Suprema para
defender su orden ejecutiva contra la ciudadanía por nacimiento, un movimiento que el abogado constitucionalista Rafael Peñalver, califica de contraproducente. La defensa del mandatario argumenta que
la inmigración actual justifica reinterpretar la ley, pero los magistrados defienden la independencia judicial frente a los decretos presidenciales.
El fallo final, esperado para junio, determinará los límites del poder ejecutivo sobre los derechos fundamentales.