La Guardia Revolucionaria Islámica tuvo una fuerte baja,
debido al fallecimiento de Mayid Jadamí, su principal estratega de
inteligencia y contrainteligencia, durante un bombardeo en territorio iraní. La
autoría del ataque
fue por parte de Estados Unidos e Israel, aunque el Gobierno israelí evita pronunciarse oficialmente sobre el suceso
. Este golpe debilita una pieza fundamental del mando operativo de Teherán en un momento de máxima tensión regional y eleva el temor por una respuesta militar de mayor escala.